El Ayuntamiento de Pamplona vigila la salud de los usuarios de sus apartamentos
Cada semana llama a las 152 personas que ocupan actualmente los 143 apartamentos


Actualizado el 02/04/2020 a las 06:00
Los 152 usuarios de los apartamentos tutelados que gestiona el Ayuntamiento de Pamplona están bien. El consistorio tiene constancia semanal de que su salud es buena en medio de esta crisis sanitaria, porque se pone en contacto con ellos semanalmente.
“Les llamamos por teléfono para ver cómo están y si por un casual no los localizamos también tenemos teléfonos de sus familiares, y en última instancia contactamos con el personal de los apartamentos para que comprueben si están bien o necesitan algo”. Lo explica Sagrario Zueco, responsable del Programa de Autonomía Personal del área de Servicios Sociales del consistorio.
Son cinco los edificios de apartamentos tutelados municipales que hay repartidos por diferentes barrios de Pamplona: : Txoko Berri en Monasterio de Tulebras (San Juan), con 36 plazas; Arga en la plaza Iturriotzaga (Rochapea), con 32; Iturrama en la calle Serafín Olave (Iturrama), con 42 plazas; Gayarre (Milagrosa), con 25 y Ansoleaga (Casco Viejo) con 9.
ZONAS COMUNES CERRADAS
La irrupción del coronavirus ha obligado al Ayuntamiento de Pamplona a tomar medidas de precaución con los usuarios de sus servicios, y entre ellos están los inquilinos de los apartamentos tutelados, una asistencia que presta a personas mayores de 65 años, válidas y con problemas graves de vivienda.
“Se han inhabilitado todas las zonas comunes que tienen los edificios y se les ha informado de los mismos protocolos que deben de cumplirse en cualquier comunidad de vecinos. Por ejemplo, que utilicen el ascensor de uno en uno o que salgan a la calle lo imprescindible”, recuerda María Caballero (NA+), concejal de Servicios Sociales. “Y también hemos intensificado la limpieza con personal de empleo social que antes de la crisis atendía servicios que ahora están cerrados”, añade la concejal.
Los usuarios saben además, porque así se les ha informado, de que pueden contar con el apoyo de la DYA para recibir en casa sus compras, y de un técnico para atender cualquier problema que surja.
El Ayuntamiento de Pamplona está haciendo seguimiento de las personas mayores de 65 años que viven solas y de las que tiene constancia. A todas ellas y a las asociaciones que trabajan con ellas les envía un correo electrónico recordándoles que si tienen necesidad de asistencia pueden contactar con la Unidad de Barrio o el Teléfono de Atención Ciudadana 010 - 948420100, que derivará la llamada al servicio correspondiente. También pueden contactar con estos recursos municipales quienes conozcan personas que creen que puedan encontrarse en situaciones difíciles.
De acuerdo a los datos del último padrón de habitantes, en Pamplona viven 10.429 personas solas mayores de 65 años del total de las 45.443 que hay en la capital. De la que viven solas, 7.804 son mujeres y 2.625 hombres. Por barrios, donde más se congregan son en San Juan (1.518), Ensanches (1.395), Iturrama (1.385), Txantrea (1.156) y Rochapea (1.013).
“Estoy muy bien. Encerrado, pero de maravilla”. La misma respuesta que este miércoles daba José Luis Carreras Cuesta a este periódico la dio el día anterior, cuando una llamada del Ayuntamiento de Pamplona se interesó por su estado.
Inquilino desde hace año y medio de uno de los apartamentos tutelados municipales (el suyo concretamente está en la plaza Iturriotzaga, en la Rochapea), agradece el interés que muestra su ‘casero’ en estos días en los que todos sus compañeros de comunidad están confinados en sus viviendas como él.
“Me llaman del ayuntamiento todas las semanas, me preguntan si estoy bien y si necesito algo, pero gracias a Dios me valgo por mi mismo y aunque procuro no salir mucho a la calle, los recados los hago yo”.
Sí echa en falta José Luis (68 años, natural de Valladolid, pero vecino de Pamplona desde hace más de 25 años) las actividades que hasta la llegada del coronavirus le mantenían entretenido prácticamente todos los días de la semana. Porque desde hace 6 años es voluntario de París 365, además de uno de los vocales de su patronato Gizakia Herritar, y antes de todo eso, usuario del comedor solidario.
“Me encargo con más compañeros de la despensa del comedor, que estos días atiende a 60 familias, pero también he hecho trabajos de pintura. Ahora, por el coronavirus, ha habido que quitar algunos servicios, como la ludoteca, que montamos otro compañero y yo y a la que acuden 80 niños”.
Fue precisamente otra crisis, la de 2011, la que arrastró a José Luis Carreras a un cambio de vida. Empresario de la construcción, su sector fue uno de los más afectados, así que no dudó en emigrar a Bélgica con su mujer. La experiencia apenas duró un par de meses. “Encontré enseguida trabajo pero al mes de llegar sufrí un infarto. Me operaron allí mismo y me colocaron 5 válvulas. Con los puntos todavía sin cerrar me volví a Pamplona. No tenía ni para pagar el apartamento de alquiler que habíamos contratado en Bélgica, pero la dueña nos dijo que no hacía falta. Hay gente buena en todas partes”, resume.
Al volver a Pamplona solicitó la renta básica y se apuntó a varios cursos de Cruz Roja que le abrieron las puertas para poder empezar a trabajar en el comedor París 365. “Luego pasé a ser usuario también”. Superados aquellos primeros momentos Jose Luis se convirtió en voluntario para ayudar a los que, como él, pasaban por un mal momento.
Desde hace año y medio vive en uno de los apartamentos tutelados del Ayuntamiento de Pamplona, una experiencia que le está resultando “maravillosa”, aunque lamenta que estas últimas semanas la relación con el vecindario es escasa. “Llevo bastante bien el confinamiento porque a las 8 de la mañana ya estoy haciendo cosas. Siempre hay algo pendiente. Yo animo a la gente a seguir siendo activo y en ese sentido yo no me puedo quejar. El único problema es que ahora estamos castigados con esta crisis”.
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