Calles y barrios
La calle Pozoblanco de Pamplona: el lugar elegido para empezar de nuevo
Esta calle se nutre también de personas con una amplia experiencia de cara al público que, cuando dieron el paso para emprender, valoraron su trasiego diario. Y gracias a sus escaparates, esa gente de paso se para, entra y compra


Actualizado el 14/05/2018 a las 13:50
Este miércoles Yessika Delgado Fernández abrió su zapatería infantil El Ratoncito Pérez. Pero no es nueva en el sector. “He trabajado en una zapatería en esta misma calle hasta que cerró. Y espero que esa gente que me ha conocido de dependienta apueste ahora por mi tienda”. Quería que su iniciativa ya como propietaria siguiera en Pozoblanco. “Buscaba algo céntrico y Carlos III está imposible por el alto precio de los alquileres. Y pensé que sería bueno continuar aquí ya que, además de esa gente conocida, esta es una calle con mucho movimiento, de turistas, de los que van a la plaza del Castillo, al Ayuntamiento o San Nicolás”, enumera. Por su parte, dice que quién entre a su establecimiento tendrá el trato personalizado de un pequeño comercio. “Y más aún con niños, a los que hay que darles cariño. ¡Espero que así me recuerden y por eso vuelvan!”, ríe.
María San Miguel Pascual era diseñadora por cuenta ajena en empresas hasta que decidió dedicarse a la venta de ropa. Era 2007 y abrió la tienda Minx. “Tenía claro que quería el Casco Antiguo porque encaja con mi personalidad. Me gusta el trato cercano, casi familiar. De hecho, aquí he hecho hasta amigas”, comenta. Otra baza es la exclusividad del producto. “Quizá, a diferencia de las grandes superficies, no encuentras cantidades ingentes de ropa, pero sí piezas especiales”. Y todo eso enmarcado en una calle que, afirma, resulta atractiva tanto al de aquí como al de fuera. “Tenemos clientela fija y también aquella del resto de Navarra que viene a echar un pote, ve los escaparates, entra y compra”, afirma.
Otra comerciante que apostó por Pozoblanco fue Esther Lekunberri Militino, al frente de lachicadelaslanas, un espacio multifuncional en torno al mundo del punto: se vende lana, se dan cursillos, se confeccionan piezas por encargo.... “Quizá el secreto para sobrevivir sea eso, ofrecer algo diferente. Además del trato. A eso contribuye mucho la calle, donde el vecindario es fantástico y también los comerciantes que te brindan todo su apoyo en cuanto llegas”. Y ella llegó después de más de veinte años, primero en San Nicolás y después en San Miguel. “Hace diez años empecé con la escuela, de lunes a viernes, mañana y tarde con un grupo máximo de nueve personas. Son clases personalizadas, a demanda de cada alumno”. Una iniciativa que le sugirieron pusiera también en práctica en la zona media de Navarra. “Y ya llevo siete años”.
Un caso parecido a Coro Paternáin Mariezkurrena, que lleva desde febrero en Pozoblanco con su establecimiento Coro esteticista pero que suma 34 años en el sector. “Estaba en calle Mercaderes y ni me planteé salir de lo viejo. Yo es que vivo y siempre he trabajado aquí, desde que tenía 14 años, cuando comencé en un ultramarinos, hasta que estudié esteticién”. Dice que de esta calle le gusta que su tránsito peatonal es muy variado. “Turistas, gente mayor, joven, del barrio, de fuera... Y contribuye que se encuentran con un lugar donde hay una amplia variedad de tiendas y también donde pueden echar un pote. Queremos este Casco Antiguo vivo, que no se lo carguen”.