Nuevo modelo de atención primaria en las unidades de barrio
El proyecto piloto experimentado en la Milagrosa y la Txantrea ha reducido listas de espera y aumentado la capacidad de atención


Publicado el 19/03/2018 a las 13:50
El Ayuntamiento de Pamplona ha evaluado la experiencia piloto emprendida en las unidades de barrio de Milagrosa y Txantrea para cambiar el modelo de atención primaria en los servicios sociales municipales. La reducción en las listas y tiempos de espera y el incremento del número de atenciones y de personas atendidas van a tener como consecuencia la implantación del nuevo modelo en el resto de unidades de barrio. La atención primaria que llevan a cabo las unidades de barrio se centra en cuatro programas: Acogida; Infancia y Familia; Autonomía; e Incorporación. El nuevo modelo pretende una reorganización interna de los servicios que repercuta en una mejora y una respuesta más eficaz en la atención a la ciudadanía.
La concejala delegada de Acción Social, Edurne Eguino, la directora del área, Marisol de la Nava, y tres responsables de programas, Jesús Labarga, Maite García y Mari José Galar, han presentado este lunes la evaluación de ese nuevo modelo de atención primaria que, como proyecto piloto, se puso en marcha en 2017 en las unidades de barrio de Milagrosa y Txantrea. La evaluación de la experiencia se ha llevado a cabo mediante un análisis de la información cuantitativa, a partir de la base de datos SIUSS (listas de espera, carga de gestión, expedientes de atención por programas...) y de 30 encuestas en pie de servicio a personas usuarias aleatorias; y mediante el análisis de información cualitativa con indicadores recogidos en las actas de 48 reuniones celebradas, de 27 entrevistas a personas profesionales implicadas y de 6 reuniones de seguimiento con referentes y responsables. Trabajo en equipo, equilibrio, distribución de cargas, homogeneización de la respuesta, colaboración entre profesionales o la mejora en la metodología del trabajo son algunos de los aspectos positivos del nuevo modelo. También se sugieren elementos de mejora como nivelar los tiempos de gestión interna, constituir equipos de profesionales estables (algunas profesionales todavía debían acudir a otros barrios), fundamental para la revisión de la distribución de las cargas y de la atención.
PROYECTO PILOTO
El proceso para instaurar este proyecto piloto se inició a propuesta del equipo de personas responsables de los programas de Atención Primaria que en septiembre de 2015 asumen el encargo de la Comisión de riesgos psicosociales de la entonces área de Bienestar Social e Igualdad y la demanda planteada por los propios equipos de trabajo de las Unidades de Barrio para evaluar la implantación realizada en 2010 de los cuatro programas de Atención Primaria en esas unidades. A principios de 2016 se inicia ese proceso de evaluación mediante la constitución de un Grupo Motor en el que están representados los cuatro programas de Atención Primaria (Acogida, Infancia y Familia; Autonomía Personal; e Incorporación Social) a través de personal técnico. Durante ese año se producen diferentes momentos de participación para el resto de profesionales, mediante encuentros en las Unidades de Barrio, reuniones de los diferentes programas y del personal administrativo, devolución de documentos que se van elaborando, presentación de aportaciones a los mismos... hasta que en diciembre se hace entrega documento final de Evaluación de la Implantación elaborado por la UPNA.
En general, la valoración de la presencia de los cuatro programas en las Unidades de Barrio es positiva debido a su acercamiento a la ciudadanía, al mayor potencial para atender la demanda o a la incorporación de nuevas figuras a las unidades de barrio que complementan de forma positiva los equipos. Pero también se reconoce una dificultad para la coordinación entre los mismos e incluso se habla de la ‘sensación de trabajar en compartimentos estancos’ debido a la falta de espacios de coordinación e intervención conjunta; a la falta de tiempo y claridad para esa coordinación; a la disparidad de criterios existentes sobre las situaciones a atender en cada programa; al solapamiento de actuaciones entre diferentes programas; o riesgo de aislar algunas de las intervenciones de algunos programas; o la necesidad de dar una respuesta ágil a la demanda de necesidades básicas, reduciendo al máximo las listas de espera.
A partir de dicho documento se elabora una propuesta para la puesta en marcha de un nuevo modelo de Atención Primaria en las Unidades de Barrio que es presentada primero al Grupo Motor en febrero de 2017 y posteriormente, en marzo, a todo el personal del área. Ese nuevo modelo se quiere testar, complementar y mejorar mediante su puesta en marcha previa en dos Unidades de Barrio, concretamente en las de Milagrosa y Txantrea. La propuesta se centra, principalmente, en el trabajo en equipo del personal de la unidad de barrio, en poner el foco en la persona usuaria, en una ‘cultura de servicio’ o en el reparto de cargas de trabajo.
Ya en abril se desarrollan sesiones formativas al personal profesional y el 2 de mayo de 2017 se inicia la experiencia en las unidades de barrio de Milagrosa y Txantrea. Desde mayo a diciembre se ha mantenido en todo momento un seguimiento y acompañamiento del proceso, tanto por parte de la UPNA como por parte del equipo de Responsables, y se ha facilitado información al Grupo Motor y al resto del personal del área. A partir de septiembre 2017 el modelo está mínimamente asentado y dos o tres meses después se puede dar información explicando la evolución del proceso. Se informa también a otras entidades e instituciones del proceso seguido y de los cambios que el mismo supone, de manera que la relación entre servicios fuera más sencilla. De noviembre de 2017 y hasta enero de 2018 se inicia la recogida de información para efectuar la evaluación del proyecto piloto, y se organizan las sesiones de presentación de la misma, primero a las dos Unidades de Barrio implicadas y después al resto del personal del área.
Este proceso llevado a cabo culminará con la implantación del nuevo modelo en todas las unidades de barrio de la ciudad. Para ello será necesario el acompañamiento profesional para la gestión del cambio en los equipos y el diálogo directo con quienes han participado en los proyectos pilotos. Asimismo se deben revisar aquellos elementos de mejora que se han identificado en la evaluación de las experiencias en UB Milagrosa y UB Txantrea, así como realizar un trabajo paralelo transversal por programas, tomando si es necesario nuevas decisiones relacionadas con sus contenidos, procesos, perfiles... Se establece un refuerzo de la ‘persona referente’, en la que debe caer el liderazgo del modelo en cada barrio, no solo para que este funcione sino también para identificar de manera preventiva los frenos a su implementación.