La Mesa de San Fermín decidirá en mayo quiénes son los cinco candidatos al cohete
Los ciudadanos empadronados con más de 16 años votarán entre las propuestas del 7 al 21 de junio


Actualizado el 21/02/2018 a las 06:00
El proceso de elección de quién protagonizará el cohete incluye dos votaciones; la primera se producirá el 30 de mayo, cuando los integrantes de la Mesa de San Fermín concedan entre uno y cinco puntos a las propuestas que los colectivos que la integran -salvo partidos políticos y representantes municipales- habrán hecho del 3 hasta el 23 de mayo. Como máximo podrán presentar una candidatura de personas o colectivos por su aportación al ámbito social, académico, científico y cultural, y que respete los valores democráticos y de convivencia de la ciudad. Las 5 más votadas pasarán a la valoración de la Comisión Técnica que estará compuesta por la dirección y secretaría técnica de las áreas de Gobierno Transparente; Cultura, Política Lingüística, Educación y Deporte y de Participación Ciudadana y Empoderamiento Social para comprobar que todas ellas cumplen los requisitos establecidos en el reglamento de elección. Y la segunda consulta llegará del 7 al 21 de junio, cuando se invite a los ciudadanos mayores de 16 años a votar a su favorito. Para ello el Ayuntamiento volverá a poner un enlace en su página web, además de colocar urnas en los civivox y habilitar el teléfono 010.
LA MESA DE SAN FERMÍN INICIA EL PROCESO PARA EL CHUPINAZO
Ya antes de la constitución de la Mesa de San Fermín, el organismo integrado por 67 colectivos encargado de elegir a los cinco candidatos para la votación popular que decidirá quién tira el chupinazo, una plataforma ha iniciado una campaña a favor de Amaia Romero. Quieren que la navarra ganadora del programa de TVE Operación Triunfo sea una de las propuestas. Pero, de momento, este colectivo queda fuera de la mesa aunque ayer, en su primera reunión de este año, se indicó que las puertas estaban abiertas.
Una afirmación hecha por el alcalde Joseba Asiron (Bildu) ante una pregunta de la regionalista María Caballero, aunque la edil no se refirió a este grupo en concreto, sino que quiso saber si la mesa estaba ya cerrada. Algunos de la veintena de personas asistentes a la cita en el edificio municipal del ascensor de la calle Descalzos indicaron que un colectivo no puede entrar con un único propósito, se dijo también sin citar expresamente a la plataforma. Su compromiso, dijeron, deberá ser para todas las fiestas.
El encuentro comenzó a las seis y media de la tarde para, según decía la convocatoria, explicar el procedimiento de elección. Tanto Joseba Asiron como la edil de Cultura Maider Beloki (Bildu) se encargaron de desgranar los pasos de esta cuenta atrás para el chupinazo, que se institucionalizó el año pasado. En sus primeros Sanfermines, en 2015, el alcalde ya anunció que no delegaría la potestad del cohete entre los grupos municipales y lo cedió al Orfeón Pamplonés por su 150 aniversario y a la peña La Veleta, una de las más represaliadas por el franquismo.
UN MÁXIMO DE CINCO
Al año siguiente ya se pergeñó este sistema por el cual los integrantes de la mesa hacían una primera batería de propuestas y después, ellos mismos sometían a votación las candidaturas para dejar un máximo de cinco. Y ese quinteto es el que se sometía a consulta popular entre los empadronados mayores de 16 años. El elegido fue Jesús Ilundáin El Tuli, uno de los impulsores del cántico del Encierro y de los primeros socios de la peña El Bronce. En el pasado 2017, los pamploneses se decantaron por la DYA, propuesta por sus 40 años de soporte sanitario.
Ayer se recordó a los integrantes de los colectivos que antes de lanzar un candidato deben hablar con él ya que será necesario que de su autorización por escrito. Fue lo único que se habló de los posibles protagonistas del próximo 6 de julio. Nadie de los presentes avanzó nombres.
En cuanto al procedimiento, uno de los presentes propuso que en la votación popular hubiera una segunda ronda entre los dos más votados. Según argumentó, los apoyos están tan divididos que una persona o colectivo se puede convertir en el elegido sin llegar al 20% de votos. Pero se le indicó que, además de la dificultad que entrañaría convocar a los vecinos por dos veces -con el posible riesgo de que el cansancio reste asistencia- no era una razón suficiente para cambiar el reglamento.