Movilidad

Los trabajadores de Dornier se plantan en Pamplona ante las nuevas exigencias de la zona azul

Denuncia que la ampliación de zonas como Rochapea o Sadar aumenta la carga de trabajo y reclama al Ayuntamiento que intervenga en el conflicto

Trabajadores de Dornier protestan ante la nueva sede en la avenida Sancho El Fuerte
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Trabajadores de Dornier protestan ante la nueva sede en la avenida Sancho El FuerteCORDOVILLA
Trabajadores de Dornier protestan ante la nueva sede en la avenida Sancho El Fuerte

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Noelia Gorbea

Actualizado el 06/11/2026 a las 11:23

Los trabajadores de Dornier, empresa adjudicataria de la gestión del estacionamiento regulado y del servicio municipal de grúas de Pamplona, se han concentrado este viernes frente a la sede de la compañía, en la calle Sancho el Fuerte, para denunciar el empeoramiento de sus condiciones laborales. La plantilla reclama medidas de conciliación o compensaciones económicas ante la imposición de nuevos turnos nocturnos, jornadas partidas y modificaciones de los calendarios laborales.

El conflicto surge tras la ampliación del estacionamiento regulado en distintos puntos de la ciudad, con unas 1.000 nuevas plazas en la Milagrosa, la regulación durante las 24 horas en el sur de la Rochapea y otras 900 plazas en el entorno de El Sadar. Según denuncia el comité, las zonas que deben controlar los trabajadores aumentan, pero la plantilla se mantiene prácticamente igual, con alrededor de 190 empleados entre el servicio de grúa y el de control del estacionamiento.

Los representantes sindicales señalan que los inspectores de estacionamiento son los principales perjudicados. Aseguran que deben asumir horarios nocturnos, más jornadas partidas y peores calendarios, mientras que las compensaciones por nocturnidad y festivos resultan insuficientes. La situación es diferente para los trabajadores del servicio de grúa, cuyos turnos, según explican, se han unificado y organizado de forma más estable.

"AYUDA"

Durante la concentración, los trabajadores han exhibido pancartas con el lema "Ayuntamiento promotor, Dornier ejecutor", con el que responsabilizan tanto al consistorio como a la empresa de los cambios laborales. El comité, con su presidenta Diana Fontán como portavoz, reclama que el Ayuntamiento de Pamplona intervenga, al considerar que fue él quien redactó el pliego de condiciones que Dornier utiliza para justificar las modificaciones de horarios.

Los sindicatos (ELA, LAB, UGT y CCOO) denuncian que la negociación con Dornier apenas ha avanzado y que la respuesta recibida se limita a exigirles que acepten las nuevas condiciones por las obligaciones recogidas en el contrato municipal. Desde el comité consideran que la ampliación del estacionamiento regulado permite aumentar la recaudación, mientras que sus consecuencias laborales recaen sobre la plantilla. "El Ayuntamiento de Pamplona sabe que si impone nuevos horarios de aparcamiento regulado será la plantilla de Dornier quien los tenga que cumplir", recuerdan.

A la modificación de los horarios se suma la preocupación por la organización del servicio. Los representantes sindicales señalan que está prevista la incorporación de 15 vehículos para los controladores de estacionamiento, aunque aseguran desconocer los detalles de su puesta en funcionamiento. Advierten, además, de que cada vez hay menos inspectores a pie de calle, mientras aumenta la superficie de estacionamiento regulado en Pamplona que deben vigilar. ¿Qué hacemos entonces, correr para llegar a todo?", se preguntan. 

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La nueva zona 24 horas es uno de los puntos de fricción, por su horario de control las 24 horasIrati Aizpurua
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La incertidumbre también se extiende al futuro. Los trabajadores temen que nuevas ampliaciones de la zona regulada en otros barrios de la ciudad supongan más cambios en sus horarios y condiciones laborales. Según trasladan, los controladores desconocen cómo quedará organizado su trabajo si continúa creciendo el servicio sin un refuerzo de personal.

La plantilla insiste en que su reivindicación pasa por conseguir medidas de conciliación o compensaciones adecuadas por las nuevas condiciones laborales. Por ello, reclama que tanto Dornier como el Ayuntamiento de Pamplona asuman su responsabilidad y que los compromisos adquiridos en el contrato municipal no recaigan exclusivamente sobre los trabajadores.

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