Vivienda
Afectados de las VPO de Maristas en primera persona: "Hemos perdido toda la ilusión"
Diario de Navarra recoge el testimonio de 16 cooperativistas de la promoción de 108 viviendas afectada por retrasos y paralizaciones


Actualizado el 16/10/2026 a las 07:27
El contrato firmado por los 108 adjudicatarios de las VPO y VPT de Maristas y el grupo Arrasate obliga a guardar confidencialidad de toda la información transmitida durante el proceso. “Su protección es de máxima importancia”, reza el contrato. Es una cláusula que Arrasate recordaba al inicio de cada asamblea o cuando compartía presupuestos y otros documentos. Su incumplimiento puede conllevar la expulsión de la cooperativa. Esto generó, explican los cooperativistas, una sensación de miedo. “No nos atrevíamos a pedir consejo o asesoramiento a familiares o amigos, incluso consultar a profesionales externos”, señala un afectado. Conforme crecían los problemas, la preocupación por esta cláusula ha pasado a segundo plano. Pero a nivel personal todavía hay miedo. Varias familias han accedido a contar cómo están viviendo este proceso pero bajo el anonimato.
Madre de una bebé: "Tuvimos que devolver a Hacienda 6.000 euros"
Desde que nos adjudicaron la vivienda en Maristas II, hemos vivido con muchísima incertidumbre. Mientras esperábamos noticias sobre nuestro futuro hogar, nuestra familia creció: en 2025 nació un nuevo integrante, justo el año en el que, según lo previsto, debían comenzar las obras. Pero, en lugar de ver empezar la construcción, tuvimos que devolver a Hacienda 6.000 euros por la subvención de una VPO que todavía no tenemos. Un golpe económico que nos dejó contando cada céntimo y comiendo garbanzos enlatados para llegar a fin de mes. Aun así, nunca hemos dejado de pagar nuestro alquiler, porque sabemos que es nuestra responsabilidad. Hemos seguido cumpliendo con nuestras obligaciones, incluso en los momentos más difíciles. Pero nosotros también necesitamos certezas: seguimos sin saber cuándo podremos entrar en la vivienda que nos adjudicaron. Detrás de Maristas II hay familias como la nuestra. Hay niños que crecen mientras esperamos y vidas que no pueden quedarse en pausa indefinidamente. No pedimos más que información clara, respuestas y la posibilidad de planificar nuestro futuro."
Madre de dos hijos: “Me llamaron tras renunciar varias familias”
Tengo 45 años, estoy divorciada, tengo dos hijos y llevo más de 25 años trabajando. Durante 5 años he estado esperando una vivienda de protección oficial mientras vivía de alquiler, con un sueldo normal y haciendo un esfuerzo constante para poder acceder algún día a una casa propia. La vivienda de Maristas II llegó a mi vida casi por sorpresa, después de que otras familias renunciaran a ella. El proyecto ya arrastraba una historia de incertidumbre, pero decidí apostar. Para mí, era una oportunidad única.
Soy pamplonesa y urbanita. Vivir en el centro era uno de esos sueños que parecen casi imposibles de conseguir. Para mí, era como si me hubiera tocado la lotería. Sabía que el esfuerzo económico iba a ser enorme. Suponía apretarme muchísimo el cinturón, organizar mi economía al límite y renunciar a muchas cosas. Pero estaba dispuesta. Ahora, con la obra paralizada y sin saber qué va a ocurrir, el escenario ha cambiado por completo. Lo más difícil es vivir sin certezas. No saber si el proyecto saldrá adelante y cuánto terminará costando. He perdido parte de la ilusión con la que empecé este camino. Es lo que más tristeza me produce.
Pareja con dos hijos: “Nos condenan a vivir de alquiler para siempre”
Somos una pareja con dos niños de 10 y 4 años. Esta situación nos está pasando factura económica y emocional. Sobre todo, la incertidumbre de si vamos a tener o no nuestra casa y si vamos a perder o no nuestros ahorros. Todo este retraso son meses y meses pagando un alquiler pudiendo estar invirtiendo ese dinero en nuestra casa. La ilusión está perdida.
Solo pedimos que, por favor, el Gobierno y el Ayuntamiento nos ayuden. No sería justo perder los ahorros de muchos años trabajando arduamente y privándonos de tantas cosas por decisiones que no hemos tomado nosotros. Si Maristas II no sale nos quedamos sin posibilidad de comprar otro piso y con una deuda que deberemos pagar. Nos condenan a vivir de alquiler para siempre y con un grave endeudamiento.
Familia numerosa: “Tuvimos que vender nuestro piso por falta de espacio”
Somos una familia numerosa de Pamplona. En 2021, con el nacimiento del más pequeño, la falta de espacio nos obligó a vender nuestra casa. Nos trasladamos a un piso de alquiler protegido y nos inscribimos en el censo de Nasuvinsa con la esperanza de lograr una estabilidad. Cuando se anunció la promoción de Maristas, no lo dudamos: solicitamos una VPO. El destino nos sonrió cuando nos llamaron tras la renuncia de otros adjudicatarios. “¡Qué suerte la nuestra!”.
Confiábamos plenamente en que el proceso sería seguro y transparente, veníamos avalados por un censo oficial. Pero la realidad ha sido un golpe durísimo. En estos años hemos soportado cambios de trabajo, más alquileres y una inflación asfixiante. Pero lo más doloroso es que se nos exijan responsabilidades que no nos corresponden.
Joven soltera: “Antes me felicitaban. Ahora me dan condolencias”
“¡Me han adjudicado una VPO de las que van a hacer en el antiguo colegio Maristas!…” fue lo que les dije a mis amigas allá por noviembre de 2023. Me llovieron las felicitaciones: “¡qué potra!”, “¡ubicación sin igual!…” pero de esas felicitaciones nada queda ya, pues con el transcurso de los meses, digo años, y la sucesión de noticias negativas en prensa, se han convertido: primero en recomendaciones de “abandona” y finalmente en condolencias. Sí, condolencias, porque ya deberíamos estar disfrutando de nuestra vivienda con familia y amigos y, en cambio, nos vemos atrapados en un proyecto que no acaba de materializarse. ¡Queridas amigas!, ¿qué queréis que os diga? Una condenada a ser adjudicataria de Maristas II.
Pareja sin hijos: “No entendíamos muy bien lo de la cooperativa pero nos fiamos”
Han pasado tres años desde que nos comunicaron a mi pareja y a mí que éramos adjudicatarios de una vivienda de protección oficial en el antiguo colegio de Maristas. Me acuerdo del día que nos enteramos de nuestra asignación en una de las 108 viviendas. Después de años de alquiler por fin íbamos a poder adquirir una vivienda. Y nosotros no podíamos ser más felices.
Nos informaron que iba a ser una vivienda construida por medio de una cooperativa y que nosotros formaríamos parte de esa cooperativa. La verdad es que no entendíamos ni teníamos experiencia sobre este tema, pero habiendo gestionado todos los procesos previos por medio de Nasuvinsa y el Gobierno de Navarra, confiábamos en que no habría ningún problema. Desde entonces, lo único que hemos tenido han sido problemas. Tanto dinero invertido, gran parte de nuestros ahorros a punto de perderse y sin haber hecho nada más que seguir los procedimientos establecidos e inscribirnos en el censo de Nasuvinsa.
Embarazada: “Nuestro hijo no nacerá en Maristas como esperábamos”
Enai no va a nacer en nuestro piso de Maristas como tenía que haber pasado; ni siquiera lo hará su hermano o hermana en unos años. Tendremos que buscar un nuevo piso de alquiler, más grande y caro con el esfuerzo que eso supone. También somos familia de referencia de dos chicos adolescentes. Hace ya casi 3 años desde que nos dieron la noticia de que éramos adjudicatarios de esta promoción de VPO, más los que quedan por delante. Lo que sentimos es mucha impotencia, incertidumbre y angustia. Confiábamos en el plan de Gobierno de Navarra y en las garantías del Ayuntamiento de Pamplona, y son precisamente estas instituciones quienes nos ha ido metiendo en este tortuoso camino hasta llegar al pozo negro en el que nos hallamos. Nos sentimos engañados, decepcionados y abandonados por nuestro Gobierno. Han jugado con nuestras ilusiones; peor aún, han jugado con nuestra familia y con nuestro hogar.
Monoparental: “Vivo en un piso de un fondo buitre y el alquiler vence en 2029”
Soy una vecina de Pamplona y familia monoparental con dos hijos, hoy estudiantes en la UPNA y en un centro superior de FP. Nos adjudicaron la VPO de Maristas a mi madre y a mí cuando mis hijos aún estaban en Secundaria. Hoy han terminado el instituto y la vivienda sigue sin empezar.
Mi madre falleció en 2025 sin ver arrancar ni una obra. Tuve que firmar un nuevo contrato. Todos los ahorros de mi vida están metidos en Maristas. Tengo tres empleos y aun así a duras penas llego a final de mes. Vivo de alquiler en un piso que compró Testa, un fondo buitre. Tengo fecha de fin de contrato: 31 de julio de 2029. Ese día me quedo sin casa si Maristas no está entregado.
Familia con dos hijos: “Todo me ha llevado al borde de la angustia”
Somos un matrimonio con dos hijos de 14 y 11 años. Entramos en esta promoción muy ilusionados porque anteriormente nos habían adjudicado en dos ocasiones viviendas de VPO pero debido a las condiciones que nos ponía la promotora no podíamos acceder. Así que cuando nos llamaron de Maristas nos pareció que era una oportunidad muy buena dada las condiciones de cooperativa. El grupo Arrasate nos contó una historia muy bonita, de que esto iba para adelante.
Nuestra decepción es que han pasado dos años y medio. Hemos pagado unos 20.000 euros de alquiler. Al avalar el préstamos nos podemos quedar en la ruina y sin casa. Lo que más me preocupa es que mi marido y yo tenemos ya una cierta edad y no podemos esperar a que este proceso pase y empezar de nuevo. El contrato de alquiler está cerca de vencerse y temo que nos revisen el precio. Llevo tiempo planteándome cambiar de trabajo pero no me atrevo porque no quiero que todo este proceso con la vivienda me pille en un nuevo puesto. Todo esto me ha llevado al borde de la angustia.
Pareja con un bebé: “Muchos días iba de paseo con la silleta a ver Maristas”
Hace poco más de un año, mi mujer y yo dábamos la bienvenida a nuestro primer hijo. Un mes después recibíamos otra noticia que parecía imposible: tras años apuntándonos sin éxito a promociones de VPO, nos adjudicaban una vivienda en Maristas II. Sentimos que la vida nos sonreía. Íbamos a poder construir nuestro proyecto familiar en Pamplona y nos apuntamos sin dudarlo. Sin embargo, con el paso del tiempo la ilusión fue dando paso a la incertidumbre, los retrasos y la sensación de desprotección.
Muchos de mis paseos con la silleta terminaban frente a Maristas. Observaba cómo avanzaba la demolición y me imaginaba cómo sería vivir allí con mi familia. Hasta que un día todo se detuvo. La salida de Obenasa nos cayó como un jarro de agua fría y nos dejó una pregunta que sigue sin respuesta: “¿Y ahora qué?”. Nuestro hijo sigue creciendo, pero nuestro futuro hogar no.
Joven de Pamplona: “Cogí la última vivienda que estaba disponible”
Llevaba años soñando con tener una vivienda propia, un sueño que por fin parecía tener al alcance de mi mano. Un día sonó el teléfono, y con aquella la llamada llegó una alegría enorme para mí y para mi familia, parece que mi sueño iba a hacerse realidad. Acudí con mi padre a las oficinas del Grupo Arrasate, sin embargo, solo quedaba disponible una vivienda sin posibilidad de elegir, era esa, o renunciar al sueño de tener una casa propia. Cuando llevas tanto tiempo esperando, ¿cómo iba a dejarla escapar? Se trataba de un pequeño dúplex a precio asequible gracias a la condición de VPO, era mi oportunidad, mi futuro hogar. Pero antes de dar el paso, tocaba llamar a mamá. “Esto es lo que hay”, le dije al contarle que era un dúplex. La preocupación de una madre apareció “¿Y si pasa algo? Tienes escaleras”. Quien nos iba a decir entonces, que efectivamente algo iba a pasar, pero no precisamente por este tema. Nos hemos sentido como el último eslabón de una cadena en la que nadie quiere asumir responsabilidades.
Familia con una hija: “Llegamos a plantearnos irnos de Pamplona”
“Qué ilusión! Nos llama Nasuvinsa. Después de tanto buscar y solo ver pisos carísimos y además para reformar, nos llaman del censo de vivienda protegida. Por fin, una oportunidad real para dejar de vivir de alquiler. Con ilusión elegimos entre los 3 pisos libres que quedan. Aquí empieza la pesadilla. Atrapados en una promoción de vivienda protegida, sin posibilidad de acceder a otra promoción y viviendo de alquiler a precio desorbitado. Las semanas de retrasos dieron paso a los meses y los meses se convirtieron en años. Hoy, completamente desilusionados, llegamos a plantearnos irnos de Pamplona, la vivienda aquí es inaccesible. La familia ha crecido y con ella los gastos. Tres años de nuestras vidas esperando, viendo pasar otras promociones de VPO que ya están construidas.
Familia numerosa: “Quería Maristas para estar cerca del colegio de nuestros hijos”
Publicaron las listas de la adjudicación un 5 de julio de 2023, si mal no recuerdo. Habíamos esperado años a conciencia, dejando pasar de largo otros proyectos de vivienda protegida, para poder solicitar una en esta promoción. Nuestra principal motivación era su proximidad al colegio Vedruna, el centro escolar en el que estudian nuestros 5 hijos.
Echo un vistazo rápido al panorama mundial actual y casi me avergüenza hablar de los esfuerzos y renuncias que a nivel familiar hemos tenido que hacer a lo largo de este proceso; porque nuestros padres, hijos de la posguerra, nos enseñaron a mirar siempre hacia quienes están peor que tú. De todos modos, no creo, y lo digo sinceramente, que estemos pidiendo demasiado. Simplemente deseamos que las viviendas que a través del censo público nos fueron legalmente adjudicadas se construyan en base al proyecto revisado y aprobado por los organismos pertinentes. Nada más.
Pareja con un hijo: “Hicimos un gran esfuerzo con el 20% de la entrada”
"El tiempo es relativo, una idea que asociamos a Albert Einstein y a su teoría de la relatividad. Para nosotros, ese tiempo son ya casi 3 años, cerca de 1095 días esperando al hogar que nos adjudicaron como vivienda protegida. Entregamos el 20% del importe de la vivienda, haciendo un grandísimo esfuerzo, creyendo que estábamos construyendo nuestro futuro. Y día a día pasamos por allí y no podemos evitar mirar lo que debería ser ya nuestra casa, imaginando cómo sería nuestra vida allí, si todo hubiera salido como esperábamos. Confiábamos en la Administración, cumplimos nuestra parte y, sin embargo, nuestro sentir es que nos han abandonado…Porque hay cosas que pueden expresarse con números, pero ninguna cifra mide la impotencia de ver pasar el tiempo sin respuestas. No pedimos imposibles, sólo que cumplan con su parte de responsabilidad y que, ese tiempo relativo del que hablaba Einstein, nos dé la oportunidad de empezar la vida que llevamos tiempo esperando. Todavía estáis a tiempo de darnos una solución.
Familia con hijos: “Vivimos en un pueblo y era la oportunidad de volver a Pamplona”
Hace más de tres años, en junio-julio de 2023, recibí una noticia que entonces fue una enorme alegría: nos habían adjudicado una vivienda protegida en la promoción Maristas II de Pamplona. Para nosotros no era solo un piso. Yo soy de Pamplona de toda la vida y, por circunstancias personales, terminé viviendo en un pueblo. Cuando llegó aquella adjudicación sentí que se abría la posibilidad de volver a mi ciudad y, sobre todo, de que mis hijos pudieran crecer allí, ir al colegio, hacer sus amigos y construir su vida en Pamplona. Sabíamos que la vivienda no iba a estar lista de inmediato, porque ni siquiera había comenzado la construcción.
Lo que no imaginábamos era entrar en una espera interminable. Durante estos años hemos vivido de anuncio en anuncio: ahora entra la constructora, ahora hay que asumir un incremento, ahora parece que por fin se desbloquea, ahora sí. Se aprobaban condiciones, se hacían esfuerzos y volvía la esperanza. Y vuelta a empezar. Hasta que la constructora anunció que se marchaba. Con esa decisión se rompieron muchas expectativas, aunque todavía queremos creer que el proyecto saldrá adelante. Pero mientras tanto seguimos pagando alquiler, nuestros ahorros están comprometidos en esta promoción y ya no estamos en la misma situación que cuando accedimos a ella.
Tampoco podemos simplemente empezar de cero y optar a otra vivienda protegida en las mismas condiciones. Lo que más me duele es el tiempo. Cuando nos adjudicaron la vivienda, mis hijos eran mucho más pequeños. Era una edad perfecta para cambiar de localidad, empezar en un nuevo colegio, hacer amigos e integrarse con naturalidad. Cada año que pasa lo hace más difícil. Porque para una administración tres años pueden ser expedientes, contratos, reuniones y plazos. Para una familia son infancia, cursos escolares, alquileres pagados y decisiones de vida aplazadas. Yo no quería volver a Pamplona solo por una vivienda. Quería volver porque es mi ciudad. Porque era volver a casa. Y porque me hacía ilusión que mis hijos pudieran crecer allí.
Familia con hijos: “Nuestro sueño se ha roto en mil pedazos”
Me llamaron en el día de mi cumpleaños en 2023 y me dijeron a mí y a mi familia que se nos había adjudicado una vivienda en la promoción Maristas II. No os podéis ni imaginar qué alegría y qué ilusión sentimos. Nos dijeron que la entrega de las llaves sería en febrero-marzo 2026. Pero con cada asamblea que teníamos nuestra ilusión empezó a irse poco a poco. ¡El 30 de septiembre de 2026 cuando la constructora OBENASA abandonó la promoción nuestro sueño de tener nuestro piso propio se rompió en mil pedazos! El sueño de tener una casa propia nunca había estado tan cerca y, a la vez tan lejos.
Ahora, a finales de 2026, tenemos que sacar adelante las viviendas con las condiciones que Gobierno de Navarra nos puso en 2023. Somos 108 familias sin recursos suficientes. No podemos perder los ahorros ya ingresados en nuestras casas. Ya nos cuesta mucho confiar en Gobierno de Navarra y en el ayuntamiento de Pamplona. Sin embargo, aún nos queda algo de esperanza para que intervengan y no nos dejan caer.