Pamplona

40 años de las escuelas de Pamplona que enseñan con un contrato de trabajo

Las escuelas taller se iniciaron en 1986 y cuentan con seis especialidades: albañilería, cantería y gestión de almacén, soldadura, jardinería, forestal y carpintería

Un alumno traslada unos ladrillos en la escuela taller de albañilería.
AmpliarAmpliar
Un alumno traslada unos ladrillos en la escuela taller de albañilería.J.C.CORDOVILLA 
Un alumno traslada unos ladrillos en la escuela taller de albañilería.

CerrarCerrar

Pilar Fernández Larrea

Publicado el 11/10/2026 a las 05:00

Escuelas Taller del Ayuntamiento de Pamplona cumplen 40 años y en ese tiempo miles de personas han pasado por las aulas que combinan la formación y el trabajo en diferentes oficios. Este curso, con una duración de diecinueve meses, hay 102 alumnos de entre 16 y 29 años en alguna de las seis especialidades. “Cuando vienen aquí ya han hecho lo más difícil: iniciar un camino tras entender que tienen que hacer algo con su vida. Después, todo va rodado”, reflexiona Natxo Barberena en Landaben, donde es uno de los directores de albañilería, cantería y gestión de almacén y carpintería. La otra es María Navarro y ambos reparan en que las mochilas de las personas que entran cada mañana por la puerta están habitualmente cargadas, no tanto físicamente, sino en el aspecto emocional. El tercer director es Iñaki Amigot, responsable de forestal, jardinería, mantenimiento y soldadura, desde Aranzadi.

 En la madeja de cifras de estas cuatro décadas destacan las 38 escuelas taller, 8 talleres de empleo y 5 escuelas taller de empleo promovidas desde 1986 por el Ayuntamiento de Pamplona, “con buenos resultados de inserción laboral, en la última edición, con una tasa de colocación del 53%. 

Barberena recuerda que la primera escuela taller de España se abrió en 1985 en Aguilar de Campoo, en Palencia, por iniciativa del dibujante y arquitecto Peridis y con la premisa de “rehabilitar el patrimonio y a las personas”. Una delegación del ayuntamiento de Pamplona fue a conocer el proyecto y decidieron trasladar la idea a la ciudad, entonces con Julián Balduz en la alcaldía. 

El Ayuntamiento de Pamplona subraya que “la escuelas taller tienen por objetivo mejorar la empleabilidad de personas jóvenes, mediante un proceso que combina aprendizaje y formación con un trabajo productivo”. Las seleccionadas son contratadas como trabajadoras para la formación y perciben un sueldo que corresponde al 65% del salario mínimo interprofesional. A partir de los dos primeros meses, hasta entonces reciben una beca de 9 euros al día, siempre que asistan.

 La parte práctica se lleva a cabo ejecutando obras “reales” o servicios de utilidad pública, rehabilitación de patrimonio o mejora de la comunidad. Este curso, las obras más relevantes en el taller de albañilería, mantenimiento y carpintería serán la rehabilitación energética y reforma interior de viviendas municipales en el grupo San Pedro. La escuela e Cantería llevará a cabo labores de mantenimiento y conservación dentro del conjunto fortificado de la Ciudadela. Por otro lado, la de Carpintería hará y colocará un domo geodésico-cenador. Y la de Soldadura hará jardineras de acero cortén. 

Por último en la escuela Agroforestal continuara su labor de mantenimiento de las zonas verdes del parque de Aranzadi y con la gestión de la producción en invernaderos destinados al banco de alimentos, así como labores de desbroce y poda en bosques de absorción de CO2 de iniciativa municipal. La mayoría de las escuelas ofrecen 865 horas de formación y una vez completadas los alumnos reciben el certificado de profesionalidad nivel 1. En el caso de la escuela de Soldadura son 860 horas y en la de Forestal y Jardinería, 818.

Las seis escuelas taller ofrecen actualmente seis especialidades, con 17 plazas en cada una de ellas. Del alumnado total, en esta edición, que durará 19 meses, 85 son hombres y hay 17 mujeres. Y destaca “la juventud del alumnado, con una media de edad de 20.5 años y la presencia de 16 personas menores de edad”. En cuanto a la procedencia, un 37,7% es alumnado extranjero, concretamente 38 de los 102 inscritos y “un 78% pertenece a minorías étnicas”, según datos aportados por el Ayuntamiento de Pamplona. La mayoría reside en el entorno de Pamplona y la Comarca, un 86,3% y el resto procede de otras localidades navarras.

Aimar Nuin Herranz, “Formadores muy profesionales” 

Aimar Nuin Herranz, pamplonés de 20 años, está contento en la escuela de albañilería. “Tenemos formadores muy profesionales que nos ayudan en todo momento, talleres con todo tipo de herramientas, materiales y muy bien...”, apunta y subraya las clases de Habilidades Sociales, 21 horas impartidas por una Educadora Social y Psicóloga, “para saber cómo hacer una entrevista de trabajo, cómo resolver conflictos, gestión de emociones, es importante y la formadora es la mejor”. “Albañilería tiene un taller muy completo y lo que damos en el aula creo que es también necesario, y sobre todo para personas que igual tienen más dificultades con el idioma les va a venir aún mejor, pero a mí también. Habilidades Sociales no es algo que se dé en la ESO ni en otras etapas y creo que es necesario”, reflexiona.

 Ander Lasheras Echarren “Estoy muy a gusto” 

Clase de Habilidades Sociales, con Aimar Nuin (izquierda) y Ander Lasheras (derecha), entre los alumnos de la escuela taller de albañilería.
AmpliarAmpliar
Clase de Habilidades Sociales, con Aimar Nuin (izquierda) y Ander Lasheras (derecha), entre los alumnos de la escuela taller de albañilería.J.C.CORDOVILLA 
Clase de Habilidades Sociales, con Aimar Nuin (izquierda) y Ander Lasheras (derecha), entre los alumnos de la escuela taller de albañilería.

CerrarCerrar

Conoció el centro a través de su padre, se inscribió y superó la entrevista. “Creo que lo que me ofrecían es lo que me están ofreciendo”, explica. “Estoy muy a gusto”, subraya. Trabajaba ya de albañil, pero entendía que le faltaba una formación y decidió apuntarse y aprender ”, sostiene Ander Lasheras, pamplonés de 24 años. 

Nekane Iralde Noveleta “Una oportunidad maravillosa” 

Nekane Iralde Noveleta, 29 años, mamá de un niño de 4, está “súper feliz por poder tener la oportunidad de estudiar y aprender un oficio”. Lo dice, en el umbral de los 30, cuando hubiera sido ya demasiado tarde. “Me parece que es un a oportunidad maravillosa, que me permite conciliar y seguir generando ingresos con el plus de aprender”. Iralde quiere valorar también que en la escuela reciben formación “más allá del oficio”. “Como las habilidades sociales, que me parece algo espectacular que no se aplica en el resto de Educación y es de admirar, más en estos tiempos con la sociedad un poco revuelta, creo que es una suerte. Como la informática, porque no todos tenemos las mismas habilidades, o poder repasar la lengua, las matemáticas, es muy completo”, sostiene. “Cumplidos los 30, pasa la vida o búscate más la vida aún y esto me parece un impulso increíble”, enfatiza con una sonrisa. “Me gustaría trabajar en esto, mejorará mi puesto laboral de camarera, ganaría en calidad de vida y en conciliación, y me permitiría emprender y más allá de eso, que soy mujer. No me gusta depender de nadie y poder arreglar cualquier cosa en casa me da mucha autonomía y de otra forma probablemente no podría, y eso que soy hija de fontanero”, concede.

Nekane Iralde Noveleta, en la escuela taller de albañilería.
AmpliarAmpliar
Nekane Iralde Noveleta, en la escuela taller de albañilería.J.C.CORDOVILLA 
Nekane Iralde Noveleta, en la escuela taller de albañilería.

CerrarCerrar

 Imad Echchaikhi “Me gustaría trabajar”

 Imad Echchaikhi, vecino de Ansoáin de 20 años, llegó a la Escuela Taller a través del Servicio Navarro de empleo. Natural de Marruecos, explica su historia mientras moldea cuidadoso una pieza de madera a la que da la forma que le indica el plano impreso en papel. Le gustaría trabajar como carpintero o en algún otro oficio.

Imad Echchaikhi, en la escuela taller de carpintería.
AmpliarAmpliar
Imad Echchaikhi, en la escuela taller de carpintería.J.C.CORDOVILLA 
Imad Echchaikhi, en la escuela taller de carpintería.

CerrarCerrar

 Julio Yaque Fernández “Soy de familia carpintera”

 El grupo de carpintería tiene, como el resto, un delegado, que en su caso es Julio Yaque Fernández. Natural de Cádiz, 24 años, lleva cuatro años en Navarra y procede de familia carpintera. “Así que algo, algo del oficio, conocía”, se sincera en el traqueteo del sonido seco de los de martillos contra la madera. Le gustaría también trabajar en el sector, pero estar formado. Respecto a la función del delegado, responde sin atajos: “Para decírtelo mal y pronto, el que se come todos los marrones que puedan surgir en clase, ese soy yo”, dice con una sonrisa y explica que, en definitiva, se encarga de recoger quejas, sugerencias... Hago como de intermediario entre el alumnado y los monitores, eso es más o menos, pero por ahora va bien”, apunta.

 Arnold Henríquez  "Te pagan por aprender”

 La historia de Arnold Henríquez Martínez tiene otras aristas. Con 28 años, es uno de los veteranos en la escuela taller. Padre de una niña de 3 años, es natural de Honduras, lleva seis años en España, pero llegó en condición de asilado y al tiempo se quedó sin papeles. Desde el Servicio Navarro de Empleo le hablaron de la opción de las escuelas taller. “Llevaba un año y medio de desempleado, pero no era cuestión mía, si no por cuestión administrativa, de papeles, entonces hice el arreglo para los ciclos formativos y me pedían requisitos, me gusta la madera, la carpintería y esto es una oportunidad de oro para mí, aparte te pagan por aprender, en mi país esto sería impensable. Yo tenía experiencia, pero luego mi situación administrativa cambió, perdí mis papeles y ahora estoy consiguiendo mi regularización y aquí me cogieron, si no, hubiera perdido la documentación. He trabajado en muchas cosas, desde los 10 años, primero en mi país, y luego de todo, en logística...”, explica.

 Kenai Baraibar Oteiza “Lo vimos en internet” 

Kenai Baraibar Oteiza tiene 19 años, es de Pamplona y llegó a la escuela taller a través de un anuncio en internet que vio su madre. “Me gustó y me apunté”, responde algo tímido, abrigado por el sonido afilado de las máquinas que delinean la piedra húmeda. Eligió cantería, porque le gusta la piedra. Acabó la educación Secundaria, hizo un curso de Nutrición y otro más de Entrenador Personal y ahora da un nuevo rumbo a su formación. En unos meses, trabajará con sus compañeros en el mantenimiento del patrimonio pamplonés en la fortificación de la Ciudadela.

 Ekaitz Uriarte Leatxe “Es enriquecedor”

 Ekaitz Uriarte Leatxe tiene 24 años, es de Pamplona y conoció la escuela a través de la pareja de su madre, que lo vio en internet. Está en cantería y la eligió también porque esta especialidad está combinada con la de Gestión de Almacenes, algo que le interesaba bastante. “Va muy bien, mejor de lo que esperaba, no sabía mucho de cantería y me está gustando. Cuando empiece el buen tiempo iremos también a la Ciudadela, así que será bonito, estoy contento”. Estudió Secundaria y ahora inicia otra senda con la experiencia en cantería. “Quién sabe, si me sigue gustando, querría seguiría el camino”. “No conocía a nadie cuando llegué, pero la verdad es que nos hemos llevado muy bien entre todos, conoces gente nueva, culturas nuevas, idiomas nuevos, así que también es enriquecedor en ese sentido”, reflexiona Ekaitz Uriarte.

Alumnos de la escuela taller de albañilería en el descanso de la mañana, con uno de sus monitores.
AmpliarAmpliar
Alumnos de la escuela taller de albañilería en el descanso de la mañana, con uno de sus monitores.J.C.CORDOVILLA 
Alumnos de la escuela taller de albañilería en el descanso de la mañana, con uno de sus monitores.

CerrarCerrar
Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora