Urbanismo
Un patio palaciego se convierte en plaza en Pamplona
Un acuerdo entre el Gobierno foral y el Ayuntamiento de Pamplona permitirá ganar una plaza al Casco Viejo pamplonés: el patio trasero del palacio de Ezpeleta. El edificio de fachada barroca fue un encargo del noble del siglo XVII Agustín Echeverz


Publicado el 17/09/2026 a las 21:47
Es uno de los edificios nobles del centro histórico pamplonés. El Palacio Ezpeleta, propiedad del departamento de Educación del Gobierno de Navarra, abre su patio al público para dar una nueva plaza al Casco Viejo de la ciudad. Será, de momento, efímero -en principio hasta el mes de enero de 2027, cuando comenzarán unas obras de climatización que cerrarán temporalmente la plaza-, con horario y normas, pero que dará la oportunidad a la ciudadanía de adentrarse en un palacio -en su patio- que es un exponente de la arquitectura civil barroca de Pamplona. Aunque se le conoce con el nombre de la familia Ezpeleta, su origen está en el noble navarro Agustín Echeverz y Subiza (Asiáin, 1646 - Pamplona, 1699), caballero de la Orden de Santiago, primer marqués de San Miguel de Aguayo y vizconde de Santa Olalla. También alcalde de la Pamplona del siglo XVII.


La apertura al público del patio, con su fachada trasera colmada de arcos de medio punto, se produce gracias a un acuerdo entre Educación y el Ayuntamiento de Pamplona. El centro histórico contará así con una nueva plaza de 1.300 metros cuadrados de superficie ajardinada. Como en la plaza de San Francisco, se han instalado unos columpios rústicos y ciertamente extemporáneos, en ambos casos, con el entorno urbano y más aún con el palaciego.
“Según ese acuerdo -entre Educación y el Ayuntamiento de Pamplona-, el patio del Palacio de Ezpeleta se constituirá una nueva plaza abierta a toda la ciudadanía con unos horarios ya definidos: los días laborables, de lunes a viernes, entre las 17 a las 21 horas, y los fines de semana y festivos de Pamplona, de 9 a 21 horas. El acceso al patio se realizará desde la calle de San Francisco”, recoge la nota enviada por el Ayuntamiento de Pamplona.
UN PATIO CON HISTORIA
El patio se abrió ayer por primera vez al público. Fue una inauguración tímida, solo con la puerta de acceso individual abierta a una calle, la de San Francisco, en general poco transitada. Tan solo tres periodistas disfrutaban ayer de la nueva plaza, donde también hay un par de mesas tipo merendero y césped verde y mullido en tiempos de sequía. En torno a las 19 horas de ayer, la nueva plaza seguía desierta de público.
El Palacio Ezpeleta alberga actualmente dependencias del departamento de Educación, el Consejo Escolar de Navarra y la Escuela Oficial de Idiomas a Distancia. Ha sido además la escuela de educadores -la metadocencia-, entre 2014 y 2024, y sede del conservatorio Profesional de Música Pablo Sarasate (2004-2011), hasta que se creó la Ciudad de la Música de Mendebaldea. Antes de su adquisición por el Gobierno de Navarra fue el colegio Teresianas entre 1918 y 1974.
Pero su historia hunde sus raíces en la biografía de Agustín Echeverz y Subiza. Nacido en 1646, pertenecía a una familia de la hidalguía navarra vinculada a Berrioplano y Aisáin. En 1662 zarpó hacia Nueva España, donde desarrolló su carrera militar y contrae matrimonio, con Francisca Valdés Alceaga, de una familia criolla inmensamente rica. La historiadora Pilar Andueza Unanua asegura en su conferencia El Palacio de los Marqueses de San Miguel de Aguayo: imagen y memoria de un linaje navarro que Valdés era “biznieta de un conquistador vasco, Francisco de Urdiñola, quien fue gobernador y capitán general de Nueva Vizcaya, y poseyó un extenso patrimonio formado por haciendas, minas, fábricas y ganado que, transmitido por línea femenina, llegó hasta Francisca”.
El matrimonio se traslada a Pamplona hacia 1688, con él ya convertido en marqués y caballero de la Orden de Santiago. Según la semblanza de Andueza, fue alcalde de Pamplona, miembro de la Diputación y alguacil mayor del reino. Todo un prohombre. “Pero su principal obra fue la construcción en 1698 de una magna residencia en Pamplona, como imagen y memoria de su linaje”, apuntaba la historiadora. Esto es, el palacio de la calle Mayor, cuyo patio trasero se convierte en plaza.
Aunque la construcción comienza en 1698, es en 1709 cuando se proyecta la gran fachada barroca. En 1699 murió Echeverz; en 1704, su viuda constituye el mayorazgo, y en 1709, la hija del matrimonio, Ignacia Javiera, encarga la fachada al cantero Pedro de Arrirarán y al escultor Domingo de Gaztelu. La composición recuerda el pasado militar de Echeverz con cañones, armas, guerreros, trofeos militares, figuras alegóricas... Y también la reproducción del emblema de un lema menos guerrero aunque inquietante: “ Non solum armis” (no solo con las armas).
Una plaza con horario y sin tabaco ni alcohol
La nueva plaza que gana el Casco Viejo de Pamplona con el patio trasero del palacio de Ezpeleta no será al uso: ni pública las 24 horas ni tampoco de paso. Como explica el Ayuntamiento de Pamplona, tendrá unos horarios definidos: los días laborables, de lunes a viernes, entre las 17 a las 21 horas, y los fines de semana y festivos de Pamplona, de 9 a 21 horas. El acceso es por la calle de San Francisco. La apertura y cierre del recinto la realizará el Ayuntamiento de Pamplona, excepto en los momentos de uso del edificio. También se ocupará de la limpieza, mientras que las zonas verdes y el mobiliario será responsabilidad de Educación. Dentro de la plaza, se prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas y fumar. Ya hay señales que lo indican. Además de sus funciones educativas y administrativas también se utiliza como espacio de recreo del colegio San Francisco.