Patrimonio
Tesoros bajo el 'salón' de Pamplona
La plaza del Castillo escondía bajo su suelo el testimonio arqueológico de 2.000 años de historia: las termas romanas, una necrópolis musulmana, un barrio medieval apenas conocido... La vida, la muerte y la historia bajo nuestros pies


Publicado el 30/08/2026 a las 05:00
Algo más de dos milenios han forjado la ciudad que hoy conocemos: Pompelo, Pamplona, Iruña. La construcción del parking de la plaza del Castillo, hace ahora 25 años, dejó al descubierto un legado de valor incalculable que viajaba hasta los orígenes romanos de la ciudad -fundada por el general Pompeyo en el 75 a.C.-, con hallazgos y sorpresas históricas imprevistas. Los cuatro planos que ilustran este reportaje recogen cuatro etapas históricas, con la ubicación de los hallazgos revelados con la excavación que dirigió el Gabinete Trama. El reportaje se basa en la memoria de aquellas trascendentales catas y en los Trabajos de Arqueología 31-32, que firman María García-Barberena, Mercedes Unzu, Nicolas Zuazúa y Carlos Zuza. Todos ellos pertenecen o han pertenecido a Trama.
LA POMPELO ROMANA Y EL COMPLEJO TERMAL
Antes de la fundación de la ciudad por Pompeyo, existía ya un oppidum prerromano, un poblado levantado en la meseta de la ciudad -en la zona de la catedral, con 8 hectáreas de superficie- habitado por población vascona. “Pompeyo a su llegada (75 a.C.) tuvo que situar el campamento en una zona dominante aislada y próxima al poblado indígena”, recoge la memoria de las excavaciones. Aquel poblado primigenio no llegaba hasta la plaza del Castillo. Se limitaba a la meseta, a la parte alta. Respecto a la Pamplona romana, hasta la construcción del parking, se aventuraba la presencia en la plaza del Castillo de parte de la muralla en su frente occidental. Lo que no se esperaba era que apareciese un enorme complejo termal, lo que dejaba una Pompelo de mayores dimensiones de las conocidas hasta entonces.
Las termas contaban con diferentes espacios similares a un spa actual. Solo que construidas hace dos milenios. El complejo contaba con una palestra, donde los ciudadanos que acudían a las termas hacían “ejercicios gimnásticos”. Tenía unos 400 m2 de superficie. Además, contaba con un Frigidarium, que incluía una piscina de unos 17 metros cuadrados, además de los espacios necesarios para producir calor y por tanto, agua termal. El praefurnium caldeaba el hipocausto y repartía el calor bajo la piscina. Todo el sistema contaba con un sistema de evacuación del agua que llegaba por el barranco hasta el Arga. El complejo termal desapareció con el parking de la plaza, una decisión cuestionada ahora y entonces por los propios arqueólogos.


En todo caso, el complejo termal -ya se conocía la existencia de otro en la calle Compañía-, revelaba una ciudad romana importante, que ocupaba 22 hectáreas. Las termas, que se adornaban de bellos mosaicos eran lugares de aseo, relax y socialización para los ciudadanos romanos de entonces. Y las catas dejaron otro hallazgo: un barrio artesanal íntimamente ligado a las termas. “Floreció una rica actividad artesanal, detectándose la existencia en esta zona de un taller destinado a la fabricación de utensilios de hueso y la presencia cercana de un alfar”, dice la memoria. Allí vivían y trabajaban los artesanos en edificaciones que los arqueólogos calificaron de “endebles”.
PAMPLONA MEDIEVAL, MUSULMANES Y CRISTIANOS
Cuatro grandes hitos recogen el plano de la época medieval de la plaza del Castillo, la más prolija en hallazgos. Para empezar, un barrio artesano que pocos pamploneses conocerán: Zurriburbu. Tal y como recoge la memoria, el historiador Juan José Martinena lo describe como “un barrio de casas más o menos diseminadas que se extendería desde la Carpintería hasta el muro de la Población [San Nicolás], ocupando una parte de la plaza del Castillo”. Lo cita también Guilhem de Anelier en su poema épico sobre la guerra de la Navarrería (1276) y hay constancia documental de su destrucción en 1369 por la fortificación de la ciudad.
“Fue en 1308 cuando el rey Luis Hutín decide llevar a cabo el proyecto de levantar un nuevo castillo en Pamplona”, recoge la memoria de las excavaciones del Gabinete Trama. El rey de Navarra nacido en París -que gobernó el país galo durante dos años- ordenó que se utilizaran los restos de la devastada ciudad de Navarrería tras la guerra de 1276, que quedó desierta. Aunque inicialmente se ubicó en la actual calle Chapitela, las excavaciones realizadas en 2018, lo localizaron en el extremo sureste de la plaza, muy cerca del casino Eslava. Así se recoge en los Trabajos de Arqueología Navarra, números 31 y 32, y que firmaron los entonces arqueólogos de Trama. El castillo de Luis Hutín da nombre a la plaza, que se le llama así desde hace 7 siglos.
Otro de los grandes hallazgos medievales fue la maqbara o necrópolis musulmana (siglo VIII), con 200 cuerpos, la mayoría de ellos con la cabeza orientada a la Meca. “En su mayoría, se trataba de fosas simples excavadas en la terraza cuaternaria del río Arga [...]. Buscaron intencionadamente el terreno virgen”. El complejo funerario se extendía a lo largo de 4.000 m2. En el siglo XIII también se construyó el convento de los Dominicos, ocupando parte del solar del actual palacio de Navarra.
UN NUEVO CASTILLO PARA LA PLAZA
Llegamos a la era moderna, que se instaura con el “descubrimiento” de América de 1492. Navarra ha sido conquistada por las tropas castellanas en 1512. Aquel mismo año, Fernando el Católico ordena construir un nuevo castillo donde antes se ubicaba el convento de los Dominicos y para el que se utilizará piedra del castillo de Luis Hutín. “Las obras comenzaron en agosto de 1513, abriendo los cimientos y los fosos. En 1515 estaban muy avanzadas y en 1518 ya contaba con guarnición”, recoge la memoria de las excavaciones. Se conoce su apariencia gracias a los dibujos del ingeniero Luis Pizaño de 1548.


Tras el derribo del castillo, se ubicó muy cerca de su solar el convento de las Carmelitas Descalzas cuya construcción culminó en 1602. “A la plaza daba la pared lateral de la iglesia con su puerta y atrio cubierto, y parte de la cerca que rodeaba la huerta que llegaba hasta la actual basílica de San Ignacio”, indica la memoria de la excavación.
UNA PLAZA CERRADA POR EL TEATRO
Los restos más recientes hallados en las excavaciones realizadas entre 2001 y 2004 dejan vestigios de una plaza ya consolidada, muy similar a la que conocemos ahora. La construcción de la entonces Diputación Foral de Navarra (1840-1851) -actual Palacio de Navarra, sede del Gobierno foral- se localizó en el solar del convento de las Carmelitas Descalzas. Junto a la Diputación, cerrando la plaza hasta la calle Espoz y Mina, se construyó el Teatro Principal, inaugurado en 1841. En 1903 pasó a llamarse Teatro Gayarre y en 1932, la plaza se abrió a la nueva avenida de Carlos III y el espacio escénico se ubicó al principio de la arteria pamplonesa. La fuente de la Abundancia, con la querida Mariblanca coronándola, desapareció de la plaza en 1910.