Pamplona

El Aquavox que hizo aguas: 13,4 millones de gasto para terminar derribado

La instalación deportiva de San Agustín con piscina cubierta ha supuesto un gasto de 13,4 millones desde su inauguración el 30 de septiembre de 2009. Ahora se derribará y se proyecta un polideportivo

Imagen de este mes de junio del Aquavox de San Agustín
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Imagen de este mes de junio del Aquavox de San AgustínEduardo Buxens
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Myriam Munárriz

Publicado el 02/08/2026 a las 05:00

En las crónicas de 1909, cuando en la calle San Agustín del Casco Antiguo de Pamplona se inauguró el frontón Euskal Jai, se indica que la inversión fue de 300.000 pesetas. Si se le pregunta a la Inteligencia Artificial que calcule cuánto dinero supondría hoy en día, la respuesta tras cotejar la evolución de los sueldos y el coste de la vida, te dice que alrededor de 6,6 millones de euros.

Una cantidad que se queda a la mitad si se compara con el dinero que le ha supuesto al Ayuntamiento el Aquavox San Agustín que sustituyó en 2009 al recinto pelotazale. Unos 8,4 millones se invirtieron para su construcción -un 35,4% más de lo presupuestado- a los que hay que sumar los 1,5 millones que pagó Pamplona por los terrenos de la parte trasera, más los 2,7 millones que tuvo que añadir tras un largo litigio con los propietarios que alegaban que se les había abonado poco dinero por el solar ubicado entre los números 5 y 13 de la calle San Agustín.

En 2024, se calculó que había sido necesario costear 863.000 euros para arreglar los desperfectos que presentaba la instalación. En total, 13,4 millones de euros. Ese mismo año, un informe encargado por el Ayuntamiento indicó que serían necesarios como mínimo 4 millones para arreglar 40 patologías detectadas en el edificio. La última incidencia se registró este lunes día 27, cuando se rompió una cristalera de grandes dimensiones, lo que obligó a cortar la calle San Agustín.

Ante el panorama de una infraestructura que hacía aguas con la amenaza de convertirse en un saco sin fondo, el equipo de gobierno ha decidido su demolición de cara a -pretenden- dar respuesta a una vieja demanda vecinal: un polideportivo para el barrio del Casco Antiguo. Una propuesta que ha sobrevolado en varias legislaturas incluso con un proyecto que data de 2009 en el que la instalación se construía en las huertas de Santo Domingo con un aparcamiento subterráneo. Pero el pasado 29 de junio, se le daba carpetazo por su elevado coste, 11 millones de euros.

La edil de Deportes, Maider Beloki, y su compañero de grupo al frente de Urbanismo, Joxe Abaurrea, se encargaban de dar la noticia y anunciar que en el emplazamiento sólo se hará el estacionamiento de 450 plazas y en la superficie se habilitará el contiguo baluarte de Parma para revalorizar las murallas en esta zona del Casco Antiguo al inicio de la cuesta de Santo Domingo.

¿Y el polideportivo? No habrá un único espacio, sino que se desdobla en dos. Y uno de los solares escogidos es el que dejará el Aquavox, que pasará a convertirse en un nuevo complejo multiactividad, destinado al deporte y a la salud comunitaria.  Eso supondrá el desmantelamiento de las piscinas y zona termal. En su lugar, habrá un gran espacio para  práctica alternativa de diferentes deportes de equipo (balonmano, baloncesto o fútbol sala, etc.), al que se le añadirán un frontón, un rocódromo, gimnasio y zonas para boxeo y calistenia.

La oferta deportiva en el barrio se completará -este es el segundo espacio- con la adaptación y amplitud de horarios de las pistas del colegio de Dominicas que el Ayuntamiento cedió al centro escolar en el parque de la Runa. La previsión es que este mismo año se homologue la pista que faltaba para competiciones federadas así como la colocación de una cubierta para una de ellas. En cuanto al uso, se podrá acceder al recinto también los días laborales desde las cinco de la tarde.

El calendario para la transformación del aquavox comenzará la segunda mitad del año 2026 con un proceso participativo de cara a conocer las demandas y propuestas del vecindario para estas nuevas instalaciones deportivas. En la primera mitad del año que viene, una vez incorporadas esas aportaciones, la idea es convocar un concurso que definirá el proyecto, cuyas obras se licitarán en la segunda mitad de 2027.

Atrás quedará un aquavox inaugurado el 30 de septiembre de 2009 con tres piscinas (una para la práctica de la natación, otra para el aquaeróbic, y otra con chorros y camas de agua), un jacuzzi, duchas ciclónicas, un pediluvio, sauna, baño turco y dos gimnasios de unos 300 metros cuadrados cada uno, además de los vestuarios y baños.

UNA DÉCADA DE OCUPACIÓN

La puesta en marcha del aquavox no supuso el final del Eukal Jai, cuya actividad había terminado mucho antes, el 14 de diciembre de 1977, sino el de un gran gaztetxe en el que lo había convertido el movimiento juvenil Iruñeko Gazte Asanblada. Tras una manifestación para reclamar locales autogestionados ocuparon el antiguo frontón el 7 de mayo de 1994. Un capítulo más del Euskal Jai que había comenzado con su inauguración el 24 de enero de 1909.

Víctor Manuel Egia Astibia, en su blog Ondaregia, indica que surgió por el impulso de comerciantes e industriales, como Juan San Julián, Vicente Eceiza, José Murillo, Martín Sancena o Eladio Maisonnave, que fundaron una sociedad mercantil colectiva llamada Sociedad San Julián, Eceiza y Cía para la explotación de un recinto pelotazale.

En este blog, Víctor Manuel Egia detalla hasta a quién se les compró los terrenos: las fincas del 5 y 7 a Cayetana Campion y los números 9, 11 y 13 al Vizconde de Bellver, Daniel de Alós. Y la finca que quedaba detrás, en el 24 de la calle de la Merced, a Santiago Gaztelu. La sociedad encargó su diseño al arquitecto Serapio Esparza, que después firmaría los planos del II Ensanche.

El resultado fue una cancha de 56 metros de longitud, 14 cuadros, y 10,5 metros de anchura. El frontis de 11 metros de altura se ejecutó con piedra de sillería. La cancha podía albergar hasta 400 sillas; además había 21 palcos cubiertos con capacidad para otros 210 espectadores y con las 312 y 178 localidades de la galería del segundo piso y el rebote el aforo total llegaba a las 1.100 personas.

“El edificio anexo a los graderíos acogía en una altura de tres pisos los vestuarios, cafetería, comedor-restaurante, servicios y viviendas para los empleados del frontón. El conjunto, elegante muestra del estilo modernista”, describe Víctor Manuel Egia.

La construcción del frontón Labrit en 1952 y la decisión de la empresa de sustituir el Euskal Jai por otro más grande, el Euskal Jai Berri en Huarte, trajo la sentencia de muerte al recinto pelotazale de San Agustín que, tras su abandono en 1977, el Ayuntamiento lo incluyó en el Plan Municipal de Ordenación Urbana como edificio protegido y así se refleja en 1984. Pero diez años después, se autorizó su demolición parcial para construir viviendas. Un plan que no llegó a ejecutarse.

Hasta la ocupación, el inmueble languidecía en su abandono. Con los ocupas ya dentro, el Ayuntamiento, en el Pepri -el plan que regula urbanística mente el Casco Antiguo- aprobado en 2001, declaraba los terrenos como dotacionales deportivos para uso público.

Tres años después, el Ayuntamiento adquiría la propiedad por 1,5 millones de euros a la sociedad Euskal Jai aunque, como se ha comentado, tuvo que desembolsar 2,7 millones más porque los propietarios alegaron que se les había pagado con una tasación a la baja, por su catalogación como uso dotacional cuando se les tenía que valorar como residencial.

Y mientras en los despachos se dirimía el futuro del frontón, con el convencimiento cada vez más claro del equipo de la entonces alcaldesa, la regionalista Yolanda Barcina, de que la única solución era su derribo, los ocupas transformaban el lugar en un centro para conciertos, con una taberna o incluso acogiendo las txoznas de San Fermín desde 2002 a 2004.

Una autogestión que se terminó a las cinco de la madrugada del 16 de agosto de 2004 cuando Policía Foral y Nacional, previa autorización judicial, entraron para su desalojo. Detuvieron a 35 personas. Pero la resistencia de los jóvenes, con primero tres personas encaramadas al tejado a las que luego se unirían otros cinco, prolongó la acción policial hasta el 20 de agosto, con protestas en la calle; al final, serían más de medio centenar los detenidos.

El 22 de agosto de 2004 comenzaba la demolición de Euskal Jai. En enero de 2007, comenzaban las obras del Aquavox de San Agustín.

Más información, alternativas y el menor tiempo posible en obras

Las obras previstas por el Ayuntamiento de Pamplona en las instalaciones deportivas de Aquavox San Agustín han provocado una mezcolanza de incertidumbre y malestar de numerosos usuarios del centro, que consideran que el cierre de la piscina supondrá un importante perjuicio para los abonados. Aunque reconocen que las mejoras pueden ser necesarias para mantener las instalaciones en buen estado, critican la forma en que se ha planificado la actuación por considerar que se trata de un tiempo excesivo y lamentan que durante varios meses se quedarán sin servicios deportivos en el barrio.

El principal inconveniente será la imposibilidad de utilizar la piscina. “No sé la gente que la utiliza porque cuando vengo no suele haber mucha, pero me parece importante tener la oportunidad para los vecinos del Casco Viejo”, insiste Michelle Induráin. Para muchos, la natación no es únicamente una actividad de ocio, sino una parte esencial de su rutina semanal. Hay quienes acuden para entrenar, otros participan en cursos municipales y algunas personas mayores o con problemas de movilidad realizan sus ejercicios por motivos de salud. Todos ellos deberán modificar sus hábitos mientras duren las obras. “Me da pena quedarme sin piscina”, añade esta pamplonesa de adopción.

Además del cierre de la piscina, los abonados consideran que la reforma alterará el funcionamiento general de las actividades. Muchos tendrán que reorganizar sus horarios, buscar plaza en otros centros o desplazarse a instalaciones más alejadas de sus domicilios, con el consiguiente incremento del tiempo y del coste. “Apenas pagamos por estar aquí, y nos pilla cerca de casa”, apunta Antonio José Rial.

Uno de los vecinos afectados, Iñigo Echeverría, muestra su desacuerdo con la decisión municipal y considera que el Ayuntamiento no ha valorado suficientemente las consecuencias que tendrá el cierre para los usuarios habituales. A su juicio, entre la votación de los vecinos y el tiempo de licitación se alargará demasiado. “Miedo me da”, decía hace unos días.

En términos similares se expresa Manuela Las Peñas, que pone el foco en el impacto que el cierre tendrá sobre los colectivos más vulnerables. Considera que muchas personas mayores utilizan la piscina como una forma de mantenerse activas. “Me dedico profesionalmente a esto y sé de lo que hablo”, indica esta fisioterapeuta. Entre las medidas que muchos coinciden en demandar figura una mayor información, alternativas suficientes y una planificación que minimice el tiempo.

Los abonados recuerdan que Aquavox San Agustín presta servicio a un elevado número de usuarios procedentes no solo del Casco Antiguo, sino también de otros barrios de Pamplona que encuentran en estas instalaciones un espacio cercano para practicar deporte. Mientras el Ayuntamiento de Pamplona defiende la necesidad de ejecutar las obras para mejorar las instalaciones, entre los usuarios persiste el descontento por las consecuencias que tendrá en su vida cotidiana.

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