Testimonio

“Llegué porque el alcohol era mi rutina”

Los testimonios expresan el esfuerzo para dejar de beber y encontrar nuevas pasiones: recuperar la pasión por la bicicleta y descubrir la habilidad con el dibujo

Una de las residentes en el cuarto que ocupa, lleno de las pinturas que ha hecho
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Una de las residentes en el cuarto que ocupa, lleno de las pinturas que ha hechoDDN
Una de las residentes en el cuarto que ocupa, lleno de las pinturas que ha hecho

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Cristina Aguinaga

Publicado el 24/05/2026 a las 05:00

Aitor ha pasado en nueve meses de tener el alcohol como rutina y casi centro de su vida a recuperar su pasión por la bicicleta. Disfrutar de paseos rodeado de naturaleza primero en el entorno de Estella y ahora en el de Oteiza de Berrioplano y acompañado por personal voluntario de la fundación Proyecto Hombre y meter horas reparando bicicletas en el taller del centro terapéutico.

A sus 26 años, no oculta el daño en su vida y en sus relaciones de unos consumos que empezaron siendo apenas un adolescente y le llevaron a tocar fondo. Y cita el motivo que le espoleó para buscar el cambio. Su hija de un año y medio que apenas ha podido ver durante este tiempo, aunque sí le ha visitado mientras completaba el programa. “Toqué fondo y vi que tenía que cambiar y ahora ya he aprendido a tener puntos de apoyo”, relata en un proyecto terapéutico que se centra también en formar para la vida diaria y laboral, para dar herramientas para la búsqueda de empleo o para el uso de la tecnología y que también ofrece completar la escolarización en casos en los que las adicciones rompieron el camino.

“Aquí te sacan lo que te llevó a beber y es importante para no recaer”

Maria llegó a Proyecto Hombre hace unos meses con una vida de las que se definen como estructurada pero con problemas con el alcohol. Madre de hijas ya adultas, en los nueve meses que casi ha completado en la comunidad terapéutica se ha convertido en abuela y ha descubierto su pasión por el arte y una habilidad con el dibujo que desconocía y espera seguir cultivando con cursos. Natural de la Ribera de Navarra, el proyecto que ha vivido le ha servido para dejar de beber, pero mucho más, resalta. “Lo fácil es dejar de beber. Estos nueve meses no lo haces, pero el problema está en recaer. A veces arrastras situaciones de la niñez y de otras etapas que aunque no lo sepas motivan comportamientos y crean adicción. Ellas todo eso lo ven y lo sacan. Vienes porque bebes, pero aquí sacan el porqué y lo sabes y hace que no bebas”, resume en una de las habitaciones que ha ocupado desde que llegaron a Oteiza llena de sus trabajos artísticos y de ideas para continuar ese camino cuando salga, en apenas unas semanas, espera.

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