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La clínica de Pamplona que solo atiende gatos: "Muchos evitan ir al veterinario por el estrés de sus felinos"

El centro, pionero, adapta iluminación, sonidos y consultas a las necesidades específicas de estos animales

Victoria María Margni y Diego González Azcurra, frente a Better Cat, situado en la calle Sadar 13
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Victoria María Margni y Diego González Azcurra, frente a Better Cat, situado en la calle Sadar 13CEDIDA
Victoria María Margni y Diego González Azcurra, frente a Better Cat, situado en la calle Sadar 13

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Noelia Gorbea

Publicado el 14/05/2026 a las 05:00

Los gatos han dejado de ser los grandes olvidados de la atención veterinaria. Cada vez más hogares navarros comparten su vida con ellos y, por este motivo, crece la demanda de una atención especializada. Requerimiento que han resuelto en Pamplona, donde acaba de abrir sus puertas una clínica dedicada exclusivamente a gatos: un proyecto pionero que nace con un objetivo: reducir el estrés que muchas veces acompaña a las visitas al veterinario.

Detrás de la iniciativa se encuentra un equipo con más de treinta años de experiencia confor en pequeños animales y más de una década al frente de las clínicas BetterVet, primero frente al estadio de El Sadar y posteriormente en Lezkairu. Son Diego González Azcurra y Victoria María Margni. Tras años trabajando bajo el concepto 'cat friendly', decidieron dar un paso más y apostar por un espacio diseñado únicamente para felinos.

“La idea llevaba tiempo rondándonos la cabeza. Los gatos tienen necesidades muy distintas a los perros, tanto a nivel médico como emocional”, explican desde el centro. Según señalan, muchos gatos llegan a consulta con altos niveles de ansiedad y no son pocos los propietarios que retrasan o incluso evitan acudir al veterinario precisamente por el mal rato que supone para sus animales.

Para desarrollar el proyecto, el equipo realizó estancias formativas en hospitales felinos de Barcelona y Madrid, ciudades donde este modelo especializado ya lleva años funcionando. La intención era trasladar esa filosofía a Pamplona mediante un entorno completamente adaptado: control de olores y ruidos, iluminación específica, salas de espera tranquilas, consultas preparadas para felinos y hospitalización exclusiva para gatos.

COMO EN CASA

Los responsables de la clínica insisten en que los felinos necesitan un enfoque veterinario diferente al de otras especies. “Expresan el dolor de otra manera, presentan patologías distintas y el estrés les afecta muchísimo a la salud. Incluso puede alterar exploraciones y resultados clínicos”, explican. Por eso defienden que un ambiente silencioso y adaptado cambia radicalmente la experiencia tanto del paciente como de su dueño.

La nueva clínica trabaja siguiendo los estándares de la ISFM, la Asociación Internacional de Medicina Felina, referencia mundial en bienestar y manejo de gatos. Entre los servicios que ofrecen se encuentran planes de salud personalizados, medicina preventiva, diagnóstico por imagen, laboratorio propio, quirófano y hospitalización exclusiva para felinos, todo ello pensado para minimizar el estrés del animal desde el primer momento. Además, cuentan con atención domiciliaria y servicios de traslado para aquellas personas que prefieran evitar desplazamientos.

El auge de este tipo de centros también refleja un cambio social evidente. En los últimos años ha aumentado de forma notable el número de familias con gatos tanto en Pamplona como en Navarra, siguiendo una tendencia que se repite en numerosos países. “Los felinos encajan muy bien en determinados estilos de vida urbanos y cada vez se entiende mejor su comportamiento y sus necesidades”, señalan. También creen que ha cambiado la forma en la que muchas personas perciben a estos animales: “Cada vez más gente descubre lo especiales, inteligentes y cariñosos que pueden llegar a ser”.

Entre los errores más frecuentes que detectan en consulta destaca la falsa sensación de seguridad que tienen muchos propietarios de gatos domésticos. “Existe la idea de que, como viven dentro de casa, no necesitan revisiones periódicas, y eso es un error”, advierten. Los gatos, recuerdan, tienden a ocultar muy bien el dolor y muchas enfermedades avanzan de forma silenciosa. Cambios aparentemente pequeños, como dormir más, jugar menos o perder apetito, pueden ser señales importantes de que algo no va bien.

Por ello, el principal consejo que lanzan a los dueños es no esperar a que el animal “se encuentre mal” para acudir al veterinario. “La prevención es fundamental”, afirman.

Abrir una clínica de estas características tampoco ha sido sencillo. “Lo más complicado ha sido conseguir que cada detalle estuviera alineado con la idea inicial”, reconocen. Desde la iluminación hasta la acústica, pasando por los materiales, el mobiliario o los protocolos de trabajo, todo ha tenido que replantearse desde cero para crear un espacio realmente pensado para gatos.

La pasión del equipo por los felinos también forma parte de su vida personal. En casa conviven con Larson, un gato negro de ocho años nacido en la propia clínica e hijo de una madre rescatada de la calle, y con Gladys, una British Shorthair de cuatro años. “Son familia y nuestros hijos los aman”, cuentan con orgullo.

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