Semana Santa
Marimar Ganuza, primera mujer en dirigir la Hermandad de la Pasión de Pamplona: "Estamos absolutamente integradas"
Es la priora de la institución que organiza las procesiones del tiempo de Semana Santa en la ciudad, con algo más de 3.000 personas en sus filas, entre ellas 1.100 mujeres


Actualizado el 01/04/2026 a las 23:44
Marimar Ganuza Fanlo, pamplonesa de 65 años, casada, madre de una hija y abuela de Martín, su “pequeño gran tesoro” de tres años y medio, es la primera mujer priora en la Hermandad de la Pasión del Señor en Pamplona, institución con 139 años de andadura y unas 3.000 personas en sus filas, entre ellas 1.100 mujeres.
Jubilada tras una larga trayectoria como secretaria en La Vasco Navarra, lleva en la Hermandad de la Pasión unos 35 años. Entró de la mano de su familia política. “Mi marido Ángel Sánchez Hortelano era portador de la Flagelación y a raíz de venir él a sustituir a su padre en el paso nos incorporamos mi hermana Inés y yo. Desde entonces estamos por aquí, un tiempo en el grupo de hermanas, la comisión que había antes de que las mujeres se incorporaran a la junta en en torno a 1989”, recuerda.
Los meses previos a la Semana Santa “son un trajín para las personas que forman parte de la Junta de la Hermandad”, que organiza todas las procesiones de este tiempo en Pamplona. No hay horarios y la vida personal queda en una especie de limbo. “Gracias a que la vida lleva su curso, porque con un trabajo activo o con hijos pequeños, con tareas exigentes, sería complicado poder compaginarlo”, expresa Marimar Ganuza.
Reconoce que el cargo “necesita dedicación, hay que asistir a los actos, pero hay que encargarse de que todo esté a punto, llevar a cabo la gestión necesaria, de participantes, de elementos procesionales, de revisar la calle para comprobar que el recorrido no tiene ningún obstáculo o barrera que precise atención, hay que estar en contacto con las diferentes entidades, con los seguros, los locales para guardar los pasos, que también necesitan inversión, dedicación y cariño; con la catedral, el ayuntamiento y su área de Cultura, Policía Municipal, lógicamente porque son actos públicos que se hacen en la calle. Y seguro que igual me dejo alguien...”, enumera de memoria la priora.
ABIERTA A INCORPORACIONES Y VISITAS
Repara Marimar Ganuza en que la Hermandad es una entidad “abierta”; de un lado a las nuevas incorporaciones. Están contentos porque en dos meses y medio de 2026 suman unas 40 nuevas altas. “Vemos que se acercan muchos jóvenes....”, apunta Ganuza. Y abierta asimismo a las visitas, entre ellas de asociaciones y de escolares, atendidas por personas voluntarias de la Hermandad que les guían por la historia y el presente de la institución. “Hay que felicitarles, porque lo hacen realmente bien y vienen más de mil escolares de colegios, por ejemplo hoy han pasado unos 60; durante toda la cuaresma hay grupos de visitas, de mayores, de reclusos de la cárcel con pastoral penitenciaria... Por ejemplo en procesiones siempre tenemos a Elena Leache organizando a los niños de palmas; tenemos voluntarios de las visitas, hermanas que gestionan el tema de velas de oración a la Dolorosa, mucha gente alrededor que nos echa una mano y tenemos que ir a más porque, lógicamente, los 18 de junta no lo podemos hacer todo, pero cada vez hay más gente con ganas”, menciona a tantas personas, “las dos bandas de música, los jefes de paso que son un poco nexo de unión entre la junta y los portadores; los responsables de grupos de romanos, de figurantes...”.
DESEMPOLVAR LA HISTORIA
Explica Marimar Ganuza que están “intentando desempolvar la historia de la Hermandad, muy rica y vinculada al arte, a la cultura a la tradición, indiscutiblemente a la fe de Pamplona”. “Vamos a reparar en ella porque tiene mucho recorrido y, además, está muy vinculada a la historia de Pamplona”, añade. Mira al futuro con ilusión. “La Hermandad está más ilusionada que nunca. Suele pasar, que tras una catástrofe, viene un resurgir y el tema de la obra en nuestro oratorio ha sido económicamente duro porque nuestro presupuesto se nutre en un 90% o más de las cuotas de los hermanos. Participamos en una convocatoria anual del ayuntamiento para mantenimiento de patrimonio y actividades culturales... y conseguimos una subvención de algo más de 5.000 euros que agradecemos infinito, porque todo nos viene muy bien, pero realmente la Hermandad vive con las cuotas de los hermanos, los necesitamos a todos. Son desde 25 euros al año, pero es fundamental para que podamos salir adelante”, asegura.
La nueva junta, explica Marimar Ganuza, desea “revisar poco a poco los actos” con el fin, por un lado, de apuntalar la seguridad, ya muy trabajada y por otro de no perder la esencia de la Hermandad. “Intentaremos que siga siendo un referente en protocolo, pero también que los actos sean más sencillos, las comitivas más reducidas; de las cofradías, en el traslado de la Dolorosa han estado seis personas este año, porque lo importante está sobre las andas, y debe haber una representación de la Hermandad, pero queremos que nuestros actos ganen en sencillez sin perder la esencia, que sean devocionales, que no pierdan nunca ese carácter. Pero lo más importante está sobre las andas”, subraya y añade: “Ese es nuestro interés último, que la fe de Pamplona siga teniendo su experiencia y su vivencia en la calle y que nosotros estemos manteniéndola, y desarrollando al tiempo proyectos culturales, de obra social... tenemos muchas ideas”.
SESENTA AÑOS DE LAS HERMANAS EN LA PROCESIÓN
Las Hermanas de la Soledad cumplen este año su centenario. Cien años de la mujer en la institución y este 2026 se han cumplido 60 años de las Hermanas de la Soledad saliendo en el Traslado de la Dolorosa, “porque, al principio, aunque incorporadas en la Hermandad no salían en las procesiones”. En todo caso, Ganuza considera que la incorporación de la mujer fue un proceso natural. “Estamos absolutamente integradas, las mujeres empezaron en junta sobre 1989 y desde entonces hay representación, soy la primera priora, pero podía haber sido la diez. Pero mi generación es ya la de las mujeres que hemos seguido trabajando tras tener hijos y compaginar trabajo con familia y el trabajo de la junta de la Hermandad, imagino que a muchas les habría frenado a la hora de asumir más responsabilidades”.
Concluye con el necesario relevo: “Tenemos sitio para todos, la Hermandad necesita relevo generacional, una asociación con tantos años de existencia precisa continuamente el relevo, pero estamos muy contentos, vivos, ilusionados y con muchas ganas de seguir adelante”.