Comercio Pamplona
Floristería Lislore, un relevo que se resiste
Karmele Yeregui Irigaray, propietaria de este establecimiento del número 70 de la calle Mayor, no encuentra quien asuma las riendas de un negocio que funciona


Publicado el 24/03/2026 a las 05:00
Karmele Yeregui Irigaray podría bajar la persiana y marcharse a su casa sin mirar atrás para disfrutar de una más que ganada jubilación después de 40 años al frente de la floristería Lislore del número 70 de la calle Mayor. Más aún, como el local es de su propiedad, arrendarlo a una franquicia de paquetería, tan en boga últimamente. Pero, no. Reconoce que le da una pena horrible que no llegue ese ansiado relevo generacional que mantenga viva la tienda. “Me gusta el pequeño comercio y, además, en este caso es rentable. ¡Si no, no hubiera durado tanto tiempo!”, comenta.
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El trasiego en la tienda es constante, sobre todo de gente a la que conoce ya sus gustos sin que abran la boca o con la que habla de la familia mientras prepara un ramo. “Es que son como de casa”, Y esa forma de hacer es la que le da lástima que se pierda. “¿Por qué no se animan los jóvenes? Porque creo que les hemos inculcado que lo principal es el estudio, como si no hubiera otras salidas profesionales. Y ésta, por ejemplo, es muy bonita. A mí me encantar estar rodeada de flores y plantas”, dice.
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Y con el aliciente de formar parte de una calle con mucho movimiento. “Por aquí entran los de los barrios de Iturrrama, San Juan, Ermitagaña… además del trasiego por otras tiendas y la cercanía de las villavesas de las afueras. La lástima es que la gente prefiera comprar por internet, que se pierdan este trato personal”. Y hace un llamamiento: “Creo que se ha fomentado más el uso hostelero. Ojo, yo soy la primera cliente de los bares, pero se debería trabajar más porque permanezcan otros tipos de negocio”.