Solidaridad

Navarra envía toneladas de ayuda a los campamentos de refugiados saharauis: "Sin este envío, muchas personas no recibirían tratamiento"

La ONG ANARASD envió ayer siete toneladas de suministros vitales a los campamentos de refugiados saharauis ante el empeoramiento de la crisis humanitaria

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La salida del tráiler este lunes contó con la participación de ANARASD, la Delegación Saharaui en Navarra, representada por el subdelegado Mohamed Gailani, la Jefatura de la Sección de Cooperación del Gobierno de Navarra, Consuelo Ijurco Calvo, el Intergrupo Parlamentario “Paz y Libertad en el Sahara / Bakea eta Askatasuna Saharan”, representado por su coordinador Carlos Guzmán, y la primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Pamplona, Garbiñe Bueno ZabalzaEduardo Buxens
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Iván Benítez

Actualizado el 23/03/2026 a las 20:32

Los colores aún vibrantes de los grafitis acompañaron este lunes la salida del nuevo tráiler rumbo a los campamentos de refugiados saharauis. Daniel Mondani, de 26 años, e Ignacio Ainzua, de 23, sus autores, lo vieron alejarse tras dos jornadas intensas en las que convirtieron el remolque en una “ventana hacia algo mejor”. 

Es el tercer camión con destino a la hamada argelina en el que participan, pero esta vez tenían un propósito claro: que, en medio del desierto, quien se detenga ante esas imágenes no piense en “los cincuenta años de infierno”, sino que encuentre en ellas un respiro, una posible vía de escape.

En la misma explanada desde la que partió el camión, Txaro Pardo, coordinadora de la Asociación de Amigos de la República Árabe Saharaui Democrática (ANARASD), responsable de este envío —el número 26 de la entidad—, lanzó una advertencia clara: “Hace menos de un año despedíamos aquí otro camión y, desgraciadamente, la situación ahora es mucho peor”.

El tráiler, cargado con siete toneladas de suministros vitales y conducido por dos voluntarios, partió a las 12.50 horas desde el aparcamiento del complejo deportivo de la UPNA con destino al suroeste de Argelia. Por delante, un trayecto largo y complejo: primero hasta el puerto de Alicante, después en ferry hasta Orán y, finalmente, cerca de 1.800 kilómetros por carretera hasta los campamentos, en plena hamada. 

La salida estuvo cargada de simbolismo al coincidir con cinco décadas de refugio forzado en el desierto, donde más de 170.000 personas sobreviven en condiciones extremas y con una dependencia absoluta de la ayuda internacional. Una crisis humanitaria que se ha agravado en el último año por la reducción de la financiación internacional y el impacto de nuevos conflictos globales y cuyas consecuencias se dejan sentir en ámbitos clave como la alimentación, el acceso al agua, la salud mental, la educación o las infraestructuras. 

De las siete toneladas de material, 1.750 kilos corresponden a medicamentos. El envío también incluye también colchones, sábanas, equipamiento sanitario y mobiliario hospitalario, dentro del proyecto de Salud que ANARASD desarrolla desde hace años. “Si este envío no tuviera lugar, muchas personas refugiadas saharauis quedarían sin tratamiento”, advertía ayer Pardo. 

A ello se suma material educativo para la elaboración de libros de texto destinados a niñas y niños saharauis (impresoras, grapadoras eléctricas, papel, tóner) en el marco de su programa de Educación. 

Uno de los aspectos más preocupantes es la alimentación. La llamada “canasta básica”, de la que depende la población refugiada, se ha reducido aproximadamente un 40% y sigue siendo insuficiente, irregular y desequilibrada. “No contiene todos los nutrientes necesarios y muchas veces ni siquiera llega con la regularidad debida”. 

Esta precariedad tiene consecuencias directas en la salud, especialmente entre mujeres y menores. Ante esta situación, ANARASD impulsa también un programa de leche infantil dirigido a bebés en situación de vulnerabilidad: menores con bajo peso, partos múltiples o hijos de madres con enfermedades que impiden la lactancia. “Muchos niños y niñas no saldrían adelante sin ese apoyo”. 

SALUD MENTAL Y DIABETES

La mala alimentación está provocando un aumento progresivo de la anemia entre las mujeres, con efectos directos en la infancia. “Una madre con mucha anemia no puede dar de mamar a su hijo o hija”, seguía apuntando Pardo. Ante la dificultad de acceso a centros sanitarios, el sistema ha tenido que adaptarse.

La detección de enfermedades crónicas, como la diabetes, se ha trasladado en parte a las escuelas mediante controles sanitarios. “No se puede esperar a que los niños y niñas acudan al dispensario; hay que ir a buscarlos”. 

La salud mental se ha convertido en otro de los grandes retos tras cincuenta años de exilio. “Estamos hablando de enfermedades derivadas del olvido”. Esta Ong navarra suministra el 100% de los medicamentos de salud mental en los campamentos, además de garantizar tratamientos para hipertensión y diabetes. 

El acceso al agua sigue siendo un problema principalmente logístico, aunque expectativa de mejora, a diferencia de la alimentación, cuya situación es más crítica, añadió la coordinadora. 

En cualquier caso, el envío de un camión implica un proceso complejo: adquisición de materiales, preparación de documentación, licencias de exportación, transporte hasta Alicante, inspecciones aduaneras y farmacéuticas, traslado marítimo y, finalmente, distribución sobre el terreno. Más allá de la mercancía, este envío representa también un gesto político y solidario. “Está cargado de apoyo incondicional, de ilusión y del abrazo de Navarra al pueblo saharaui”, afirmaba Pardo, quien volvió a reclamar una solución definitiva al conflicto mediante el referéndum de autodeterminación comprometido por la ONU. 

El acto contó con la presencia de la Delegación Saharaui en Navarra, representada por el subdelegado Mohamed Gailani, la jefatura de la Sección de Cooperación del Gobierno de Navarra, Consuelo Ijurco; el Intergrupo Parlamentario Paz y Libertad en el Sáhara / Bakea eta Askatasuna Saharan, representado por su coordinador Carlos Guzmán; y la primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Pamplona, Garbiñe Bueno. 

La asociación agradeció el apoyo del Gobierno de Navarra, principal financiador de sus proyectos; del Parlamento de Navarra; del Ayuntamiento de Pamplona y de otros consistorios, así como la colaboración de entidades sociales, centros asistenciales, colectivos y proveedores. 

Tras 50 años de exilio, el pueblo saharaui sigue esperando. Mientras tanto, cada envío como este se convierte en un salvavidas imprescindible. “El equilibrio en los campamentos es tan precario que si falla un proyecto, se cae todo”, concluyó Pardo.

Campo de refugiados saharauis en Auserd, en el Sáhara ocupado por Marruecos
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Campo de refugiados saharauis en AuserdIván Benítez
Campo de refugiados saharauis en Auserd, en el Sáhara ocupado por Marruecos

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