Comercio

La tejedora de jerséis que fundó Cachemir

Cachemir, veterana lencería del barrio de San Juan, se traspasa por jubilación. La tienda la fundó Carmen Echenique, mujer emprendedora que hizo prendas de lana para media Pamplona

Marian Gironés y Mari Carmen Leoz, en la lencería Cachemir de la calle Monasterio de Urdax
AmpliarAmpliar
Marian Gironés y Mari Carmen Leoz, en la lencería Cachemir de la calle Monasterio de UrdaxEduardo Buxens
Marian Gironés y Mari Carmen Leoz, en la lencería Cachemir de la calle Monasterio de Urdax

CerrarCerrar

Pedro Gómez

Publicado el 20/03/2026 a las 05:00

Mari Carmen Leoz Echenique guarda entre sus recuerdos de infancia el ruido de la tejedora de su madre, Carmen Echenique Oscoz. “Hizo cantidad de jerséis y chaquetas. En Pamplona le conocía mucha gente”, cuenta. Ese fue el germen de la lencería Cachemir del barrio de San Juan, en la calle Monasterio de Urdax junto a la avenida de Bayona. Desde hace un tiempo el escaparate tiene el cartel, ‘Se traspasa por jubilación’. Mari Carmen Leoz, que le empezó a ayudar a su madre con 17 años, se jubila en agosto. Confía en encontrar relevo para una tienda de nombre evocador y delicada tipografía, acorde con el género que ofrece. 

La tienda de Carmen lleva abierta desde 1977, pero antes que lencería fue tienda de lanas de la marca Phildar. “Mi madre era una mujer muy emprendedora. Empezó tejiendo en casa hacia 1966. Venían los clientes para tomar las medidas y elegir los colores. Y después pasaba horas y horas en la tejedora”, recuerda Mari Carmen Leoz. Después se animó a abrir la tienda en San Juan. “En esos tiempos se necesitaba la autorización del marido”, señala. Además de vender lanas, también daba clases. “Aquí se reunían las señoras del barrio a hacer punto. Siempre había ambiente en la tienda. Había mucha afición”.

Con 17 años, y sin abandonar los estudios, Mari Carmen Leoz empezó a trabajar en la tienda. “Me gustaba también todo el mundo de la moda”, admite.

En la década de 1980 fueron cambiando los hábitos de consumo. Cada vez más mujeres trabajaban fuera de casa. Y llegaron las grandes franquicias de moda. “Así que no había tiempo para tejer y tampoco merecía la pena”, señala. Madre e hija decidieron darle una vuelta al negocio. En 1986 abrieron Cachemir como lencería. “Mi madre puso el nombre. Le gustaba esa palabra”, señala. “Siempre hemos trabajado con marcas medias y altas. A veces íbamos a ferias, a la de París y Madrid”, señala. En la década de 1990 se incorporó a la tienda Marian Gironés, “que ha sido una empleada de plena confianza”. Carmen Echenique permaneció en el mostrado hasta que cumplió 72 años. Por la tienda han pasado “madres, hijas y nietas”.

Desde que pusimos el cartel, hemos sentido la cercanía de la clientela, que se alegra por nosotras pero le da pena que cerremos. Hasta agosto vamos a seguir trabajando con normalidad. Pronto traeremos las prendas de primavera-verano y los bañadores. Si surge alguna persona que le dé continuidad, le acompañaremos en lo que necesite”, señala.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora