Pamplona

El sol descubre el 'nuevo' río Arga

El perfil del río al dejar Pamplona cambió en noviembre al retirar la presa del molino de Ilundáin. Los paseantes disfrutan ahora del nuevo paisaje

En la foto de la izquierda, vista de la presa del molino de Ilundáin ya demolida desde el muro de bioingeniería construido en la orilla derecha. La presa antes de su desaparición. Con la lámina de agua crecida a su paso por la zona de huertas y naves
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En la foto de la izquierda, vista de la presa del molino de Ilundáin ya demolida desde el muro de bioingeniería construido en la orilla derecha. La presa antes de su desaparición. Con la lámina de agua crecida a su paso por la zona de huertas y navesDN
En la foto de la izquierda, vista de la presa del molino de Ilundáin ya demolida desde el muro de bioingeniería construido en la orilla derecha. La presa antes de su desaparición. Con la lámina de agua crecida a su paso por la zona de huertas y naves

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Cristina Aguinaga

Actualizado el 05/03/2026 a las 07:45

El azud o presa del molino de Ilundáin construido aguas arriba del puente que conecta Landaben con Mendebaldea y Barañáin que en su día sirvió para alimentar la infraestructura de la harinera es ya historia en Pamplona. Su derribo, anunciado por el Ayuntamiento en noviembre para antes de fin de año, se consumó para el día del patrón de la ciudad, San Saturnino. Pero su ausencia casi ha pasado desapercibida en semanas de lluvias y fríos que vaciaron de paseantes la orilla del río. Si acaso los más tenaces y los defensores del derribo de los muros de piedra, algunos de origen medieval, que marcan el paso del Arga por la capital tenían presente una obra llevada a cabo por el Consistorio al abrigo del proyecto RUNA 2025 que potencia la diversidad y promueve la renaturalización de entornos fluviales y espacios urbanos que se financia con 2,7 millones de euros de fondos europeos.

El azud del molino de Ilundáin era, junto al de San Pedro, parte de las infraestructuras que se quedaron sin protección especial cuando el Ayuntamiento de Pamplona debatió sobre el futuro de estas presas que tuvieron en su día trascendencia como uso agrícola y que defienden algunos pescadores y deportistas fluviales, pero rechazados con criterios medioambientalistas por la afección a la fauna piscícola al no poder remontar las presas y acumular sedimentos. El acuerdo abogó por defender la permanencia, frente a políticas europeas que defienden su demolición, de las presas de Caparroso, Ciganda, Santa Engracia y Biurdana y que siguieran en el catálogo municipal de bienes protegidos.

PESCA ELÉCTRICA

La obra se adjudicó a la empresa navarra Construcciones Mariezcurrena SL con un presupuesto de 224.975,30 euros. Se encargaron del derribo del muro que tenía una altura cercana a los 1,8 metros y una longitud de unos 43 metros. En su construcción se utilizaron, principalmente, hormigón y piedras de escollera que desaparecieron con la labor de máquinas aún en días de nieve y lluvia. Ya en desuso, mantenía el canal de derivación que conducía el agua hasta el molino de Ilundáin.

Pero antes de estos trabajos de demolición, personal del guarderío de Medio Ambiente capturó los peces en ese tramo con la técnica de pesca eléctrica, que los aturde momentáneamente y permite su recogida sin daños y trasladarlos a otro punto. Se reubicaron en el puente de Miluce barbos, madrillas o chipas y alguna trucha, recordaban desde la sociedad Gorosti. Uno de su socios, Daniel García Mina, ha recogido parte del proceso. Mientras las especies invasoras que acumulaba la presa buscaron otras zonas una vez liberada la zona.

BIOINGENIERÍA

Tras la obra el caudal ha bajado al no contar con la presa que lo frena. Para evitar problemas en las orillas aguas arriba se han realizado trabajos de contención. En concreto, en la margen derecha, junto a las naves del polígono y casi a pie del paseo fluvial, se ha ejecutado un muro krainer, a base de troncos y material de contención y se ha reforzado una de las escolleras.

Reserva natural y futuro paseo fluvial en Ilundáin

El proyecto RUNA 2025 incluye, aguas abajo de la desaparecida presa del molino de Ilundáin, el proyecto de recuperación del entorno de la antigua infraestructura harinera, que se convertirá en reserva natural. Las obras comenzaron el año pasado y siguen su curso, a  cargo de Construcciones Lacunza. Entre la ripa de Barañáin y el río Arga y cerca de donde se planeó un plan de conjunto que incluía viviendas en Barañáin pero que finalmente rechazó el Consistorio pamplonés. Durante estos meses se han retirado miles de metros cúbicos de rellenos de tierra de urbanización y otros residuos para que el terreno sea inundable en caso de grandes avenidas. Se mantienen algunos restos del muro que conducía hacia el molino y se espera que sea asentamiento de la fauna, como el visón europeo.

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