Comercio

Cerámicas Ochoa, en liquidación por jubilación tras 56 años de actividad

José Ignacio, Maite y Adriana son la segunda generación de una empresa que fundó Pedro Ochoa, un alicatador que se animó a ampliar horizontes

José Ignacio y Maite Ochoa, junto al mostrador de Cerámicas Ochoa, en el polígono de Mutilva
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José Ignacio y Maite Ochoa, junto al mostrador de Cerámicas Ochoa, en el polígono de Mutilva eduardo buxens
José Ignacio y Maite Ochoa, junto al mostrador de Cerámicas Ochoa, en el polígono de Mutilva

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Pedro Gómez

Actualizado el 10/02/2026 a las 09:24

Es conocida como la rotonda de Cerámicas Ochoa. Esta tienda lleva en el polígono de Mutilva Baja desde 2006, con su característica cristalera curva, pero el negocio hunde sus raíces en 1970, cuando dos alicatadores se animaron a fundar Mangado y Ochoa, comercio que ha sido referente en Navarra. Ahora, 56 años después, llega el momento de la despedida. Hace 15 días colgaron el cartel de 'Liquidación por jubilación'. Quien se jubila es José Ignacio Ochoa Ruiz, segunda generación en el negocio, que cumple 65 años. Sus hermanas, Maite y Adriana, que también trabajan en la tienda, tomarán otros caminos. “Nos vamos con buen sabor de boca”, expresan.

José Ignacio, Maite y Adriana son hijos de Pedro Ochoa González, fundador de Mangado y Ochoa SL junto a Javier Mangado. Ambos eran alicatadores que vieron que el negocio estaba en la venta de cerámica. Así, el 28 de enero de 1970 abrieron un gran almacén en la plaza de la Cera, junto a las piscinas de San Pedro. Viajaban a Castellón y compraban al fabricante. Los camiones llevaban madera y traían azulejos. Pronto se ganaron la confianza de constructores, arquitectos, decoradores y particulares con su amplio catálogo de novedades de todo tipo de pavimentos y revestimientos. “La tienda era como un museo”, recuerdan.

En los años ochenta, Mangado y Ochoa abrió nuevas tiendas en Tudela, Estella, Logroño y San Sebastián. Amplió su gama de productos a sanitarios, mobiliario de cocina y baño… Organizaban convenciones y presentaciones en hoteles. En 1991, una marca de cerámicas sorteaba viajes entre los clientes de toda España. Un matrimonio de Pamplona ganó el viaje a Brasil y allá se fueron con Pedro Ochoa y su esposa, Teresa Ruiz.

Los hijos de Pedro y Teresa pronto se implicaron en el negocio familiar. “Con 18 años y después de hacer la mili empecé a trabajar con la familia y hasta hoy”, señala José Ignacio Ochoa. En 1992, los dos socios se escindieron. La familia Ochoa se instaló en el polígono de Villava en septiembre de 1993 y el 22 de diciembre de 2005 se trasladaron a Mutilva. “Fue una inversión muy fuerte. Unimos dos naves con 3.000 m2 y las reformamos de arriba a abajo. Y después llegó la crisis. Menudo momento”, expresa José Ignacio. Destacan que fue un acierto la ubicación porque cada día pasan miles de personas por la rotonda. “Sólo tuvimos que hacer publicidad al principio”, señala. 

Pero la clave del éxito, apuntan, ha sido el “trato exquisito al cliente y la calidad de los productos”. Ahora toda la exposición está al 50% de descuento. Todavía no hay fecha concreta de cierre. “Cuando se quede vacía la tienda”, señala.  Maite Ochoa se irá a trabajar a una empresa de reformas, Kubicare. José Ignacio no tiene hijos pero sí sobrinos, “que han tomado otros caminos”.

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