Pamplona, a pie de calle

El ramen chino toma el relevo del antiguo bar Rossino de Pamplona

La familia que abrió hace 5 años el Kungfu Ramen de Iturrama está al frente del Kungfu Bistro de la avenida Pío XII

El comedor del Kungfu Bistro, restaurante de la avenida Pío XII número 3 de Pamplona
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El comedor del Kungfu Bistro, restaurante de la avenida Pío XII número 3 de PamplonaCEDIDA
El comedor del Kungfu Bistro, restaurante de la avenida Pío XII número 3 de Pamplona

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Pedro Gómez

Actualizado el 30/01/2026 a las 08:13

“Mucha gente piensa que el ramen es japonés y está equivocada. El ramen es asiático. Está presente en muchos países y cada uno lo presenta de forma distinta. El caldo es distinto según cada zona”, explica Rosa, emprendedora y hostelera de origen Chino que lleva cinco años en Pamplona. En 2021, con su marido Xu, abrió Kungfu Ramen en el barrio de Iturrama. Hace unos meses abrió otro Kungfu, en la avenida de Pío XII número 3, entre Iturrama y San Juan. Se llama Kungfu Bistro y ha ocupado el lugar de un bar que vivió sus momentos de gloria a finales del siglo XX y principios del XXI, el Rossino, que regentaba Máximo González y que cerró en 2023.

Kungfu Bistro tiene como especialidad el ramen chino, que no es tan cremoso como el japonés. “La característica del ramen chino es el sabor. Es muy sabroso y variado. Hay de pollo, ternera, cerdo, marisco verduras, soja, más picante o más dulce, más suave, más grasiento…”, enumera. Rosa explica que Kungfu Bistro tiene la cocina abierta todo el día, así que los horarios de comida y cena son muy flexibles.

El exterior del restaurante Kungfu Ramen, con terraza
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El exterior del restaurante Kungfu Ramen, con terrazaCEDIDA
El exterior del restaurante Kungfu Ramen, con terraza

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“Una cosa que les llama la atención a los clientes del barrio es que vienen muchos chinos. Por ejemplo, vienen muchos hosteleros y comerciantes que aprovechan su día de fiesta o que después de trabajar no les apetece cocinar. Pueden venir a las cuatro o las cinco”, señala.

Este restaurante es un negocio familiar. Entre todos han acondicionado y decorado el local, que tiene capacidad para 60 personas, repartidas en pequeños espacios con cierta intimidad. “Así le hemos dado ese aire de bistro”, señala. Frente a la moda de la barbacoa coreana, Rosa ha apostado por la olla seca, donde la carne y sus acompañamientos se saltean en una sartén al fuego vivo. “Es comida auténtica china”, aclara. Hay también wanton, wok y picoteos. “Y por supuesto, durante la mañana hay café y pinchos de aquí, que es algo que agradecen los trabajadores de la zona o las familias”, señala.

Mientras, el Kungfu Ramen de la calle Esquíroz, continúa en plena actividad. Allí está Xu. "Él es feliz entre sus fogones", señala Rosa. 

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