Exposición de belenes en Baluarte
De donde nadie debiera nacer... al belén más dulce de Pamplona
La Asociación de Belenistas de Pamplona sorprende un año más con sus creaciones, entre ellas, la del nacimiento en medio de una ciudad bombardeada que hiela el corazón; o el belén más entrañable en la churrería de la Mañueta
Publicado el 07/12/2025 a las 05:00
"Donde nadie debería nacer. En una tierra herida por la guerra, bajo el frío y la nieve, una mujer da a luz en lo que fue un garaje mecánico. No hay cuna, ni hospital, ni hogar seguro. Tan solo mantas, silencio, miedo...; mujeres y niños huyen. Podrías ser Ucrania, Gaza o cualquier ciudad condenada a ser frente de batalla. Y ha nacido un niño, que no sabe de banderas, fronteras, ni enemigos”, esta es parte de la reflexión de Alfonso Rodríguez Berzal, uno de los autores del impresionante belén que se puede ver en la exposición de la Asociación de Belenistas de Pamplona en Baluarte.
En él han trabajado desde abril incontables horas. Pero la idea maceraba en la cabeza de Alfonso desde hacía años, sobre todo desde que estalló la guerra en Ucrania. Es enfermero y tiene pacientes que huyeron del país y le han contado el horror. Varias personas han manuscrito notas que se han colocado en el Belén, como hacen en las ciudades atacadas. “Hacemos belenes dulcificados, pero estamos donde estamos, siempre rodeados de guerras y quería remover conciencias a través de algo bonito”, explica Alfonso Rodríguez.
Belenista desde los 14 o 16 años, dejó la afición de lado con la crianza de los hijos y una vez crecieron la retomó. “Este año estaba solo y me junté con otro grupo, hemos estado cuatro personas, Sagrario Arraiza Mendióroz, Daniel Villaverde de la Colina y Jesús Ugalde Choperena”, recuerda Rodríguez que se inició en la impresión en 3D, lo que le ha permitido “salir de lo tradicional”.
Han logrado, es evidente, una narrativa actual, una manera de contar una historia a través del arte. No falta detalla en su creación, tampoco los murales de Bansky, alguno de los que ha firmado en Ucrania, aunque no ha sido fácil obtener figuras contemporáneas. El diorama se ha recreado a través de fotografías publicadas en medios de comunicación y hay varias escenas: el éxodo de mujeres y niños a través de los tablones que parapetan un acceso destruido hacia la autopista; o la refinería que subraya el destrozo de centrales térmicas para matar de frío; o los niños en un parque infantil bombardeado junto a un tanque averiado.


LA CHURRERÍA DE LA MAÑUETA
"La emoción de la familia Elizalde Fernández ha compensado todas las horas de trabajo y los corre corre para llegar a tiempo a Baluarte”. Cualquiera que asome al belén que recrea un nacimiento en la churrería de la Mañueta calibrará las palabras de Ana Ascunce, una de las belenistas que ha plasmado cada detalle y tantas anécdotas con las que muchos pamploneses sentirán mariposas en el estómago.
También Paulina, en su retiro feliz, a quien su hijo Elías enseña estos días las fotos que tomó al Belén. Aparece Paulina, aunque no encontraran una figura que la retratara. “Ella es única”.
Ana Ascunce forma parte de un equipo de cinco personas que han dado forma a la churrería, con Marci Gonçalvez, Santiago Sobejana, Arantxa Salazar y Noelia. Proceden de Pamplona, Olite y Marcilla.
Explica Ana Ascunce que el portal de la Mañueta que han creado es desproporcionado al real, con las puertas más grandes, para poder así ahondar en tantos detalles. Aconseja también a quien visite el belén subirse a la tarima, desde la que podrán ver al fondo el fuego de leña de la churrería, si se detienen en el mostrador observarán las roscas, los churros cortados, como para comérselos.
Hay muchos guiños a la familia, cuenta Ana Ascunce, pero sin invadir su intimidad. Está Paulina con Caravinagre y se intuye a Mari Ganuza; están el txistu y el tamboril de Pepe Elizalde, la guitarra de Sabicas, “que seguro hubiera tocado en un nacimiento en la Mañueta”. Hay flores en recuerdo de los fallecidos, de Josetxo, el marido de Paulina, de su hija Mari Pauli.... Están los gigantes de su padre, los que sacan en días grandes. “Y este lo era”, repara Ascunce y subraya que han querido “reconocer una tradición, un oficio que han transmitido a través de generaciones y a una familia tan sociable”.
Y en Baluarte hay mucho más, hay espacio para belenes coloridos como el de los pitufos o la casa de Harry Potter que robarán la mirada de los visitantes más jóvenes; los que viajan a la montaña de Navarra...
