Navidad 2025
La trastienda de los belenistas de Pamplona
La asociación apura cada hora de noviembre para tener a punto la exposición de belenes que abrirán en Baluarte el 2 de diciembre. Como siempre, habrá sorpresas


Publicado el 16/11/2025 a las 05:00
Parece ya un tópico, pero en la calle doctor Juaristi de San Jorge es como que el tiempo corre deprisa. Cuando la ciudad se refresca en la piscina, ellos ponen el ventilador en el local de la Asociación de Belenistas de Pamplona. Y cuando cae la hoja, entonces sí, echan mano del acelerador de todas las horas que arañan de aquí y de allá. Las personas jubiladas lo tienen más fácil. O no. Hay mil actividades, hay nietos, hay viajes, hay quehaceres. Y con una vida laboral activa deben adecuar los horarios. De una u otra forma, el 2 de diciembre todos los belenes, salvo sorpresa, estarán en Baluarte. Ese día se inaugurarán y el 3 se abrirá al público la exposición, hasta el día de Reyes. Y volverán a ser nuevas creaciones tras la tregua de 2024 debido al congreso nacional de belenistas del que fueron anfitriones. En este escenario, la Navidad se palpa, al menos con las manos y con los dedos, con la mirada de los artistas aficionados al belenismo que cada año sorprenden con sus creaciones. Un testimonio de fe, un acompañamiento al misterio, en la creación se tiene que ver cómo los detalles te llevan al centro”, apuntaba Pilar Gómara en una edición anterior.
Pedroja Martínez Barbarin, presidente de la asociación, incide en que la entidad no hay grandes firmas, ni nombres ilustres. Viene a decir con ello que no son amigos del protagonismo ni de las competiciones. No es esa la idiosincrasia del belenismo. Él entró en la asociación en 2001 y expone que en los últimos años es evidente la renovación, con muchas personas por debajo de los 50 años.
Una de las habituales en la exposición de Baluarte es Ana Estrella Ramírez. Este año trabaja con sus compañeros en un nacimiento situado en un paisaje de Etxarri Larraun, como un homenaje a los pastores. “Los pastores fueron los primeros” lo han titulado. Entre otros elementos propios de la zona, tendrá una calera, una meta, lo rodeará una regata y habrá diferentes animales: jabalíes, corzos, ovejas.... “y alguna sorpresa de movimiento”.
Llevarán a Baluarte doce belenes grandes y una treintena más pequeños. Entre los primeros habrá uno especialmente colorido y a buen seguro concentrará las miradas del público infantil y por qué no, de quien fue niño hace décadas y creció con los pitufos y con la casa de Gargamel. En ello están Fermín Macaya y Jesús Irigoyen. Se conocieron en 2014 en un curso de belenismo en la asociación. Eran principiantes. Desde entonces forman siempre equipo en los belenes. También Tino Ramos les acompaña en esta andadura y al grupo se han incorporado otras personas. Coinciden en que son muchas horas y, como en todo, hay roces. Pero unas veces cede uno y viceversa, como en un matrimonio”, apunta Fermín Macaya. “Unas veces me equivocó yo, otras veces aciertan ellos”, bromea Irigoyen. En todo caso, el buen ambiente corre por la sala.


Frente a la fantasía de los pitufos, los belenes se detienen también en la cruda realidad de las guerras, con la representación de una ciudad, un pueblo, destrozado por los bombardeos. “Puede ser Ucrania, puede ser Gaza...”.
Y, cómo no, habrá un guiño a la Pamplona tradicional. A la costumbrista. Viajará hasta la calle Mañueta para recrear la churrería de la familia Elizalde Fernández. ¿Habrá churros?
En San Jorge hay también algunas ausencias este año, entre ellas la de Jesús Echalecu Iribarren. Uno de los incombustibles. “PTV nacido en 1938 en Iturrama, cuando aquello era el desierto”, según contaba él mismo en este periódico hace dos años, mientras hacía su belén. También este año se había puesto manos a la obra, recuerda Pedroja Martínez. Allá por febrero, “la víspera de morir, la semana anterior, estaba en el local de San Jorge impartiendo uno de los cursos”.
Pedro Sánchez García se afana en un belén enmarcado en el casco viejo de Burlada. Con él, entre otros, Antonio Romero Verdejo. Lleva en la asociación desde 2016. “Siempre subía a verlos cuando la exposición estaba en Cristo Rey. “Llegó un día un amigo, me lio y ya no he salido de aquí”, sonríe con su bata blanca, este jubilado del sector del metal. “Hay personas que no están jubiladas y vienen, pero lo cierto es que hace falta mucha dedicación, al menos tres días por semana en este tiempo”, señala Martínez Barbarin que también hay quien empieza joven, lo deja con la crianza de la familia y cuando los niños crecen, regresa. Es el caso de Ana Ascunce, que prácticamente no levanta la cabeza de la pared de la Mañueta en la que está enfrascada. Alude al buen ambiente y a que, a veces, le pueden las relaciones públicas, que son sanas, pero también requieren tiempo. “Y vamos muy justos, el sábado comimos aquí”.
“Este año vamos a salir en barca de Baluarte”, describe el presidente para expresar que hay varias creaciones con agua en movimiento: fuentes, ríos... Sara Sáinz Artigue es encargada de formación de la Asociación de Belenistas de Pamplona. Pero ahora es una más en el taller, concentrada en el pavimento de su belén, sorprendente, como viajar siglos atrás en el tiempo, una especie de mosaico romano elaborado con legumbres, dispuestas de la manera en que solo una artista imaginaría. Con ella, entre otros, Iñaki Medina Urío y Eduardo Inchusta Hualde. “Hay que ir al tran tran, lento pero seguro”, describe diáfano Benjamín Jiménez Andrés. Trabaja en otro de los belenes singulares de este año: la madriguera de Harry Potter, una estructura en vertical, que parece tambalearse en un sostenido equilibrio de azules y rojos. Con él, entre otros, Rafa Dealbert.
No todos los belenes irán a Baluarte. El día 29, San Saturnino, se inaugurará el del zaguán del Ayuntamiento de Pamplona. En el equipo está José Mari Redín, uno de los veteranos de la asociación. Será una escena no reconocida de estilo orientalista.
Y el nacimiento en el que se afanan Teresa Elarre y Jesús Mari Irisarri viajará cerca, pero a una tienda de chucherías en la calle Mercaderes, protegido por una urna de metacrilato, eso sí. No sea que alguien tenga la tentación de probar un trocito. La iglesia de Donamaria, con su torre cilíndrica; la conocida y singular torre Jauregia, y varias casas del pueblo estarán también fielmente representadas en Baluarte.

