Suceso
Un joven sin hogar devuelve a la policía un bolso olvidado en la plaza del Castillo: "La chica se quedó muy agradecida"
Ocurrió la madrugada del pasado viernes y el protagonista no llegó siquiera a abrirlo, señaló a la Policía Foral


Publicado el 03/11/2025 a las 05:00
Tiene 25 años, es de origen argelino y vive en la calle, en Pamplona. Últimamente, duerme en Aranzadi, junto al antiguo convento. Vino a Europa en busca de una vida mejor. Se lo contó el pasado viernes de madrugada a dos policías forales de paisano, que lo vieron deambulando solo por la Plaza del Castillo. Eran cerca de las dos y los dos agentes, integrados en el dispositivo de control de bandas y peleas junto a policías municipales, se acercaron al chaval. Se identificaron como policías, le preguntaron qué hacía. “Nos enseñó el pasaporte. No tenía antecedentes. Charlamos un poco con él. Nos contó que buscaba alguna cerveza olvidada a medias para bebérsela. Había vivido un tiempo en Francia, pero como otros, escuchó que en España iba a haber alguna regularización y se vino aquí”. Durante la conversación, el chico les causó buena impresión. “Nos dijo que él no quería meterse en problemas, que quería un trabajo, una vida mejor”.
Se despidieron del joven y se acercaron hasta los locales de ocio de la plaza del Castillo, donde se presta un servicio de prevención por posibles peleas a la salida. “Habría pasado un cuarto de hora desde que nos despedimos de él y le oímos gritar, venir hacia nosotros”. Se acercó corriendo, con un bolso de mujer entre las manos. “Nos dijo que lo había encontrado debajo de un banco, como si se lo hubieran olvidado. Le preguntamos si había cosas dentro y nos respondió que no lo sabía. No había mirado”. Los dos policías lo inspeccionaron y comprobaron que en el interior había un paquete de tabaco. “Para estos chavales eso es un tesoro”. También unas llaves y algo de maquillaje. “Vamos a llevarlo a la oficina de Atención al Ciudadano de la plaza del Castillo, por si denuncian que lo han perdido”.
Casualmente, el llevarlo allí, los dos agentes se encontraron con la dueña del bolso, que acudía a poner la denuncia. “Contó que habían estado un grupo de amigos sentados alrededor de un banco y lo había olvidado. Se quedó muy agradecida”. El móvil nunca lo extravió, porque lo llevaba en los bolsillos del pantalón. “Se quedó muy agradecida la chica”. Los policías también. “A veces sale siempre lo malo que hacen algunos de estos chavales y por eso queremos compartir esta historia. Para alguien que busca cervezas medio vacías por la calle, quedarse este tabaco podía haber sido un tesoro”. Lejos de eso, lo devolvió a la policía. Sin abrir.