Historia
El espíritu de Sarasate sigue vivo en la suite 207 del hotel La Perla de Pamplona
El emblemático establecimiento de la plaza del Castillo conserva numerosos objetos del célebre violinista


Actualizado el 22/10/2025 a las 13:06
El espíritu del célebre violinista Pablo Sarasate sigue vivo en la suite 207 del hotel La Perla de Pamplona. Sarasate, nacido en la capital navarra el 10 de marzo de 1844 y fallecido en Biarritz, el 20 de septiembre de 1908, fue un “cliente emblemático“ y “amigo eterno” de La Perla.
Según recuerdan responsables de este establecimiento en su cuenta de Instagram, Sarasate fue “un pamplonés universal, el mejor violinista de su tiempo y, sin duda, uno de los más grandes de todos los tiempos”.
“Allá donde iba, aseguran, llenaba teatros y conquistaba corazones. Reyes, zares y presidentes lo admiraban, pero él siempre reservaba una cita ineludible en su agenda: las fiestas de San Fermín. En esos días regresaba a su ciudad natal y, desde su balcón de nuestro hotel, deleitaba a los pamploneses con su violín. Miles de personas se reunían bajo ese balcón… y el sonido de Sarasate llenaba la Plaza del Castillo”, añaden.
Ahora, cada detalle de la habitación 207, el mobiliario original, la vitrina con sus objetos personales, el arco de madera coronado por una lira, recuerda a este gran violinista, el huésped “más ilustre” de La Perla.
Entre los objetos que se conservan se encuentra un pañuelo con sus iniciales bordadas y el escudo de Pamplona; una fotografía dedicada a Teresa Graz, fundadora del hotel; el título de Hijo Predilecto de Pamplona concedido en 1902 y libros, cromos y otros recuerdos que mantienen viva su memoria.
PABLO SARASATE
Martín Melitón Sarasate Navascués (Pamplona, 10.III.1844-Biarritz, 20.IX.1908), que cambió oficialmente su nombre por el de Pablo en 1878, fue uno de los máximos virtuosos del violín no sólo de su siglo sino de toda la historia y hoy el más vivo de sus coetáneos en las salas de concierto.
No hay estudiante de violín ni aficionado que no conozca sus obras más representativas, a partir de los "Aires gitanos", op. 20, preferentemente los títulos pertenecientes a los cuadernos de 'Danzas españolas', entre ellas varias jotas navarras, o las fantasías sobre temas operísticos.
Sarasate, violinista de escuela francesa, tuvo muy claro desde el principio qué quería ser y desarrolló una intensa carrera de concertista en las mejores salas, sujeta a una condición: no tocaba en verano, por las condiciones de los violines -sólo usaba uno de sus dos Stradivari (el de 1724)-, y porque no se perdía los toros de Sanfermines, cuyos conciertos matinales mantuvo como número capital de fiestas.