Pamplona
Los vecinos de Iturrama, hartos: "Aquí el asfalto no llega a secarse"
Residentes en el entorno de la calle Iturrama se echan las manos a la cabeza con una nueva remesa de asfaltado. Cortes de tráfico hasta el viernes sacan a colación el cansancio de un barrio “sumido en obras constantes”


Actualizado el 08/10/2025 a las 07:31
En Iturrama, el asfalto parece tener vida propia. Lo levantan, lo extienden, lo vuelven a levantar... Calles que ‘ayer’ estrenaban capa amanecen ‘hoy’ rodeadas de vallas y cintas de obra. El sonido de las radiales, el traqueteo de los camiones y el olor a alquitrán forman parte del paisaje cotidiano. “Aquí el alquitrán no llega a enfriarse”, bromea José Luis Zamarce, un vecino de la calle Esquíroz.
Cansancio, hartazgo y un deseo irrefrenable de que el Ayuntamiento de Pamplona deje tranquilo a su barrio. “Lo que tengan que hacer, que lo hagan, pero de una vez. Esto es una tortura”, reclaman los afectados. Y es que durante los últimos meses, los residentes de Iturrama han vivido encadenando proyectos: primero el bulevard, luego el reasfaltado de Pío XII, después las aceras de Pedro I, Abejeras, Pintor Maeztu, Crispín, Fuente del Hierro, Iñigo Arista... y ahora, otra vez, cortes en la propia calle Iturrama.
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Lo que en principio se presentó como una modernización integral del barrio (mejorar la accesibilidad, renovar redes subterráneas, ampliar zonas peatonales y ajardinar espacios) se ha convertido, para muchos, en un bucle interminable de molestias. “Cuando terminan una obra, ya están anunciando la siguiente”, expresa Imelda Acuña, vecina de toda la vida. “He perdido la cuenta de las veces que han levantado el pavimento. Y lo peor es que lo hacen en el mismo sitio”, se queja.
Hartazgo compartido que se palpa en el ambiente general. Y es que ya lo dicen los afectados, las obras traen consigo ruido, polvo, cortes de tráfico y pérdida de plazas de aparcamiento. “Ya no sabemos qué hacer”, expresan junto a PrimaPrix. También se revuelven clientes de supermercados (BM y Eroski son dos ejemplos de este malestar), así como locales de hostelería. “Me gusta venir al Chelsy a tomar un café tranquilo por las mañanas cuando dejo a los nietos en el colegio y ahora me lo pensaré”, indica Manuel Querejeta, ‘Manolillo’ para los más cercanos.
La guinda llega hoy con las nuevas restricciones de paso al tráfico rodado, que de nuevo volverán a afectar a garajes, comercios y paradas de villavesa, ya que los autobuses urbanos deberán cambiar de recorrido para evitar la reforma de la arteria principal.


Sin haberse pasado siquiera un año desde su asfaltado, los vecinos no dan crédito. “No tenía ni idea pero casi mejor ni saberlo, porque aquí la cosa es levantarse con ruido”, lamentaba Nuria González, quien, además de las molestias para los coches, apunta a inconvenientes, otra vez, para residentes en la calle Iturrama. “Mucha gente es mayor y empieza a estar cansada de pasos provisionales, pasarelas y demás”, se reafirma.
Tres días que buscan molestar lo menos posible pero que, a ojos de quienes lo sufren, son un problema. “Por todo lo que llevamos”, coinciden vecinos como Gregorio Muñoz. Y es que el asfalto que ya se levanta actúa como los nervios de quienes vuelven a vivir este Déjà vu. “Parece el Día de la Marmota”.