Pamplona
Vecinos de la Txantrea denuncian "trato de favor" en la cesión de un terreno para viviendas colaborativas
Consideran un "despropósito" el proceso de adjudicación de una parcela en la zona de Alemanes a la cooperativa Etxekide


Actualizado el 04/10/2025 a las 13:19
La plataforma vecinal ‘Koliving kanpora’ denuncia “una trama de trato de favor” en la concesión y adjudicación por parte del Gobierno de Navarra de una parcela en la Txantrea, en la zona de Alemanes, para la creación un ‘cohousing’ o un edificio de “pisos colaborativos”. La entidad beneficiaria, la cooperativa Etxekide, defiende su proyecto -ya en construcción-, en un caso judicializado a través del TAN, que admitió recientemente a trámite la demanda de la plataforma vecinal. ‘Koliving kanpora’ pide que se declare nula la licencia urbanística, que concede el Ayuntamiento de Pamplona.
A finales de agosto comenzó la tala de varios árboles de gran porte en la parcela cedida, de la calle Padre Adoáin, junto al cauce del río Arga, mientras el vecindario de los edificios de los alrededores mostraba su malestar con el proyecto. Las pancartas con mensajes contrarios al ‘cohousing’ penden todavía de los inmuebles próximos. Las obras siguen su curso, pese al malestar vecinal y la demanda.
La plataforma ‘Koliving kanpora’ aglutina al menos a 60 personas. Sus críticas están dirigidas a la cooperativa Etxekide, pero sobre todo, a la gestión del Gobierno de Navarra y del Ayuntamiento de Pamplona, que consideran un “despropósito”, plagado, a su juicio, de irregularidades. Esta semana han presentado una queja ante el Consejo de Transparencia de Navarra ante la opacidad del departamento de Derechos Sociales. Solicitaron una información hace más de un mes que todavía no se les ha facilitado.
El del ‘cohousing’ de la Txantrea es un caso laberíntico, con dos instituciones implicadas -Gobierno foral y Ayuntamiento de Pamplona-, que afecta a varios departamentos del Ejecutivo y todavía sin un marco legal que regule en Navarra las viviendas colaborativas de este tipo. “Hay un vacío legal”, denuncian los vecinos. El departamento Derechos Sociales del Gobierno foral remite en un texto enviado a este periódico al proyecto de Ley Foral de Viviendas Colaborativas de Navarra, todavía en elaboración.
De momento, el único marco legal es el Decreto Foral 92/2020, que regula el funcionamiento de servicios residenciales, y que da cierto marchamo social a los proyectos de este tipo, algo que niegan desde ‘Koliving kanpora’ en el caso de la Txantrea. La Ley Foral 20/2022 para el fomento de una vivienda protegida y asequible exigía hace tres años la elaboración un reglamento que regule las viviendas colaborativas. El plazo máximo era de un año, pero todavía no existe dicho reglamento.
No obstante, se han concedido dos licencias de ‘cohousing’. Una en la Txantrea, adjudicada por Derechos Sociales del Gobierno de Navarra tras la cesión del terreno por parte del ayuntamiento. El otro se ubica en Ermitagaña, junto a la Asociación Deportiva San Juan, que concedió el Ayuntamiento de Pamplona a la única cooperativa, Etxekonak Bat, que compitió con Etxekide en el primer proceso.
¿Y qué es el ‘cohousing’? Se trata de un modo de convivencia en un mismo edificio en el que las personas que allí residen, en este caso ‘sénior’ -aunque el mínimo de edad exigido en Etxekide es de 50 años, según la plataforma vecinal- comparten espacios comunes. El modelo lleva años implantado con éxito en el norte de Europa, con Copenhague como ciudad pionera. Desde ‘Koliving kanpora’ dejan bien claro que no están en contra de este sistema de convivencia, sino de la concesión, de las presuntas irregularidades y de la ausencia de un marco legal.
En la Txantrea, según detalla la cooperativa Etxekide en su página web, “los alojamientos constan de pequeños apartamentos (alrededor de 50 m2) que garantizan los espacios de privacidad y amplios espacios colectivos (comedor, salones, talleres, etc.) para facilitar la convivencia y estará adecuado a un proceso progresivo de dependencia”. “Además, estará abierto al barrio”, añaden.
La plataforma duda de esa apertura del proyecto a los vecinos de la Txantrea, de su dimensión social más allá de la propia cooperativa -con un funcionamiento interno casi hermético-, pese a que el futuro inmueble cuenta con el beneplácito de Derechos Sociales. Dentro de 75 años, el edificio volverá al Ayuntamiento de Pamplona.
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RECORRIDO CRONOLÓGICO
‘Koliving kanpora’ ofrece un relato prolijo y documentado de cuanto ha ocurrido en el solar en liza de Alemanes. La historia comienza a mediados de los años 90, cuando se produce lo que la plataforma califica como una “expropiación traumática” para dedicar la parcela a servicios públicos. “Varias familias y un negocio, el bar Irubide, fueron expulsados de la parcela. Tuvo un impacto social fuerte. Les arrancaron de sus casas”, dicen.


Viajamos a 2008. El Ayuntamiento de Pamplona, con Yolanda Barcina (UPN) de alcaldesa, cede la parcela al Gobierno de Navarra. Aquella cesión estaba condicionada a que el destino de la futura construcción -entonces el concepto de ‘cohousing’ era inexistente en Pamplona- a una residencia hogar para personas con trastorno mental grave.
Es una década después, según relatan los vecinos, cuando entra en escena la cooperativa Etxekide, beneficiaria a la postre del terreno de Alemanes. “Empezaron a difundir proyectos de ‘viviendas colaborativas’ en Pamplona, con apoyo explícito de concejales de EH Bildu, como Joxe Abaurrea”, detallan. ‘Diario de Navarra’ da cuenta de esos primeros pasos. Era 2017, durante el primer gobierno de Joseba Asiron (EH Bildu). Ya entonces el propio Abaurrea aseguraba que el ayuntamiento cedería a Etxekide una parcela municipal. No fue así, ya que la cesión la hizo el Gobierno de Navarra. Pero sí fue a parar a la cooperativa.
Un año después, en 2018, el consistorio autoriza la creación de un huerto urbano en la parcela, que por entonces mantenía su calificación de suelo dotacional. Es en 2022 cuando se modifica la Ley Foral 20/2022 de Vivienda protegida y se incorpora las viviendas colaborativas o ‘cohousing’ como modelo susceptible de protección pública con un reglamento específico, que todavía no existe.
Ese mismo año, en 2022, el Ayuntamiento de Pamplona, gobernado entonces por Enrique Maya, modifica el destino del uso de la parcela a petición del departamento de Derechos Sociales. La residencia para enfermos con trastorno mental grave se convierte en una promoción de alojamientos colaborativos. La condición que pone el equipo de Maya es que el Gobierno de Navarra debe intervenir en “la selección de destinatarios, siempre que ésta se realice dentro del marco de la máxima concurrencia pública”. ‘Koliving kanpora’ se queja de que no ha habido un proceso de selección.
Con todo, en 2023 el Gobierno foral, a través de Derechos Sociales, lanza la convocatoria pública. Para la plataforma vecinal se hizo “sin que exista reglamento legal que lo sustente”, con “criterios que favorecen a Etxekide y Etxekonak Bat”, las dos cooperativas, a la postre beneficiarias, y “sin una concurrencia real ni criterios de acceso públicos y transparentes”, según expresan.
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CLAVES
1. ‘Koliving kanpora’ recurre ante el TAN. La cesión de la parcela a la cooperativa Etxekide está recurrida ante el Tribunal Administrativo de Navarra y admitida a trámite. La plataforma vecinal alega que el cambio de destino de uso de la parcela se hizo “sin tramitación de una modificación de planeamiento alguna”. Además, el proyecto tenía que haber previsto 25 plazas de aparcamiento, pero no hay ninguna planeada.
2. A Derechos Sociales. ‘Koliving kanpora’ envió una carta a la consejera en la que advertía de que la cesión de la parcela se ha ejecutado sin la preceptiva “desafectación” del suelo, lo que constituiría un “acto nulo”.
3. El proyecto inicial: un centro para personas con trastorno mental grave. A las quejas de los vecinos, de los antiguos propietarios del edificio que se expropió en los 90, se suma también la de AMUFNA, una asociación de familiares de enfermos mentales. En 2008 el Ayuntamiento de Pamplona cedió el terreno al Gobierno de Navarra con la condición de que se dedicase a la construcción de un centro para enfermos mentales graves. Por ello, desde AMUFNA exigen que se recupere el proyecto inicial y que el suelo público se destine a “equipamientos sociales reales”. ‘Koliving kanpora’ no entiende que Derechos Sociales dé marchamo social a un proyecto para personas que ya tienen vivienda.