Fiestas

La ELA y Palestina se unen el el chupinazo de Villava

Javier Urroz, enfermo de ELA, lanzó ayer el chupinazo de Villava para poner cara y pedir más medios para una dolencia que exige investigación

Fotos del chupinazo de fiestas de Villava 2025.
Fotos del chupinazo de fiestas de Villava 2025.| SERGIO MARTÍN

Ruperto Mendiri

Publicado el 04/10/2025 a las 21:05

El balcón consistorial de Villava desde el que se lanza el chupinazo es pequeño. Tiene además la fachada del edificio de enfrente a pocos metros. Eso supone que el cohete debe volar casi en vertical, con poco margen de error. Este sábado, 4 de octubre, un año más, todo transcurrió sin problemas. La villa histórica abrazó las fiestas con un chupinazo solidario, visibilizador, que tuvo como protagonista a Javier Urroz Aizpún, de 65 años, enfermo de ELA, que vivió emocionado, pero sereno, ese papel protagonista. Lo tuvo que hacer desde la silla de ruedas, acompañado de su mujer.

“Quiero agradecer en nombre de ANELA (Asociación Navarra de Esclerosis Lateral Amiotrófica) el habernos dado la oportunidad de lanzar el chupinazo de Atarrabia”, gritó Urroz desde el balcón. “¡Villaveses, villavesas, viva las fiestas de Villava! ¡Atarrabiatarrak gora atarrabiako jaiak!”. A continuación, el cohete ha silbado y en un instante ha surcado el cielo villavés mientras todo estallaba. La pólvora y la fiesta. Los decibelios se disparan y la calle Mayor, donde se levanta el ayuntamiento, parece menguar y ondularse. Txaranga, abrazos, niños huyendo de kilikis y gigantes que bailan por encima de todas las cabezas; pintxos, vino y cerveza. Todo a la vez al mismo tiempo.

Nada que ver con el salón de plenos apenas una hora antes, donde reina una calma prefestiva. El alcalde, Mikel Oteiza (EH Bildu), preside el acto. A las 11.15 de la mañana entrega el diploma y un pañuelo festivo a los ganadores del cartel oficial y txiki de las fiestas de este 2025. El que da imagen a las fiestas es obra de Andoni Arreche Garcés, el joven diseñador que logró los 900 euros del primer premio. Con el título de ‘Maritxu tejiendo las fiestas’ recrea a la gigante villavesa, la misma que bailaba entre el tumulto al filo del mediodía, con dos agujas tricotando el escudo de Villava. La ganadora en la modalidad infantil es Maialen Armendariz Etxeberria. Alcalde y ganadores posan juntos.

El primer edil, Mikel Oteiza, ya advierte entre risas que en pocos minutos llegará la fiesta, el “despiporre”. Las fiestas de Villava de este 2025 tienen un marcado carácter solidario. Javier Urroz pone cara a la enfermedad de la ELA, tal y como hizo Juan Carlos Unzué en los Sanfermines de 2022, un protagonismo necesario que exige más medios para investigar. Y también está el recuerdo al pueblo palestino, visible en pañuelos y camisetas. Poco antes del lanzamiento del chupinazo, una enorme bandera palestina se despliega frente a la casa consistorial. Y en Pamplona, una manifestación masiva clama por el fin del genocidio.

Villava aúna las dos reivindicaciones. Mikel Oteiza se muestra satisfecho con la elección que hizo el pueblo, por votación popular, de ceder el protagonismo a Javier Urroz en representación de ANELA. “El pueblo ha decidido que quería visibilizar la situación de las personas como Javier y también rendirle un homenaje. Javier es una persona conocida en el pueblo, muy cercana, muy simpática y se lo merece muchísimo”, asegura el alcalde.

"PONERNOS LAS GAFAS"

Si personas como Unzué o Javier Urroz lanzan los chupinazos de las fiestas de Pamplona y Villava es porque queda camino por recorrer para mejorar la vida de 4.000 enfermos de ELA en España. “Lo que debiéramos hacer es ponernos las gafas de las personas que efectivamente están padeciendo esta enfermedad, con todo lo que conlleva. Tenemos que ir dando pasos, acercarnos a ellos”, pide Oteiza mientras reclama también atención para el pueblo palestino. “A veces, aunque vivimos en una burbuja festiva, es imposible olvidarse de lo que está pasando. Palestina va a estar muy presente también en las fiestas”, concluye.

Ya en la calle, Patxi Antón Olóriz, un villavés de 51 años afincado en Santander, observa cuanto ocurre a su alrededor, muy cerca del ayuntamiento. Diseñador gráfico, el viernes por la noche actuó con su banda, Los Aviones, en el bar Txintxarri de Pamplona. Ayer disfrutaba de las fiestas de otra manera, pero con la cabeza -ahora desde la visión de su hijo Mauro, de 5 años- en aquellas de la infancia. “No sé. Recuerdo esperar las fiestas con mucha ilusión. Ir al chupinazo, al tira pichón, correr delante de los kilikis... Todo era emocionante y feliz. Ahora veo todas esas emociones en mi hijo. Yo lo vivo de otra manera”, asegura.

Porque Villava es aquí y ahora. El pueblo tiene por delante 9 días de fiesta en un octubre, de momento caluroso. Serán 127 actos para colorear el calendario. Ayer, a las 12.15, lo hicieron los dantzaris del tradicional Festival de Dantzas.

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