Fiesta
San Fermín 'txikito', a pie de calle
San Fermín de Aldapa volvió a recorrer este domingo las calles del Casco Viejo de Pamplona. Gigantes, dantzaris y músicos le arroparon durante la procesión
Actualizado el 28/09/2025 a las 18:18
San Fermín de Aldapa, el pequeño, el ‘txikito’, el protagonista del otoño pamplonés, volvió ayer a hacerse grande. A convertirse en un santo arropado por familias, dantzaris, músicos, gigantes, kilikis y cabezudos. Coincidiendo con el aniversario del martirio del santo pamplonés (Saturnino) en Amiens (Francia) el 25 de septiembre del año 303, la procesión que lo arropa salió de nuevo a la calle por el Casco Viejo de Pamplona. Y lo hizo en una mañana soleada, en la que los 24 grados animaron a los vecinos a vivir una jornada festiva. Y así, tras una misa en la basílica barroca que lleva su nombre, frente al Archivo de Navarra, la procesión iniciaba su recorrido a las 12.30 horas, quince minutos más tarde de lo previsto, y tras un baile de bienvenida de los dantzaris municipales ‘Duguna’: el conocido como ‘Belauntxingo’.
A hombros de Iñaki y Juan Antonio Ruiz (hijos de ‘Potxin’, un vecino del barrio ya fallecido), de Manuel Guruceláin y Fermín Hernández (de la peña El Bullicio Pamplonés) y de Mikel Elurdire (que lleva al santo por su abuela, Carmen Atienda), el santo recorrió las calles del 2 de mayo, Carmen, Aldapa, Mercado, Mañueta, Curia, Navarrería y regreso por el 2 de mayo. Le precedían la comparsa de gigantes y cabezudos de Pamplona, el grupo de dantzas ‘Duguna’, la cruz procesional (portada por Jesús Tanco, acompañado por sus nietos Gaspar y Margot Tanco Betelu, de 8 y 4 años, y los niños Saray y Juan Herederos Santos, de 11 y 8) y la banda de música ‘La Pamplonesa’, dirigida por Jesús Garasoáin, en una de sus últimas intervenciones, tras su despedida el pasado 14 de julio. Acompañaban, además, al santo el deán de la Catedral de Pamplona, Carlos Ayerra, y el acólito Asier Urzaiz. El deán ofició la misa previa a la procesión, que estuvo amenizada por el coro de voces graves.
TUNOS Y JOTAS
Nada más comenzar su recorrido, en la confluencia de 2 de mayo y la calle del Carmen, el santo ‘txikito’ recibió otro regalo: la aurora a San Fermín interpretada por el grupo los ‘Cuarentunos’. Tras recibir el aplauso del público, la procesión enfiló la calle Aldapa. Allí, una de las organizadoras, Ana Elorz, se quejó del “poco respeto” que muestran algunas personas al “dificultar” el paso de la procesión por “no retirarse del recorrido”. Sin embargo, la mayoría de la gente, miles de personas congregadas en las calles, aplaudían al paso del santo.
Al superar la calle Curia y alcanzar la catedral, las campanas comenzaron un sonoro repicar. Al mismo tiempo que el director de ‘La Pamplonesa’ recogía el cariño de la gente. “Es muy emocionante para mí. Aplauden a la banda”, reconocía Jesús Garisoáin en uno de sus últimos paseos con la batuta en la mano. “Saldré en Olentzero y la cabalgata de Reyes pero ya se acaba”, aseguró al tiempo que explicaba que aún está abierto el proceso de selección de su sustituto.
Y la música continuó sonando. Al llegar a la plaza de Navarrería, justo en la esquina que sube a la calle del Carmen, el grupo de jotas Voces del Ebro interpretó varias melodías, como ‘Qué hizo a San Fermín llorar’, del compositor de Añorbe José Luis Lizarraga. Unos metros más adelante, dos miembros de la peña Irrintzi ofrecieron al santo un ‘Agur Jaunak’.
Pero aún no habían terminado las sorpresas. La comparsa de Gigantes y cabezudos esperaba a la comitiva en la plaza frente a la basílica de San Fermín de Aldapa y, una vez que entró en el templo, retomó sus bailes por las calles. Mientras, los dantzaris que habían sido los primeros en honrar a San Fermín ofrecieron en la Plaza del Ayuntamiento su tradicional ‘Ezpatadantza’, en la que ondearon la bandera verde de la ciudad.
DESDE LOS AÑOS SETENTA
La procesión en honor a San Fermín de Aldapa se remonta a los años sesenta de este siglo, cuando surgió por iniciativa popular de la asociación de vecinos del Casco Viejo. La basílica barroca que lleva su nombre acaba de celebrar su 324 aniversario (se abrió al culto el 25 de septiembre de 1701). La iglesia, según explicó el portador de la cruz procesional, Jesús Tanco, que antes la lideraban los misioneros claretianos (conocidos popularmente como corazonistas) ha pasado ahora al Cabildo de la Catedral.
