Ayuntamiento
Denuncian "abandono" en los apartamentos tutelados Txoko Berri de Pamplona
Una familia reclama una inspección urgente y mejoras inmediatas en estos apartamentos de tutela municipal situados en el barrio de San Juan


Actualizado el 25/09/2025 a las 08:02
La voz de alarma ha saltado en los apartamentos tutelados Txoko Berri, gestionados por el Ayuntamiento de Pamplona y situados en la calle Monasterio de Tulebras número 3, en el barrio de San Juan. Una familia, cansada de bregar con una situación que tildan de complicada, ha decidido dar el paso y denunciar públicamente las condiciones en las que vive una de las residentes, María León Cruz.
A sus 71 años, la mujer necesita de cierta supervisión y es su hijo, José Ramón Franco León, quien pone en entredicho la salud y bienestar de su madre, afectada a su modo de ver por el abandono institucional y una falta de atención adecuada. “Estoy profundamente preocupado por la situación. Mi madre vive rodeada de problemas estructurales, sin una atención digna y con restricciones que no tienen sentido”, relata su hijo, visiblemente indignado.
Especialmente porque María es residente en Txoko Berri desde hace ocho años. “Son 36 vecinos y creo que visitarles a diario sería lo mínimo, por lo que puedan necesitar”, añade el afectado.
Destinados estos apartamentos tutelados a mayores de 65 años “con graves problemas de alojamiento” pero con capacidad para realizar tareas cotidianas y llevar una vida autónoma, dice José Ramón que se encuentran “en estado de abandono”. Según comparte, el edificio, que en teoría debería garantizar un entorno seguro y adaptado, arrastra deficiencias importantes de mantenimiento: persianas rotas, electrodomésticos averiados, ventanas que no encajan, espacios comunes como sala de televisión y lectura cerrados y un ascensor que falla continuamente. “Mi madre ha estado casi dos años con el microondas estropeado, siendo ahora el horno el que no funciona”, apunta la familia.


Estas carencias, lejos de ser puntuales, se han convertido en el día a día de los residentes. “La rotación constante de vecinos, unos por fallecimiento, otros por traslado, es reflejo de un desgaste físico y emocional que las instituciones no pueden seguir ignorando”, indica José Ramón. Y es que el malestar no se limita solamente a las instalaciones. Según los denunciantes, la supervisión del centro es deficiente y las responsables de garantizar la limpieza y el correcto estado de los pisos no cumplen con sus funciones pese a tener acceso y ayudas concedidas. “Esto no es lo que se prometió ”, insiste el hijo de la residente.
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En una línea similar, el afectado denuncia las restricciones impuestas a los familiares. Incluso con un parte médico que recomienda acompañamiento nocturno, se les ha impedido permanecer junto a su madre durante la noche. Recalcar que las normas así lo especifican. “Hablo de excepciones”, se reafirma José Ramón. La situación llegó a un punto crítico cuando, tras alertar él mismo de una plaga de chinches, el denunciante fue acusado de “traer los insectos” al domicilio.
De ahí que la familia solicite una inspección oficial urgente, la revisión de los protocolos de supervisión y atención, la mejora inmediata de las condiciones de habitabilidad y una garantía de que los familiares puedan acompañar a sus mayores cuando sea médicamente necesario. “El silencio institucional perpetúa el abandono”, valora. Recordar que los residentes pagan una tarifa mensual, una forma de alquiler social que se calcula en función de los ingresos.