Sucesos
Rajado con una botella el sábado en la antigua ikastola Jaso el mismo joven al que dieron una paliza el jueves
Tras la nueva agresión, un dispositivo conjunto de la Policía Foral y Municipal culmina con dos detenidos en Aranzadi, mientras la Policía Científica inspecciona este domingo el edificio abandonado
Actualizado el 22/09/2025 a las 09:19
La tensión en la antigua ikastola Jaso, en el barrio pamplonés de Echavacoiz, ocupada por decenas de personas sin hogar, no deja de aumentar. El jueves, un joven sobrevivió a un intento de ser quemado vivo y a una brutal paliza; horas después, los presuntos autores fueron detenidos en un operativo conjunto de la Policía Foral y la Policía Municipal. Pero el sábado la violencia se repitió: el mismo joven fue atacado de nuevo por los mismos atacantes, esta vez con una botella rota, y volvieron a ser arrestados.
Ante la gravedad de los hechos, este domingo por la tarde agentes de la Policía Judicial y Científica de la Policía Foral, escoltados por el Grupo de Intervenciones Especiales (GIE), accedieron al interior del edificio para realizar una inspección ocular.


INTERVENCIONES Y ESCALADA DE VIOLENCIA
El jueves por la noche, la víctima fue brutalmente golpeada: le destrozaron la cara, perdió varios dientes, sufrió cortes en un brazo y le robaron el móvil, la medicación y algo de dinero. Después, los atacantes rociaron de gasolina el colchón en el que dormía y le prendieron fuego, poniéndolo en grave riesgo de morir asfixiado o carbonizado. Dos jóvenes fueron detenidos y puestos a disposición judicial, con una orden de alejamiento de la víctima. Apenas 24 horas más tarde, el viernes, la Policía volvió a intervenir con varios identificados en el mismo edificio. Y el sábado por la tarde, los mismos dos jóvenes arrestados el jueves regresaron para vengarse por la denuncia presentada, consumando una nueva agresión y quebrantando la orden judicial.
OPERATIVO
La entrada de los agente de la Policía Científica y Judicial se produjo alrededor de las 15 horas de este domingo. Primero llegó una furgoneta del GIE, que aseguró la zona, y después accedieron el resto de vehículos. En total, participaron al menos quince agentes.
Durante la inspección, un joven sin camiseta salió del interior y se acercó a los policías. Era la propia víctima del jueves y el sábado. Mostraba una herida sangrante en el brazo, los puntos abiertos, el rostro amoratado y la dentadura destrozada tras la paliza del jueves. Apenas podía articular palabra, en un estado de evidente aturdimiento, mientras otros chicos observaban la escena desde las alturas.
La Policía Foral y la Policía Municipal han intensificado su presencia en la antigua ikastola Jaso. En apenas una semana se han registrado al menos siete intervenciones, con nueve heridos y nueve detenciones, dos de ellos arrestados por partida doble.



