Pamplona
Policías admiten su "falta de medios" y la "ausencia de una solución"
Agentes intervinientes explicaban su frustración ante un problema bloqueado y piden medidas antes de sucesos más graves


Publicado el 20/09/2025 a las 05:00
Episodios que se suceden casi a diario. Una patrulla de Policía Municipal de Pamplona establecida de forma permanente en el lugar (cuando no tiene que acudir a otro requerimiento urgente, que también ocurre), refuerzos en caso de tener que intervenir, botellazos para quienes se aproximan... El papel de los policías en los incidentes que se suceden en la antigua ikastola Jaso es complicado, según admiten varios de ellos consultados. Están cansados, no cuentan con medios suficientes y lo más frustrante es que no parece haber una solución fácil a corto plazo. Califican el inmueble como un foco de riesgo constante y creciente. Según relatan, en el interior se han levantado infraviviendas “que carecen de lo más básico” y en condiciones de extrema precariedad. “Algunos de los jóvenes que viven allí solo quieren formarse y salir adelante en paz, y agradecen nuestra presencia. Pero otros actúan de forma hostil y generan situaciones muy complicadas”, reconoció un agente.
Desde la Policía Foral, subrayan también la gravedad del último suceso: “Un colchón ardiendo puede matar a alguien por los vapores que desprende. Este es ya el cuarto incidente en apenas una semana, una auténtica bomba de relojería que puede estallar en cualquier momento. Nos obliga a destinar numerosos recursos de patrullas y, por fortuna, todavía no hemos tenido que lamentar heridos entre los agentes. Pero trabajamos sin medios suficientes y eso nos deja vendidos”. La frustración aumenta, aseguran, ante la falta de medidas efectivas. “Los incidentes se multiplican y cada vez son más graves. Estamos a las puertas de un fin de semana y la tensión crece. Al final, esto te quema como policía porque desde el Ayuntamiento no se actúa, quizá por intereses económicos o urbanísticos. No hay solución, lo tenemos claro. El problema es que el foco está junto a viviendas familiares y los vecinos tienen miedo de que los niños bajen a jugar a la calle”.
