Ortzadar, el arco iris de pinturas que cierra en octubre por jubilación
Maite Plaza Vadillo echará la persiana del establecimiento abierto en el numero 9 de la avenida de Pamplona ras 35 años de andadura comercial


Publicado el 16/09/2025 a las 20:04
A las frases que presiden el establecimiento de pintura y decoración Ortzadar -"Miles de colores al instante" y "Atención personalizada"- desde el viernes se une otro que Maite Plaza Vadillo nunca hubiera querido poner: "Liquidación por jubilación". El 31 de octubre, la tienda del número 9 de la avenida de Pamplona bajará la persiana porque su propietaria no ha encontrado relevo. "Una pena; es un negocio que funciona pero nadie que ha querido entrar", dice Maite a la que le pesa restar otro lugar más al comercio de cercanía donde, dice, el cliente es el mayor activo del negocio.
Un negocio que inició hace 35 años en otro establecimiento de Echavacoiz norte junto a su marido José María García Imirizaldu. Hace 18 se mudaron a su actual emplazamiento y, desde hace 13, tras el fallecimiento de José María, lleva ella sola las riendas de Ortzadar (arco iris en euskera). "Lo abrimos con toda la ilusión del mundo (se emociona) y me da una pena terrible. Pero son ya muchos años trabajando y merezco descansar", sonríe.
Una pena que, afirma, es también porque Ortzadar suma otra baja más al comercio de cercanía. "Para mí, las tiendas de toda la vida son las que hacen comunidad, barrio. Está muy bien vivir en una sociedad con tanta información pero, por otra parte, nos hemos vuelto menos humanos. Y desde los establecimientos de siempre nos preocupamos por nuestros vecinos, por si el señor mayor del quinto estará bien, por ejemplo", dice.
No es una declaración impostada. "No, no... yo que vivo en Barañáin hago la compra siempre en las tiendas de cercanía. Siempre digo, el pescado en la pescadería, la carne en la carnicería y la fruta en la frutería. Me gusta el trato personalizado y hasta casi familiar. Creo, repito, que la tienda de cercanía contribuye a que seamos más humanos y cercanos". Ella lo ha podido comprobar estos días. "Puse el cartel avisando del cierro el viernes a las doce y medía y a la una ya habían entrado cuatro personas a despedirse, con abrazo y lloro incluido", comenta Maite, a la que se le amontonan los pedidos gracias a una despedida en la que todos los artículos están rebajados al 50%. Y el 31 de octubre, cuando bajé por última vez la persiana, se llevará el recuerdo de aquellos clientes a los que -subraya- está tan agradecida y las fotografías que, tras el mostrador, cuenta la historia de una pareja de emprendedores desde su boda.