Hermandad entre generaciones en Huarte

Como cada tercer lunes de septiembre Huarte celebró el día de la Hermandad con una costillada multitudinaria que llenó El Ferial desde la madrugada

Fotos de la costillada popular de las fiestas de Huarte 2025 /
Fotos de la costillada popular de las fiestas de Huarte 2025 /JESÚS CASO

C.A.M.

Publicado el 15/09/2025 a las 21:27

Presumen en Huarte del nombre de cebolleros con el que se les conoce en la cuenca de Pamplona por los productos de la huerta que llenaban mercados y cestas de las compra. Y valoran los llegados este siglo a vivir a la villa, cuando se desbloqueó el crecimiento urbanístico, de la acogida y de lo fácil que ha resultado integrarse en un pueblo que roza los 9.000 habitantes. Y en días como ayer esos dos Huartes, el de los cebolleros y el de los más nuevos, volvieron a dar ejemplo de hermandad y convivencia. Personas de diferentes generaciones y procedencias llenaron la plaza de El Ferial con motivo de la costillada de Hermandad. La cita de más tradición entre las comidas populares que se programan durante los casi nueve días de fiestas. Y lo llenaron desde la madrugada porque para las seis y media de la mañana eran ya varias las mesas y jaimas extendidas en la zona más cobijada del sol. Y a las dos de la tarde, con todos los asadores en marcha, casi no había espacio ni donde el resto del año se acumulan vehículos y en las aceras frente a bajeras.

José Luis Ilundáin Larrañeta es uno de esos cebolleros de cuna. Durante más de 60 años trabajó en la huerta familiar de Virrey, donde antes bregó su padre. Ya retirado, confiesa que todavía guarda las semillas de los productos que cultivaron a orillas del río Arga y donde ahora hay casas y pisos de esos nuevos cebolleros que también comían en Huarte. Frente a la casa nativa, hija y yerno preparaban las brasas. Lejos del bullicio de la zona común, pero recibiendo saludos de convecinos.

Muy cerca, la mesa de Paquita Iturbide y de Remei Font. Más de quince comensales, brazos para extender la jaima cuando el sol del mediodía apretaba y muchas ausencias que ha ido dejando el paso de los años. Pero en la mesa no faltaban el tomate, la cebolla y el pepino de las huertas que con mimo todavía se cultivan a orillas del Arga. Paquita huartearra de las de siempre. Remei Font con más de 50 años de vecindad y hermandad. “Han venido a las seis y media a reservar espacio y ya estaba ocupada gran parte de la plaza. Pero es un día para estar. Ya faltan muchos, pero seguimos”, decían aguardando al asado

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