Ganadería
‘Lagun’, ‘Argi’ y el redil del Runa
Las gradas del espacio de exhibición de la feria de ganado autóctono de Navarra ‘Autentika’ se llenaron de público para ver la destreza de dos pastores y sus perros guiando a las ovejas

Publicado el 07/09/2025 a las 05:00
La segunda jornada del Privilegio de la Unión y de la feria ‘Autentika’ dejó el pasado sábado 6 de septiembre gradas llenas en el espacio de exhibiciones. El reclamo era algo ancestral, rural y de la tierra: una exhibición de perros pastores vascos a cargo de sus dos criadores y pastores: Jorge Oteiza, de Oronoz-Mugaire, y el guipuzcoano de Oñati Joxe Mari Bengoa. Los tres perros que participaron en la exhibición, nerviosos pero fieles y leales a las órdenes de los pastores, arrancaron aplausos en unas gradas repletas de público en una tarde puro calor estival.
El parque del Runa ha recuperado estos días el ambiente rural y ganadero que imperaba en la Navarra del siglo XV, cuando se promulgó el Privilegio de la Unión. Más de medio millar de cabezas de ganado -caballos, ovejas, vacas, cabras y cerdos- llenan la campa del parque, ante la supervisión de decenas de ganaderos y las miradas curiosas de miles de pamploneses que han ido pasando por la feria.
“¡Mantso, mantso!”, grita Jorge Oteiza a Lagun, un pastor vasco de 7 años, que mira a su dueño concentrado, esperando la orden, que además, de gritos puede ser un movimiento. Oteiza es un navarro veterano del pastoreo que defiende a capa y espada a sus compañeros cánidos, con los que ha participado cerca de dos décadas en el Artzai Eguna de Uharte Arakil . “Desde cachorro empiezas a trabajar todos los días con él. Al principio, más que trabajar es andar con él y juntarle también con otro perro que ya tienes, que vaya cogiendo la idea desde la experiencia del otro”, explicaba .
Oteiza lleva a la feria Autentika a Lagun, el más veterano y a una perra joven, ‘Kaski’, de 14 meses, que es puro nervio y que en algún momento hace amago de arremeter contra las ovejas, media docena de ejemplares de raza Latxa que se arremolinan en un ovillo y vigilan a los perros. Las órdenes de Oteiza reconducen al can. Le obliga a tumbarse y a ir de un lado a otro y el perro se somete a las órdenes y cumple con su cometido.
El público prorrumpe en aplausos cada vez que los perros logran su objetivo, entrar en el redil, pasar entre dos vallas o recorrer un pasillo. Mientras tanto, Mari Carmen Hidalgo, una malagueña formada en la Artzain Eskola de Oñati, va comentando el trabajo de los pastores y cuenta la situación del perro pastor vasco, raza en peligro de extinción. “En el 90 había muy pocos ejemplares. Actualmente hay estimados unos 700. Este animal es excepcional para el trabajo en alta montaña, en el pastoreo”, destaca.
También desde Oñati llega Joxe Mari Bengoa, con su perra Argi, de un año y medio. “Estos perros son de trabajo, con instinto. Lo que pasa es que la gente que los lleva a los pisos y van perdiendo el instinto”, asegura. Bengoa, que tiene 40 ovejas -a la espera de su “segunda jubilación”- tiene muy claro que el vínculo que se crea con sus perros es único.