Historias y pintxos
El Animals renació en Ripagaina: "La gente me tomaba por loco"
El local está consolidado pese a abrir en plena pandemia


Actualizado el 03/08/2025 a las 09:10
En plena pandemia abrió sus puertas la cervecería Animals Ripagaina 2.0, hermana menor de la extinta Animals de Burlada. El pamplonés Juan López Medina, junto a su mujer Marcia Vicente, regentaron la cervecería en Burlada, y decidieron abrir el local en 2020 en la zona de Burlada de Ripagaina.
Juan López, tras trabajar en la construcción y de camarero, decidió emprender junto a su mujer tras tener su primer hijo. Tuvo su primer contacto como emprendedor en San Gregorio, con el bar La Cueva. Después le salió la oportunidad de coger el Animals de Burlada. “Era un negocio referente y no quise cambiarle el nombre”, explica el propietario.
Juan López cogió una bajera de ladrillo ubicada en Ripagaina, un barrio en pleno crecimiento: “La bajera llevaba 12 años en alquiler y era puro ladrillo. La gente me tomaba por loco, estaba cogiendo una bajera que llevaba más de una década cerrada en una avenida principal”.
Sin embargo, la pandemia llegó en plenas obras, pero López y sus empleados lograron resistir el bache tirando de creatividad: “Para sacar adelante la obra nos tocó hacer pedidos a domicilio desde el local de Burlada. Nos metimos en Globo y Uber Eats. Y fue un bombazo, vendimos muchísimo”.
Ahora, el Animals de Ripagaina está consolidado. Para el propietario el secreto reside en su ambiente familiar, con muchas familias, es un barrio joven. “Nos caracteriza la amplitud del local, el trato agradable y el buen producto", detalla López.
Cada año, el local organiza un festival de blues navideño, con una banda de Burlada que realiza una jam session junto a otros grupos.
El Animals se caracteriza por su apuesta por la carne de potro. “Cuando cogimos el Animals ya se trabajaba con el potro. Somos los que más años llevamos vendiendo potro. Y ahora está en auge, la recomiendan hasta los médicos”.
Pese a la gran cantidad de bares que hay en la avenida Erripagaña, a Juan López le siguen pareciendo pocos. “Donde haya un bar yo pondría otro al lado. Generan ambiente y animan a las cuadrillas a ir de poteo. No tengo miedo a la competencia”.
López tiene claro sus planes de futuro: “Seguir trabajando, creciendo, formándome. En la hostelería todo funciona muy rápido y no te puedes dormir. Vivo las 24 horas para el local. Me tengo que organizar para llegar a todo pero llego. Pero aun así, no me gustaría que mis hijos heredasen el local”.