Vivienda
Afectados de Maristas: "Nos sentimos víctimas de un experimento fallido"
De la ilusión inicial a la pesadilla. Los adjudicatarios de Maristas tienen asumido que seguirán una larga temporada viviendo de alquiler mientras defienden sus derechos


Publicado el 25/07/2025 a las 05:00
María Emma Robelo y Juan Alacid tienen amigos que se quedaron a las puertas de ser adjudicatarios de la promoción de VPO y PVT de Maristas, en el Segundo Ensanche de Pamplona. “Pero unos meses después les llamaron de la promoción de Arrosadía, junto a la avenida de Zaragoza, que ya tiene la estructura hecha. Y nosotros no sabemos cuándo empezarán las obras”, cuentan con cierta envidia. Este matrimonio de profesores ya tiene asumido que van a seguir mucho tiempo en su pequeña vivienda de alquiler en Sarriguren. Tienen cuatro hijas y a finales de verano nacerá el primer varón.
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“Esto es como los cangrejos, que vas para atrás. Nos sentimos como conejillos de Indias, víctimas de un experimento fallido. Ahora ya se han dado cuenta del error y han cambiado la ley para prohibir la vivienda protegida en régimen de cooperativa, pero nosotros ya nos quedamos atrapados”, relatan. En estos meses han tenido que “hacer malabarismos” para ir a las reuniones y asambleas. “Cada paso que da la cooperativa es como un parto. Hay que votar todo, hay opiniones de todo tipo. Y lo del aval ha sido la puntilla”, se quejan.
Olaia Torres y Miguel Sádaba: "Nuestros ahorros llevan dos años congelados en una cuenta"


Cuando Olaia Torres y Miguel Sábada tuvieron el tercer hijo, decidieron vender su vivienda porque se les había quedado pequeña y se fueron a vivir de alquiler con la esperanza de conseguir una VPO dado que la vivienda libre está por las nubes. Esto fue hace 5 años. “La espera fue larga pero en 2023 nos avisaron que nos habían cogido en la promoción de Maristas. ¡Nos daban un piso de cuatro habitaciones! Fue una ilusión tremenda, pero al final ha sido todo una pesadilla. El dinero de la aportación inicial, nuestros ahorros, están congelados en una cuenta”, relata.
Miguel es autónomo y Olaia se ha implicado personalmente en la “defensa” de los derechos de los adjudicatarios. “Esto nos está quitando la vida, nos absorbe. Deberíamos ser como el resto de adjudicatarios, que te llaman de un censo, pagas y a los dos años te dan las llaves”, señala. A lo largo de los últimos meses le ha dado vueltas a abandonar la cooperativa. “Pero claro, tenemos ya una edad, no sabemos qué promociones van a salir y si vamos a poder optar otra vez a una de cuatro habitaciones”, reflexiona.