Bares
El Bang Bang Ramen Bar, aire japonés en el Casco Viejo de Pamplona
El establecimiento ha conseguido dar un giro al restaurante japonés tradicional


Actualizado el 24/07/2025 a las 08:22
En pleno centro de Pamplona se encuentra el Bang Bang Ramen Bar, un local japonés distinto a los habituales. Fermín Ciaurriz es uno de los tres socios que lleva el bar, situado en la calle Campana. Destaca el carácter de “tasca” de su local frente a la seriedad habitual de los restaurantes clásicos japoneses.
Curiosamente, ninguno de los tres socios se dedica plenamente al local. Fermín Ciaurriz está al mando de varios “escape rooms” en Pamplona, Gonzalo Galbete tiene un restaurante de comida vasco-navarra en Barcelona y Andoni Ciaurriz es aparejador. Fermín Ciaurriz destaca que fue “la pasión por la cultura oriental” lo que les llevó a acometer este proyecto.
El bar abrió sus puertas en el año 2018. “Queríamos traer a Pamplona algo que fuera diferente”. El objetivo era darle un giro al japonés tradicional, ya que no les gusta tanto “la seriedad de los restaurantes clásicos”. Por ello, buscaron acercar a Pamplona la cultura popular japonesa, haciéndolo en forma de “Ramen Bar”.
El Ramen es la piedra angular del proyecto. Ciaurriz lo define como “comida japonesa de consumo popular”. Es decir, es el tipo de comida que las clases trabajadoras consumen rápidamente para seguir con su día. Se trata de un concepto muy diferente al restaurante japonés tradicional.
El hecho de estar situados en la calle Campana tiene aspectos tanto positivos como negativos, aunque “las ventajas superan claramente a las desventajas”, según apunta Ciaurriz. La tranquilidad de la calle, en pleno casco antiguo de Pamplona, “genera una gran atmósfera” para todo aquel que quiera acercarse al local. Sin embargo, al ser una calle menos transitada, “se necesita que la gente venga directamente al bar”.
En cuanto a la comida, “lo más común es pedir varias tapas y un mini ramen para compartir”. Aunque tienen platos fijos (el propio ramen, el bocadillo de calamares o el edamame son algunos) siempre intentan “introducir cosas nuevas” con el objetivo de seguir sorprendiendo a los clientes.
Ciaurriz cree que la cultura navarra “está mucho más cerca de la cultura de calle japonesa de lo que nos imaginamos”. Prueba de ello es la rapidez con la que el bar se empezó a llenar al poco de abrir sin necesidad de demasiada publicidad. “La propuesta en sí fue lo que hizo que la gente viniera al local”. Al igual que otras grandes ciudades de España, donde previamente habían fructificado este tipo de propuestas, los socios de Bang Bang se encontraron con que “Pamplona también quiere probar cosas nuevas”.
Este local no ha sido el único que estos socios han abierto en Pamplona. Regentaron también una taquería mexicana en la calle San Antón que “funcionaba muy bien”, pero que se vieron obligados a cerrar cuando llegó la pandemia. “Tuvimos que apostar todos nuestros recursos por nuestro buque insignia, que es el Bang Bang”, afirmaba Ciaurriz.
Y aunque es realista a largo plazo, ya que “la hostelería no está en su mejor momento histórico”, se ve con otro Bang Bang en otra ciudad de aquí a unos años. Y, siempre que se pueda, “sin cerrar la puerta a la taquería”.