Pamplona
Las voluntarias del Oscus que daban clases a obreros de Pamplona
La obra social fundada por la beata Dolores Rodríguez Sopeña, llegó a Pamplona en 1949 y llegó a tener 1.300 socios en los años 60


Publicado el 20/07/2025 a las 05:00
Obra Social Cultural Sopeña. Este es el nombre completo de Oscus, una institución fundada a finales del siglo XIX por Dolores Rodríguez Sopeña, también fundadora de las Damas Catequistas, con la finalidad de apoyar y dar formación a los obreros que llegaban del pueblo a la ciudad en busca de trabajo. El Oscus se creó en Pamplona en 1949 y en la década de 1960 llegó a tener más de 1.300 socios, motivo por el que buscaron un local más amplio para acoger todas sus actividades: cursos, charlas, actividades de ocio... Así nació el edificio Oscus de la Navarrería, con un gran salón de actos y varias salas multiusos.
En los años ochenta la actividad del Oscus fue decayendo y el edificio pasó a titularidad municipal. En 1986 acogió de forma provisional el conservatorio Joaquín Maya -la actual escuela de música- mientras se acondicionaba el palacio Redín y Cruzat de la calle Mayor. Después se utilizó como centro cultural y social hasta que en 2009 se inauguró en Civivox Contestable. Al año siguiente, y gracias a una ayuda del Plan E del Gobierno central, se reformó parte del local para acoger un comedor municipal para personas sin hogar. Este ha sido su último uso, hasta 2017, cuando se habilitó el comedor social de la calle del Carmen. De forma paralela, en las dos últimas décadas, el Oscus ha sido utilizado por gran cantidad de colectivos de lo más variado, con actividades culturales, de ocio y reivindicativas. De hecho, en 2018 se desató una polémica cuando UPN y PSN acusaron al entonces alcalde, Joseba Asiron, de ofrecer a los okupas del paladio de Rozalejo trasladarse al Oscus.
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Pero la manzana 111 del Casco Antiguo alberga una historia milenaria que se remonta al imperio romano y después al Burgo de la Navarrería. Ya en el siglo XIX, un constructor de Errazkin, Lorenzo Martinicorena Ansorena, se trasladó a Pamplona y fundó en 1842 la compañía Lorenzo Martinicorena y Cía en donde ahora está el Oscus. Él mismo construyó el edificio con fachada al número 31. Durante más de un siglo, esta manzana de Navarrería albergó la carpintería de la familia Martinicorena y de allí salieron tablones, vigas y otros materiales para obras como la Plaza de Toros, el Hospital de Navarra o palacetes del Ensanche. La construcción del Oscus fue posible porque en 1966 la familia Martinicorena vendió los locales y se trasladó a unas naves a Ansoáin.
En los años 50 y 60, las voluntarias del Oscus llevaron sus actividades en La Carbonilla de La Rochapea, en la calle Zapatería y en las escuelas de San Francisco entre otros sitios. Antes de la llegada del Oscus, en Pamplona ya había una comunidad de Damas Catequistas, que vivían en Villa Marina en San Juan. Al principio organizaban clases de matemáticas, mecanografía, idiomas, música y de cultura general para obreros. Cada años tenían más matriculados, así que fueron aumentando las actividades, no sólo para los obreros sino para sus mujeres e hijos. Así surgieron las representaciones teatrales y grupos de música y de baile. Había también actividades de ocio sano para chicos y chicas como cine, excursiones y deporte, de las que surgieron muchos noviazgos.
Dolores Rodríguez Sopeña, fallecida en 1918, fue beatificada en 2003. Procedía de una familia de clase media alta pero volcada en ayudar a la clase obrera. En Pamplona, la mayoría de voluntarias del Oscus también tenían ese perfil. Las Damas Catequistas siguen existiendo aunque ya no están presentes en Pamplona. La última comunidad se marchó a Ecuador. La Fundación Dolores Sopeña ha continuado con los antiguos Oscus, aunque ahora son los inmigrantes los más beneficiados con sus actividades de formación.