Vacaciones en Paz
Tregua para los niños saharauis
Tras días atrapados en el desierto por problemas burocráticos, casi un centenar de menores saharauis han aterrizado por fin en Navarra para disfrutar del programa 'Vacaciones en Paz', un respiro lejos del calor, la escasez y el olvido
Actualizado el 20/07/2025 a las 22:00
Durante días y días, bajo el sol y con el suelo ardiendo a casi 60 grados, 98 niños saharauis permanecieron retenidos en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia), a la espera de un vuelo que no llegaba. El programa ‘Vacaciones en Paz’, que cada verano les permite salir por unas semanas de las duras condiciones del desierto y vivir con familias de acogida en España, se había visto bloqueado por un problema: los pasaportes colectivos no estaban en regla, y sin ellos, el viaje era imposible.
Mientras en Navarra las familias anhelaban esa tan esperada llegada, al otro lado, los menores aguardaban en casas de adobe, sin poder salir al exterior, sufriendo cortes de luz, tormentas de arena, plagas de mosquitos y escasez de agua y alimentos. “No te podías mover del cuarto con aire acondicionado, esperando que no se fuera la luz”, contaba Carol García, coordinadora del programa en Navarra, que había viajado a Tinduf para acompañar a los menores.
Tras días de presiones, se logró reprogramar el vuelo. Aun así, la espera dejó cicatrices, tanto en los niños como en las familias que los esperaban. Los menores llegaron finalmente al centro cívico de Orkoien desde el aeropuerto de Noáin, donde fueron recibidos entre abrazos.
Carmen Sorto, que este año acoge por tercer verano consecutivo a Ayub, un niño de once años, expresó: “Decidimos acoger porque es una labor muy bonita. Ayudar a los demás te llena como persona. Es una forma de dar ejemplo, de mostrar que hay personas con necesidades y que tú puedes ayudarles”. “Si no haces cosas como esta, que te pueden hacer más persona, ¿entonces qué?”, recordó Carmen.
Para José Ochoa, presidente de la Asociación Navarra Amigos del Sáhara (ANAS), que organiza el programa en la comunidad, este viernes no fue un día cualquiera. “Hoy es día de cobro”, decía con emoción. “Cobramos la satisfacción de conseguir que se abran las puertas del avión. Cobramos la alegría de verlos llegar”. Y añadió algo que todos los voluntarios repiten: “Los niños son los mejores embajadores posibles. Aprenden mucho, pero también las familias”.
Una de esas familias es la de David Mangado, que acoge a Mehdi, con el apoyo de su madre, Julia Aranda. “Es un acto muy emocionante y gratificante poder ayudar a estos niños”, decía Julia. “Hace falta sacarlos de allí. Son unas auténticas vacaciones de paz”.
Hamdi Ahomar Ahmed, delegado del Frente Polisario en Navarra, lo expresó así: “Los niños vienen a representar, como pequeños embajadores sin corbata, la lucha de un pueblo para que se le reconozcan sus derechos. Gracias a las familias generosas de Navarra, esta lucha tiene rostro y tiene voz”. Esa voz es la de Ayub, la de Mehdi, la de cada niño que camina por los suelos de Navarra, sabiendo que al menos durante unas semanas podrán dormir tranquilos y vivir la infancia digna que les es negada.
Este verano, además, Clínica Baviera ha retomado su colaboración con el programa ofreciendo revisiones visuales gratuitas a diez de estos menores en sus instalaciones.
