Dos hermanos y una banda muy violenta

La investigación de Policía Foral y Policía Municipal de Pamplona sitúa a Mourad Korichi, el líder, y Billal Korichi, su hermano y segundo, como los líderes de un grupo delictivo que lleva meses amedrentando, especialmente a bares y a otros inmigrantes

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Mourad Korichi, detenido el martes
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Iván BenítezCarmen Remírez

Publicado el 28/06/2025 a las 05:00

Ellos niegan formar parte de un grupo. Aseguraron a la juez que se conocen “de vista”, porque son todos argelinos, pero que “hace tiempo que no se hablan”. La titular del Juzgado de Instrucción nº 2, que escuchó este jueves hasta última hora de la tarde a los cinco detenidos en la denominada operación Karpi, de Policía Foral y Policía Municipal de Pamplona, no dio credibilidad a esas respuestas. A instancias de la Fiscalía, dictaminó el ingreso en prisión de tres de ellos, los dos hermanos y su tercero, mientras que estableció una medida de alejamiento respecto a siete bares del centro de la ciudad para otros dos, que quedaron en libertad provisional. “En el momento inicial de la instrucción, sin alcanzar la estructura necesaria para ser considerada organización criminal, sí actúan de manera concertada, incrementando con ello un plus de peligrosidad a cuanto hacen individualmente” advierte en su auto. La investigación policial que ha analizado apunta a que el grupo estaba integrado principalmente por miembros de una misma familia, cuya actividad delictiva acumulaba más de 200 antecedentes policiales.

Organigrama del grupo delictivo detenido en Pamplona
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Organigrama del grupo delictivo detenido en PamplonaDN
Organigrama del grupo delictivo detenido en Pamplona

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En lo más alto del organigrama se encontraba Mourad Korichi, señalado como el cabecilla visible y máximo responsable de la organización. Su papel era central en la coordinación de las operaciones, estableciendo vínculos con otros miembros y liderando actividades delictivas como robos, tráfico de drogas y actos violentos. Según un informe policial al que ha tenido acceso este periódico, utilizaba la violencia para controlar su territorio; amenazaba y coaccionaba a otros compatriotas para evitar ser denunciado ante la justicia; recaudaba el dinero procedente del tráfico de drogas; controlaba la adquisición de medicamentos; gestionaba el uso de instalaciones donde se pernoctaba, además de numerosos hurtos.

A su lado operaba su hermano, Billal Korichi, quien actuaba como brazo ejecutor de las órdenes del líder. También usaba la violencia para controlar su territorio, vendía medicamentos y droga, gestionaba el uso de las instalaciones donde se pernoctaba y recaudaba el dinero vinculado al tráfico de estupefacientes.

La tercera cabeza de este grupo criminal era el principal recaudador de medicamentos, que vendía del mismo modo que la droga obtenida por el grupo. Estos tres detenidos son los que han ingresado en prisión.

Entre los dos hermanos acumulaban la mayoría de los más de 200 antecedentes policiales asociados a la red, siendo los responsables más prolíficos del historial delictivo del grupo. Además, ambos participaron en la violenta reyerta ocurrida en abril en la calle Descalzos, y otro de los imputados, actualmente en prisión, lo hizo en otra agresión que tuvo lugar esa misma tarde de abril en el barrio de Echavacoiz, en Pamplona. En ambas se emplearon armas blancas, lo que generó una fuerte alarma social. Estos enfrentamientos formaban parte de disputas territoriales entre clanes por el control de actividades ilícitas y las instalaciones donde pernoctar.

Bajo su dirección, la red incluía al menos a dos personas más de la misma familia. Una de ellas actuaba como colaborador habitual en las operaciones y reuniones, mientras que la otra facilitaba la logística del grupo. Otro integrante se encargaba de tareas de vigilancia, actuando como centinela y protector durante movimientos sospechosos o transacciones. Un miembro más servía como enlace externo, conectando a la organización con compradores, receptadores u otros grupos delictivos. Dos personas adicionales cumplían funciones de ejecutores, dedicándose a hurtos, robos violentos e intimidaciones. Finalmente, uno de los integrantes asumía la gestión económica.

Mourad, el capo

En el auto de ingreso en prisión la juez concede credibilidad a la afirmación de que el Mourad Korichi es, como apuntan muchos de los testigos, el capo, el líder. En su declaración él aseguró que salvo con su hermano no se relaciona con nadie, “afirmando ser tranquilo y no violento”, a pesar de los fotogramas, lo que afirman los testigos o los procedimientos que tiene abiertos por lesiones graves con instrumentos peligrosos. “Del mismo modo, y a pesar de que dice no ir a bares, la juez subraya que ha sido reconocido por los hosteleros que han solicitado protección, así como por médicos de centros de salud e incluso farmacéuticas a las que acudía para adquirir pastillas”.

Su hermano también le dijo a la juez que es “tranquilo y no violento”, cualidades que contrastan con los procedimientos judiciales que tiene abiertos. Entre otros, peleas, lesiones con instrumento peligroso, riñas tumultuarias así como delitos contra la salud pública y contra el patrimonio.

Para los detenidos en Karpi, la juez impone también una medida de 300 metros de alejamiento para siete hosteleros y establecimientos. “Los hechos denunciados implican una situación de peligro. Las víctimas han manifestado tener miedo y que llevan años sufriendo robos, hurtos y amenazas” .

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