Vivir en la calle

El llanto de una bebé entre contenedores descubre a una familia con cuatro niños durmiendo en la calle en la Comarca de Pamplona: “Solo pedimos una habitación"

Los menores, tres niñas y un niño, todos menores de 8 años y una bebé de 11 meses, llevan al menos seis noches durmiendo junto a sus padres sobre un colchón en un rincón de un polígono industrial

La familia con los cuatro menores, a las dos de esta madrugada.
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La familia con los cuatro menores, a las dos de la pasada madrugada
La familia con los cuatro menores, a las dos de esta madrugada.

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Iván Benítez

Actualizado el 11/06/2025 a las 07:40

Fue el llanto de una bebé, que parecía salir de un contenedor de residuos industriales, lo que alertó a varios viandantes la madrugada del sábado al domingo. Inmediatamente dieron aviso a la Policía Foral, que acudió al lugar. Los agentes, al seguir oyendo el llanto, inspeccionaron incluso el interior de los tres contenedores  cercanos, hasta que localizaron a la pequeña bajo el alero de una nave. La bebé, de 11 meses, buscaba el pecho de su madre, mientras sus tres hermanos —de 8, 5 y 2 años— dormían bajo una manta junto a su padre.

Una bebé de 11 meses, sus hermanos de 8, 5 y 2 años y sus padres pasan las noches en un colchón abandonado en un polígono industrial
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Una bebé de 11 meses, sus hermanos de 8, 5 y 2 años y sus padres pasan las noches en un colchón abandonado en un polígono industrialIván Benítez
Una bebé de 11 meses, sus hermanos de 8, 5 y 2 años y sus padres pasan las noches en un colchón abandonado en un polígono industrial

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Esta imagen se repitió la noche del domingo al lunes. Este periódico acudió al lugar a las dos de la madrugada. La familia seguía en el mismo rincón del polígono industrial, en la Comarca de Pamplona. A la intemperie, junto a sus escasos enseres: bolsas de ropa, un par de silletas de bebé, unas mantas que los cubrían y que les ha proporcionado la propia policía. Están protegidos solo por un muro, los contenedores y el alero de la nave. La temperatura marca 14 grados y no sopla el cierzo. Una patrulla de la Policía Foral volvió a desplazarse hasta allí para comprobar el estado de la familia. Los padres les pidieron leche y galletas para el desayuno de los niños, y los agentes acudieron a dependencias policiales, reunieron lo que pudieron y se lo llevaron dentro de una caja, además de una botella de leche.

Arropados con mantas entregadas por una patrulla de la Policía Foral
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Arropados con mantas entregadas por una patrulla de la Policía Foral este fin de semana. A la derecha, la bebé, de 11 mesesIván Benítez
Arropados con mantas entregadas por una patrulla de la Policía Foral

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Este periódico se personó poco después y allí seguían, durmiendo profundamente bajo las mantas. A un lado, la caja con las galletas y la botella de leche, de las que los pequeños habían dado buena cuenta antes de acostarse.

Al llegar y encontrarse con la familia tendida sobre un colchón en el suelo, a la intemperie, el periodista telefoneó a la policía, que acudió por segunda vez a esta nave. Entonces, explicaron que llevaban dos noches asistiéndoles con todo lo necesario y que hacen todo lo que está en sus manos desde que recibieron el primer aviso. Sin embargo, insisten en que la solución habitacional depende del Ayuntamiento de Pamplona. Claro que, al encontrarse en la comarca, surge la duda: ¿de quién es la responsabilidad? Según explicaron, recibieron un recurso de emergencia de tres noches en un hotel, hace algo más de un mes, cuando llegaron de Bélgica.

LUNES POR LA MAÑANA 

A las ocho y media de la mañana de este lunes, seis horas después, varios camiones descargan residuos en los tres contenedores industriales. El ruido despierta a los padres. Los niños siguen arropados por las mantas que les ha proporcionado la policía. El hombre y la mujer, de 26 y 30 años respectivamente, cuentan que son de Rumanía y que llevan seis noches durmiendo allí, desde el lunes. Hablan un castellano perfecto que aprendieron hace tres años en España. Por su precaria situación económica y al dejar de recibir la renta garantizada que entonces cobraban, viajaron a Bélgica, donde tienen familia. Pero también de allí tuvieron que marcharse.

Hace algo más de un mes regresaron a Pamplona en busca de “una nueva oportunidad”. Durmieron en un parque de La Milagrosa, siempre según su testimonio, y la Policía Municipal les proporcionó un bono de tres noches de hotel. Luego vivieron en un piso alquilado pero no pudieron seguir afrontándolo. “Solo pedimos una habitación para poder cuidar a los niños y que mis hijas mayores puedan volver a la escuela”.

LA SOCIEDAD CIVIL

Todo esto ocurre en una ciudad que lidera los rankings de calidad de vida y en la que, el pasado mes de febrero, el concejal delegado de Acción Social del Ayuntamiento de Pamplona, Txema Mauleón, advirtió que no pueden ofrecer atención permanente a las familias con menores debido a la fuerte “sobreocupación” provocada por la llegada masiva. Si entonces había hasta 20 núcleos familiares alojados en hoteles de Pamplona y su comarca, y algunos en viviendas, a las puertas del verano estos establecimientos se vacían para poder recibir a turistas. Tal y como ha sucedido otros años. Es decir, las calles de la capital navarra podrían registrar un elevado número de menores durmiendo al raso.

Este periódico publicó en febrero que cuatro familias con menores estaban en situación de calle. De hecho, una de ellas, con dos niñas pequeñas, pasó seis noches a la intemperie bajo condiciones climatológicas de fuertes lluvias.  Y la administración no hizo nada más por ellas. Desde marzo, ha sido la sociedad civil la que está acogiendo a estas familias en casas particulares en pueblos.

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