El hombre que asesinó a una joven en una bajera de la Rochapea se enfrenta a 31 años de cárcel

La Fiscalía acusa de asesinato y amenazas por unos hechos que ocurrieron en octubre en una bajera en la que vivían personas alquiladas

La Policía Municipal de Pamplona, en el lugar de los hechos
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La Policía Municipal de Pamplona, en el lugar de los hechos
La Policía Municipal de Pamplona, en el lugar de los hechos

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Gabriel González

Publicado el 07/06/2025 a las 05:00

El hombre que el pasado octubre asesinó a una joven en una bajera en la que vivían varias personas alquiladas en el barrio pamplonés de la Rochapea se enfrenta a 31 años de prisión. La Fiscalía le acusa de un delito de asesinato y dos de amenazas, ya que tras acuchillar más de veinte veces a la víctima, hija del propietario del local, amenazó a otros inquilinos con hacerles lo mismo si avisaban a la policía. Fue arrestado por la Policía Municipal y próximamente será juzgado por un jurado popular.

El crimen se produjo la madrugada del pasado 10 de octubre en una bajera acondicionada para alquilar habitaciones situada en la calle Carmen Baroja Nessi. En ella llevaba tres o cuatro meses residiendo el procesado, Yahya Mazouri, nacido en Marruecos y de 27 años. El propietario, relata el fiscal, le había dejado vivir en un cuarto que hacía de trastero mientras encontraba domicilio. Durante esos meses, el procesado generó numerosos problemas de convivencia, llegando a permitir a un primo suyo vivir allí sin autorización. Por eso el dueño y su hija, Kayle Villar Pons, de 20 años, le habían pedido en reiteradas ocasiones que se marchara. La joven también vivía en la bajera.

La situación fue in crescendo los días previos al asesinato. El 6 de octubre, acusado y dueño discutieron porque ni él ni su primo se iban, disputa en la que el propietario de la bajera sufrió unas lesiones. Por estos hechos, el acusado ya fue condenado en febrero. Al día siguiente, 7 de octubre, la hija del dueño de la bajera denunció ante la Policía Nacional los problemas de convivencia. Y comunicó que iba a pedir una orden de alejamiento “por el temor que sentía”, refleja el escrito de acusación. Ese mismo día, el propietario del local, su pareja y una de las inquilinas denunciaron, “una vez más”, al acusado por sus amenazas. En su denuncia, el dueño reflejó que “temía por la integridad física de su hija”. El acusado estaba al tanto de estas denuncias.

La noche del 8 al 9 de octubre de 2024, decidió acabar con la vida de la joven, subraya el fiscal. Para ello, entró en la bajera sobre la una de la madrugada, cogió un cuchillo de 20 centímetros de hoja y se dirigió a la habitación de Kayle Villar. Allí entro “de manera sorpresiva, golpeando con fuerza la puerta”, y comenzó a clavar el cuchillo de manera reiterada a la joven, que se encontraba sentada y no tuvo tiempo para reaccionar ni defenderse. En total, le asestó 23 puñaladas. A continuación, el acusado fue a la cocina y limpió con jabón el cuchillo y sus manos. Después se marchó, no sin antes amenazar a varios inquilinos con hacerles lo mismo si avisaban a la policía. Pero alguien ya había alertado a la Policía Municipal de Pamplona, que acudió a los pocos minutos y detuvo al autor del crimen.

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