Semana Santa

Pamplona se queda otra vez sin procesión por la lluvia

Segundo año consecutivo que el agua obliga a sustiturla por un Vía Crucis en la catedral

Vía Crucis en la Catedral de Pamplona.
Vía Crucis en la Catedral de Pamplona./Eduardo Buxens

Myriam Munárriz

Actualizado el 20/04/2025 a las 10:32

Tenían razón el prior y el director de procesiones de la Hermandad de la Pasión de Pamplona cuando, a las seis y cuarto de la tarde, decidieron suspender la procesión de este Viernes Santo. Pero, a la hora que lo anunciaron, muchas de las personas que aguardaban la salida de los pasos en el número 13 de la calle Dormitalería prevista a las siete y media no lo entendieron; en ese momento en el cielo de la capital navarra predominaban las luces a los claros y la temperatura era de unos 20 grados. Sin embargo, Luis Javier Fortún -prior-y Ricardo Munárriz -el director-no se dejaron llevar por las apariencias sino por las predicciones meteorológicas. “Y ahora mismo hay un aguacero tremendo en Vitoria que avanza rápidamente hasta aquí”, dijo Fortún.

Llevaban reunidos desde las cinco y media de la tarde la junta de gobierno de la hermandad, aunque la última palabra la tenían el prior y el director. “Hemos mirado el mapa de Aemet (Agencia estatal de Meteorología), preguntando a gente. Y nos da que en breve va a caer una tormenta y no podemos arriesgarnos a llevar doce pasos e intentar retornar a nuestra sede. Y más si, por ejemplo, nos pilla en San Lorenzo que es cuando da el pico de agua”, detalló Munárriz. “Es una decisión muy dura, claro”. “Hay más de un kilómetro de procesión, por lo que resulta muy complicado regresar con la lluvia encima”, añadía Fortún. “Tenemos el deber de preservar el patrimonio de la hermandad, nuestros pasos, para futuras generaciones. Y el agua les daña mucho”.

Fue Miguel Setuáin, de la junta de gobierno, el encargado de dar la noticia a la gente agolpada junto a las puertas de Dormitalería, además de remitir a los medios de comunicación y redes sociales la suspensión y el Vía Crucis en la catedral. “Una pena. Aunque soy de Pamplona he vivido mucho tiempo en el Escorial (Madrid) y este era el primer año que estaba en mi ciudad después de tantos años para reencontrarme con la procesión”, se lamentaba Elena Hontañón Vélez. “Había venido, como siempre, con mi marido y mis hijos. Y por segunda vez me llevo una desilusión”, comentaba a su vez Amelia Soto Asurmendi. “Iba a ser mi primer año como portador”, decía Rubén Salgado Reguero, del grupo del Cristo Alzado. “Nos apuntamos a la hermandad el año pasado mi mujer y mi hija. En la pasada Semana Santa no pude salir porque estaba fuera y ahora... es una pena. Pero entiendo que no te la puedes jugar con pasos tan antiguos”.

Al menos, los 44 portadores -repartidos en dos turnos a partes iguales- de la Entrada a Jerusalén habían podido procesionar un día, el Domingo de Ramos. El jefe del paso, Ricardo Pascual Ustárroz, con una década de sus 64 años al frente del paso y 14 más bajo las andas, recordaba otras suspensiones como la del año pasado. “También hubo una vez, creo que en 2017, que apareció la lluvia. Se abrió una tregua y pudimos procesionar, pero no salieron la mitad de los doce pasos porque muchos se habían ido a casa pensando que se había suspendido”.

A los que se les resiste el debutar por las calles durante el Santo Entierro es a la Banda de la Hermandad de la Pasión fundada el año pasado. La Semana Santa del año pasado se tuvieron que conformar con un concierto en la catedral y este Viernes Santo volvió a suceder lo mismo. Jarein Ocaña Sola, su director a cargo de alrededor de 40 músicos, recordaba que la junta de gobierno de la hermandad, por impulso de Gabriel Fortuño, decidió formar la agrupación para tocar en Viernes Santo. “Y después de lo del año pasado teníamos ganas. Esta mañana con el buen tiempo nos decíamos, a ver si aguanta, pero no”.

A LAS SIETE Y MEDIA

Fue a las siete y media, cuando comenzó a llover, y además de forma abundante, en Pamplona. Para entonces, el boca a boca e internet, ya había hecho correr la noticia de la suspensión por lo que la catedral estaba llena de gente para asistir al Vía Crucis que ofició el capellán de la Hermandad de la Pasión Juan Luis Lorda. La comitiva la encabezaba el hermano guión, seguido de la bandera de la hermandad, la guardia pretoriana (sin el atuendo de soldados), los jefes de pasos entunicados, los cruceros, los mozorrillos, el Cristo Alzado llevado en andas, el capellán, el prior junto al Ayuntamiento (con ediles de UPN y PP y la ausencia del resto: del tripartito de EH Bildu, Geroa Bai y Contiguo Zurekin y PSN) y la junta de gobierno de la Pasión.

Fue necesaria alrededor de una hora para cubrir las 14 estaciones y, a su término, regresar también en andas al Cristo Alzado a la sede de la hermandad. Su presencia en la seo obedece a la procesión que en Miércoles de Ceniza se realiza para abrir la Semana Santa en Pamplona y que el paso protagoniza en solitario desde Dormitalería hasta la Catedral de Pamplona. Y desde una semana anterior al Viernes Santo, se le une la Dolorosa, que a hombros desde la iglesia de San Lorenzo traslada la Hermandad de Paz y Caridad. El motivo es acercar la virgen al inicio del recorrido de la procesión, en la otra punta del Casco Antiguo de Pamplona. Y como el Cristo Alzado, también debe retornar a su lugar de estancia el Viernes Santo.

Como el día de su traslado no se vaticinó la lluvia que apareció a mitad de recorrido, se quedó sin cubrir la figura religiosa con su impermeable. Esta vez, sí se le colocó en un ceremonial que acaparó la atención de los presentes en la catedral en el que se va envolviendo el manto la Dolorosa para finalizar con una caperuza que protege su cara. Para hacerlo, es necesario pedir permiso al edil de Cultura ya que la talla es la única de los pasos procesionales propiedad del Ayuntamiento. Y se cumplió el ritual dando el visto bueno la concejal de EH Bildu, Maider Beloki.

Dos de los portadores a los que la lluvia no les aguó del todo el día fueron Ignacio López Unzu, del Cristo Alzado, y Jokin San Julián Aranguren, de la Dolorosa. “Te acuerdas del resto de compañeros que se habrán quedado con ganas de salir”, decía el primero. “Al menos yo ya pude hacerlo el Miércoles de Ceniza y hoy (el viernes para el lector) con el Vía Crucis y el retorno. Soy afortunado”. Como su compañera de paso Arantza Arraiza Larrea. “Con la lluvia hay que ser precavido. Los que vamos delante siempre tenemos más riesgo por si empujan los de atrás. Pero ha ido bien”, decía tras el retorno a Dormitalería. “Nosotros también tuvimos que correr cuando trasladamos a la Dolorosa al a Catedral”, decía Jokin San Julián. “Se te hace duro, sobre todo cuando se subió Curia”, añadió este portador que, sobre todo se acordaba del hijo de unos amigos. “Iba a debutar hoy y la desilusión ha sido enorme”.

REGRESO TEMPRANO DE LA DOLOROSA

El retorno de la Dolorosa a San Lorenzo roza la media noche porque tras la procesión se lleva hasta la iglesia de San Agustín donde se hace el Sermón de la Soledad. La lluvia obligó a que esta oración se realizara en la Catedral de Pamplona tras el Vía Crucis, a las ocho y media, sin parada en San Agustín. Así que, tras regresar por Navarrería, Mercaderes, Plaza del Ayuntamiento, San Saturnino y calle Mayor, entraba a San Lorenzo a las nueve y media de la noche arropada por un aplauso de las numerosas personas que acudieron a recibirla. La comitiva se había detenido al inicio de la calle Mayor para escuchar el canto que le dedicaron los auroros de Santa María la Real. La Virgen estuvo acompañada por la junta de gobierno de la Hermandad de la Pasión y los ediles de UPN y PP. Los regionalistas Cristina Ibarrola y Raúl Armendáriz, ambos médicos, tuvieron que atender en la catedral a un portador que sufrió una lipotimia.

Viernes Santo 2025 en Pamplona. Traslado de la Dolorosa desde la Catedral hasta la iglesia de San Lorenzo.
Viernes Santo 2025 en Pamplona. Traslado de la Dolorosa desde la Catedral hasta la iglesia de San Lorenzo./Eduardo Buxens
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