Voto de las Cinco Llagas

Florencio Roselló: "Un ayuntamiento que no sirve, no sirve para nada"

La corporación de la capital navarra renueva el voto de las Cinco Llagas, una tradición que se repite desde 1601 para agradecer la liberación de Pamplona de la peste

Función de las Cinco Llagas en la iglesia de San Agustín.
Función de las Cinco Llagas en la iglesia de San Agustín./Eduardo Buxens

Ruperto Mendiri

Actualizado el 17/04/2025 a las 20:03

“Una Iglesia que no sirve, no sirve para nada, pero permitidme el atrevimiento y la licencia de la comparación. Un ayuntamiento que no sirve, tampoco sirve para nada. Todos estamos para servir y mientras haya no cinco, sino una sola llaga que curar y secar, la Iglesia y el ayuntamiento tendrán razón de existir”. Así se expresó este jueves el arzobispo Roselló durante su plática con motivo de la Función de las Cinco Llagas, tradición secular pamplonesa –instaurada en 1601–, que agradece, desde la fe, la liberación de Pamplona de una epidemia de peste bubónica, la peste negra de Camus, que sin embargo, sí asoló localidades próximas.

Este acto, genuino de la Semana Santa pamplonesa, lleva a la corporación desde la Casa Consistorial hasta la parroquia de San Agustín en la calle del mismo nombre. Como también es tradición, ningún concejal o concejala de EH Bildu participó del acto. Tampoco lo hizo el único concejal de Contigo-Zurekin. Tan solo Mikel Armendáriz, con la vara de mando, y Javier Leoz, ambos de Geroa Bai, representaron a los 11 concejales de la coalición tripartita en el gobierno municipal.

Durante su intervención, Roselló enumeró algunas de las “llagas” que azotan a la sociedad actual, y recordó la próxima el centro para mujeres víctimas de trata que la Iglesia abrirá en Navarra. Pero hay muchas otras heridas. “Veo en nuestra ciudad de Pamplona personas que llevan llagas, que no encuentran una vivienda digna, a mujeres que sufren las llagas de la violencia de género, extranjeros que buscan regularizar su situación”, declaró ante una corporación en pie frente al altar y de cara a los fieles. “Qué casualidad que todo el mundo se siente menos el ayuntamiento. Ese es el sacrificio por el pueblo”, concedió el arzobispo Florencio Roselló.

Tras su plática, la corporación, en su único acto que porta la bandera negra de luto, recorre la iglesia con el paso de las Cinco Llagas, fechado entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, y que representa las cinco heridas de Cristo, una en la frente, una en cada mano y una en cada pie. Los concejales llevan la medalla corporativa por el reverso, que muestra las cinco llagas.

El acto se ha cerrado con la música solemne de Händel y su magistral “Sarabande” de la suite para clave en re menor HWV 437.

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