Pamplona
El Ejecutivo ya recogía en 2016 la opción de conservar la calles de Víctor Eusa y Ángel María Pascual
Un programa para eliminar simbología franquista citaba excepciones en los casos del arquitecto Eusa, del escritor Pascual
y del aviador Ruiz de Alda


Actualizado el 16/04/2025 a las 08:21
El Gobierno de Navarra, a través de la Dirección General de Paz, Convivencia y Derechos Humanos, ya recogía en 2016 la posibilidad de “salvar” tres calles con nombres de “personas vinculadas al franquismo”. Dos de ellos, el arquitecto Víctor Eusa (1894-1990) y el escritor Ángel María Pascual (1911-1947), desaparecerán del callejero de Pamplona, según la decisión del alcalde de Pamplona, Joseba Asiron (EH Bildu).
El “Programa de retirada de simbología franquista”, editado en 2016 por la Dirección de Paz, Convivencia y Derechos Humanos, explicaba básicamente los objetivos, el marco legal y el censo de símbolos franquistas, además de las recomendaciones para su retirada. En uno de los puntos (“cuadro 3”), se enumeraba los nombres de 23 personas “vinculadas al franquismo”, presentes en el nomenclátor de calles de Navarra y cuyos nombres debían desaparecer del callejero de la Comunidad foral.
FUERÁ DEL NOMENCLÁTOR
Entre otros, se encontraban el dictador Franco, José Antonio Primo de Rivera, Emilio Mola -cómplice de Franco en el golpe militar de 1936- y también, Víctor Eusa y Ángel María Pascual. Pero establecía tres excepciones, en los casos de Eusa y Pascual, y en el de Julio Ruiz de Alda Miqueleiz, militar y aviador estellés, capitán en el vuelo del Plus Ultra, primero en sobrevolar el Atlántico en avioneta.
Tan solo Ruiz de Alda se ha salvado del nuevo callejero de Pamplona promovido por Asiron. El aviador fue fusilado por milicianos anarquistas en la así conocida como “matanza de la Modelo” en 1936, poco después de la sublevación militar, tras formar parte del triunvirato de poder de Falange y las JONS. Nunca participó en la Guerra Civil.
Las excepciones en estas tres figuras -Eusa, Pascual y Ruiz de Alda- quedan recogidas en un párrafo de recomendaciones del programa del Ejecutivo navarro.
El texto dice así literalmente: “En algunos casos -números 20, 21 y 22 del nomenclátor del cuadro 3 (Ángel María Pascual, Julio Ruiz de Alda y Víctor Eusa)-, previa justificación fundamentada, atendiendo a sus méritos culturales o de otro tipo, podría adoptarse el acuerdo de resignificar algunos nombres, siempre y cuando no se trate de personas cuya participación personal en actos violentos o en vulneraciones de derechos humanos estuviera acreditada. Esta decisión va en consonancia con lo planteado por el Informe del Fondo Documental de la Memoria Histórica en Navarra, donde se dice que en algunos casos “los méritos para el nombramiento residen en cuestiones ajenas a la dictadura, como puede ser el caso de méritos literarios”.
¿RESIGNIFICAR A EUSA?
Se da la circunstancia de que, en el caso de Víctor Eusa, la calle que le homenajea se creó por su condición de arquitecto, el más prolífico y activo en el siglo XX pamplonés, con buena parte de sus edificios protegidos. Así figura en la placa de Buztintzuri, barrio levantado en los primeros compases de este siglo, y en una zona con vías dedicadas a diferentes arquitectos: Eusa, Santos A. Ochandategui o Ventura Rodríguez. En todos los casos, la placa les reconoce la condición de arquitectos.
Por tanto, la calle de Víctor Eusa no se la dedicaron por formar parte de la Junta Central Carlista de Guerra de Navarra -argumento que ahora se utiliza para retirarle la calle-, sino por su inmensa y ubicua aportación a la arquitectura de Pamplona. Dicho de otro modo, su calle ya resignificaba su figura.

