TSJN
Multa al acosador, reproches al acosado
Reclamó una deuda con pancartas y pintadas en una casa en la comarca de Pamplona. Ha sido condenado por hostigamiento, pero la jueza critica la “mala fe” del denunciante


Publicado el 09/04/2025 a las 05:00
No es habitual que una condena por acoso contenga más reproches al denunciante que al condenado, ni que el fiscal acabe pidiendo la pena mínima por “entender la frustración” del procesado. Pero es lo que ha ocurrido con la condena a un hombre por haber hostigado a un compañero de trabajo por una deuda con mensajes, una pancarta y hasta pintadas en la casa donde vivía su madre, de avanzada edad.
La sentencia le impone una multa de 1.080 euros y una indemnización de 1.000, pero en ella abundan las criticas al denunciante por haber obrado “con mala fe”. Por ejemplo, por haber ocultado datos como que en su día fue administrador único de la empresa a la que el condenado reclamaba unos impagos y que dicha empresa tenía su domicilio social, precisamente, en casa de su madre, en la comarca de Pamplona.
Al condenado, la sentencia del Juzgado de lo Penal nº 2 le atribuye los siguientes hechos. Allá por 2020, ambos tenían una buena relación profesional, por lo que el denunciante recomendó a la empresa para la que trabajaba, del gremio de la construcción y de la que había sido administrador único, que lo contratara. Así se hizo, si bien no se le pagó por los servicios prestados y el condenado consideró responsable al denunciante. Ahí “empezó el hostigamiento”, que se prolongó durante 14 meses en el domicilio social de la entidad, a su vez vivienda de la madre.
Primero dejó una nota en la que le pedía que le llamara para no recurrir al cobrador del frac, después acudió otra persona que se hacía llamar el “domador del moroso”, y dos días se situó frente a la vivienda con una pancarta en la que reclamaba el pago de la deuda, a pesar de que el hermano del denunciante le pedía que los dejara tranquilos porque allí vivía su madre, de avanzada edad. Meses después, y durante días, el acusado realizó varias pintadas con insultos y frases como “aquí vive un moroso”. Como consecuencia, el denunciante sufrió una crisis de ansiedad.
El acusado, defendido por el abogado Emilio Bretos, reconoció buena parte de estos hechos. Pero ofreció una explicación en el juicio que llevó al fiscal a rebajar su petición inicial: de 15 meses de cárcel a una multa. En su declaración, dijo que el denunciante le debe hasta 12.000 euros, que le “arruinó la vida” y que va cambiando el nombre de las empresas para no pagar las deudas , y que todas sus empresas las ha domiciliado en la vivienda a la que se dirigió. “No sabía que allí vivía su madre, fui porque era el domicilio de la empresa. A ella no le molesté”, dijo. Justificó sus acciones diciendo que al no pagarle ni contestarle a las llamadas, no le quedaba otro remedio que actuar así.
La magistrada concluye que si bien es cierto que el denunciante “no tiene por qué soportar estos actos de hostigamiento”, también se aprecia “mala fe” en su actuar, con respuestas evasivas y ocultando datos importantes. Entre ellos, que denunció que el acusado acudía a reclamar la deuda a casa de su madre, “como queriendo dar una imagen de absoluta vulnerabilidad”, sin desvelar que allí constaba el domicilio de la empresa. Y tras aplicar la atenuante de dilaciones indebidas, condena al acusado a la pena mínima por el delito de acoso y le absuelve del de daños.