El café en vaso y los bizcochos caseros de Amalia, en Café Leiho
Amalia Pascual lleva más de un año al frente de la degustación de café de aires parisinos de la calle Javier, en el Casco Antiguo de Pamplona


Publicado el 05/03/2025 a las 19:00
El café en vaso de cristal y una gran variedad de bizcochos y magdalenas para elegir. Esas son las señas de identidad de Café Leiho, un pequeño establecimiento con encanto en la calle Javier número 9, en el Casco Antiguo de Pamplona. Amalia Pascual pronto va a cumplir un año y medio detrás de la barra. “Estoy muy contenta. Hay un ambiente muy familiar, de gente del barrio. Y como el sitio es pequeño da pie a muchas conversaciones”, describe esta emprendedora que se animó a reabrir un café con 40 años de historia.
Leiho (ventana en euskara) fue abierta en 1985 por María Oroz Espila, a imitación de las degustaciones de café que existen por toda Francia. Los muros de piedra, el gran ventanal de madera, la original barra y las mesas de mármol y forja contribuían a crear ese ambiente íntimo de café parisino. En los inicios traía la repostería de la mítica cafetería Salcedo, ya desaparecida, pero años después se animó a hacer sus propios bizcochos con las recetas de Arguiñano que salían en el periódico. Tenía hasta 27 variedades distintas. María se jubiló en 2023 y cerró el establecimiento al no encontrar relevo.
Cuando parecía que el negocio iba a pasar a la historia de comercio de Pamplona apareció Amalia Pascual. “A través de una amiga común nos pusimos en contacto y me animé”, relata. Abrió en noviembre de 2023. No tuvo que hacer reforma, ni cambiar equipamiento ni mobiliario. Incluso decidió mantener los vasos de cristal para el café. “María me enseñó sus recetas de bizcocho. Unos me salen mejor que otros. Y también he introducido algunas recetas propias, como el bizcocho de jengibre y lima o las magdalenas de chocolate picante, que tienen bastante éxito”, describe Amalia.
También ha conservado las exposiciones temporales de arte. Leiho abre de 8.30 a 1.30 por las mañanas y de 17 a 20 horas por la tarde. “Vienen del centro de salud después de hacerse la analítica, estudiantes de la escuela de idiomas, trabajadores de oficinas, gente que sube al centro a hacer recados y mucho vecino”, enumera Amalia.