El Redín Gastrobar cambia de dueños por la jubilación de José y Mariví: "Estos Sanfermines los viviremos de otra forma"
El emblemático bar restaurante del Casco Antiguo de Pamplona seguirá viviendo de forma especial los "momenticos" de la fiesta


Publicado el 28/02/2025 a las 19:00
Es un bar restaurante que vive muy de cerca los “momenticos”, no sólo de las fiestas de San Fermín sino de los principales eventos que se celebran en Pamplona a lo largo del año. El Redín Gastrobar, en la calle Mercado número 5, cambia de manos por jubilación de sus dueños, José Lana y Mariví Agudo. “Los próximos Sanfermines van a ser muy distintos. Los vamos a disfrutar de otra manera. Ya hay vecinos que nos han invitado a ver el encierro desde el balcón y nos iremos a almorzar, cosas que hasta ahora no podíamos hacer”, expresan estos hosteleros, que compraron en el año 2000 un establecimiento cuyos muros han sido testigos de la historia de la ciudad.
El Redín está pared con pared con el convento de los Dominicos, del siglo XVIII. De hecho es posible contemplar parte de sus muros de sillería. En sus orígenes fue la fonda Oyaga, muy popular en la ciudad, que alojaba a muchos viajantes y además despachaba licores. En 1954 cambió de propiedad, de decoración y de nombre, fonda Redín, con casa de comidas. En 1975, el restaurante fue adquirido por el cocinero Isidro Echániz y su esposa, Marisa Malumbres, que apostó por la cocina vasco-navarra tradicional. Gracias a su amplio comedor, se convirtió en lugar de grandes cuadrillas y celebraciones familiares. Allí estuvieron 25 años hasta que les llegó el momento de la jubilación y lo vendieron a José Lana y Mariví Aguado, que ya en el año 2000 tenían una amplia experiencia en el sector. “Nuestras familias se dedicaban a ello y siempre hemos tenido vocación hostelera”, señalan. Restaurante Europa, Alhambra, Alfares, así como estancias en Madrid y Cádiz fueron algunos de sus destinos antes de recalar en el corazón del Casco Antiguo.
Ahora la historia se repite. Otra pareja, Josue Gracia y Patricia Gracia, ha comprado el restaurante y el mismo martes 4 de marzo empezará a trabajar. Este sábado será el último día de trabajo del actual equipo. Así que apenas dos días va a permanecer cerrado el negocio. José y Mariví tienen palabras de elogio y agradecimiento para toda la plantilla, "fundamentales para la buena marcha del negocio". "Tatiana, camarera, es una más de la familia. Y nuestros hijos, Julen y Edurne, también han estado dispuestos a ayudar cuando hacía falta", señalan.
El gastrobar de momento conservará su actual estética, fruto de la reforma hecha en 2017. Las fotografías antiguas y los vinilos 'naif' de temática pamplonesa son sus señas de identidad. “El Archivo de Navarra nos ayudó a encontrar fotos de esta zona”, señalan. Además, encargaron a un artista peruano, Luis Herrera, unos cuadros de distintos lugares de Pamplona. “Son una visión muy personal de la ciudad, muy naif y colorida”, describen. Sobre esos cuadros encargaron unos vinilos que colocaron en distintos rincones.
José y Mariví siguieron apostando por la comida vasco-navarra con un toque de innovación. Además, han cuidado especialmente la barra. “En sus tiempos solíamos participar en la Semana del Pincho y otros eventos”, recuerdan. Las mañanas son el momento de mayor actividad y lugar de parada de trabajadores del ayuntamiento (políticos incluidos), del Archivo Municipal, del Departamento de Educación, del colegio Dominicas o del mercado municipal. Los fines de semana también tienen una clientela habitual de comidas y cenas. “Estas últimas jornadas han sido de mucha emoción y despedidas. Es lo que más nos va a costar. En la relación público-cliente hemos salido ganando en la relación”, expresan.
Y por último están las “temporadas locas” con los Sanfermines, San Fermín Chiquito, Navidades, San Saturnino. “Vamos al ritmo de la ciudad”, comenta. Como todos los años, el 2 de enero abrieron las reservas de almuerzos sanfermineros, que para el día 6 se completaron en minutos. José y Mariví se confiesan muy sanfermineros y han podido disfrutar de la fiesta a la vez que trabajaban. “Vives muy de cerca el ambiente. Los momentos previos al chupinazo son espectaculares, las Dianas, el Struendo, los toricos de fuego, los dantzaris el día de San Saturnino cuando vienen a almorzar, la procesión de San Fermín Chiquito, son muchos los momentos especiales”, enumeran.