Pamplona, a pie de calle
Samantha Lecuona, "peluquera de barrio", busca relevo para su original local de Pamplona
"Me he enamorado de Cádiz, de los caballos y del flamenco", cuenta esta estilista, dispuesta a dar un giro a su vida después de tres décadas en la profesión


Publicado el 25/02/2025 a las 11:24
La peluquería de Samantha Lecuona, en el barrio de San Jorge de Pamplona, no es una peluquería al uso. No tiene posters de sofisticadas modelos con atrevidos peinados ni un diseño minimalista. Todo lo contrario. En este local de aires rústicos y sureños es posible encontrar figuras exóticas, jarrones de flores secas, originales piedras, cuadros de caballos y frases inspiradoras. “Muchos de los objetos son regalos de clientes de viajes por Australia, el Sáhara, Tailandia…”, explica esta estilista pamplonesa de 52 años.
Después de más de media vida entre peines, tijeras y maquillajes, Samantha está decidida a dar un importante giro a su vida. “Me encanta Pamplona, el barrio de San Jorge donde empecé a trabajar, pero me he enamorado de Cádiz, del flamenco y de los caballos. Y siento que debo irme al sur, porque el tiempo y la energía son limitadas. Y si espero más años, puede que ya sea tarde”, relata con el “corazón partío” porque aquí tiene “muy buenos clientes, que son amigos íntimos”. “Les quiero a morir”, confiesa.
Por este motivo, está buscando una emprendedora dispuesta a coger en traspaso y que mantenga la personalidad y la filosofía de esta peluquería que rompe moldes. “Como dice Sabina, tengo un corazón de peluquera de barrio. Yo no me llevo por las modas. A las señoras y caballeros que vienen les corto y le peino como se ha hecho toda la vida. Y se quedan encantados. Amo trabajar con las manos porque con las manos conectas con el corazón”, describe.
Por eso Samantha trabaja sin prisas y antes de meterse en faena le gusta invitar a un café o salir a la calle a echar un cigarro con ese cliente que le cuenta cómo le trata la vida. “Me viene mucha gente de pueblos. Y no les quiero defraudar dejando la peluquería a cualquiera. Quizás no sea fácil encontrar a una peluquera que capte esa esencia. Si no encuentro, pues tendré que cerrar. Me daría mucha pena porque este local ha sido mi vida”, comenta Samantha.
Situada en la calle Sanducelay número 2, con vistas a la presa y al molino de Biurdana en el río Arga, esta peluquería fue la primera que abrió Samantha, hace tres décadas. Luego abrió otras cuatro peluquerías, más un centro de belleza y una barbería en el Segundo Ensanche. Ha trabajado también en Televisión Española como peluquera y maquilladora y ha creado su propia línea de productos, con la marca Gente Guapa. Con el tiempo fue cerrando y traspasando negocio para quedarse con la “vieja”, una original peluquería de fachada roja, artesonados de madera y azulejos de letras tradicionales. Poco antes de la pandemia, ya estuvo a punto de traspasar la peluquería. “Incluso monté una fiesta de despedida. Vinieron Los Zacapatecas a cantar rancheras. Aquí se juntó medio barrio”, recuerda. Pero el estado de alarma truncó los planes.
Ahora, Samantha no tiene prisa para cerrar pero ya está comentando a buena parte de su clientela sus planes de futuro. Su idea, en Cádiz, es abrir una academia de pintura, otra de sus pasiones.