Pamplona
Controversia tras las obras en Iturrama: "En vez de hacer más fluido el tráfico, ha entorpecido las horas pico"
Un mes después de acabarse las obras en el tramo comprendido entre las calles Esquíroz e Íñigo Arista, muchos vecinos de la zona de Iturrama se muestran en desacuerdo con la actuación y critican los atascos que se generan


Publicado el 09/02/2025 a las 05:00
Hacia el mediodía del sábado 8 de febrero, a la altura del bulevar de Iturrama, los vecinos Iñaki Aramburu y Fernando Gurich discutían sobre si lo que ocurre por las mañanas en el tramo comprendido entre la calle Esquíroz e Íñigo Arista constituye un embotellamiento o no. Gurich consideraba que se estaban “extralimitando en las facilidades para el ciudadano de a pie” y que se busca “que no se circule con los coches”. A lo que Aramburu contraargumentaba: “Un embotellamiento lo encuentras en Madrid, aquí no”. La conversación entre estos vecinos, que llevan más de cuatro décadas como residentes de la zona, refleja la disparidad de opiniones, la mayoría críticas, que han suscitado las intervenciones urbanas en Iturrama que llegaron a su fase final este diciembre.
Uno de los objetivos de esta actuación en Iturrama promovida por el ayuntamiento consistía en ampliar las zonas peatonales y reducir el tránsito de vehículos por los tramos intervenidos. Así, los pasos de cruce a la altura del bulevar se elevaron para convertirse en una plataforma única, sin diferenciar por altura la carretera de las aceras.
Y aunque esto ha ralentizado el tráfico de la zona, la vecina Janet Salgado, de 41 años, ha comprobado los atascos que se generan por la reducción de la vía a un único carril. “En días de entre semana, a la mañana, cuando todos van a trabajar, se genera un atasco hasta la rotonda de Íñigo Arista”. Salgado, que lleva 16 años viviendo en el barrio, considera que la obra no ha traído consigo ningún embellecimiento de la zona, sino que más bien ha empeorado el tránsito: “En vez de hacer más fluido el tráfico, ha entorpecido las horas pico”.
Los atascos, causados también en parte por las paradas de la villavesa de la plaza Félix Huarte y del bulevar, pueden traer también problemas para ambulancias o bomberos. Así lo reflejaba Javier Zubieta Balbuena, que creció en Iturrama y hoy trabaja en urgencias, de modo que recorre Pamplona en ambulancia.
Por ello, es muy consciente de que la congestión en este tramo se puede convertir en un callejón sin salida para estos vehículos y considera “innecesaria” la reforma y piensa que, al menos, tendría que haber sido consultada a los vecinos. “Igual la decisión no habría tenido que ser vinculante, pero tendrían que haber escuchado sus opiniones”, sentenció.
LOS COMERCIOS
A quienes tampoco se les consultó sobre la viabilidad de las reformas ni se les notificó acerca de las limitaciones de tráfico a raíz de las obras fue a los comerciantes de la zona. Lo padecieron, sobre todo, por las fechas escogidas para poner en marcha los trabajos. “Tuvimos de un 30% a 40% menos de venta”, señaló Pilar, dueña de la frutería De aquí, ubicada en la calle Esquíroz.
En su caso, el cierre de accesos impidió que le llegara mercancía a tiempo, además de reducir la afluencia de clientes, que no podían acceder o no encontraban aparcamientos.
Hacia el lado de Serafín Olave, la dueña de la librería Arcos, Giorgia Saiu, también está sufriendo la reducción del número de aparcamientos. “Tengo clientes que venían desde pueblos a recoger sus pedidos y que dejaron de venir porque no tenían dónde aparcar”.
APOYO A LAS OBRAS
Pero no a todos les ha causado un malestar. Felisa Echaniz, de 72 años, lleva 50 viviendo en Iturrama. Ha visto el barrio “cuando aún no había nada” y hoy asegura estar encantada con las reformas: “Mientras quiten coches y pongan verde, yo estoy contenta”. No es ajena a las críticas, pero las considera pasajeras. “A la larga, gustará a todo el mundo”, comentó. Además, a diferencia de sus detractores, para Echaniz, las intervenciones sí eran necesarias y se han erigido como una solución. “Iturrama es el barrio que menos zonas verdes tiene y había que reducir la cantidad de coches”.
La supermanzana, con sabor agridulce entre los vecinos
El futuro proyecto de supermanzana en Iturrama ya está dejando opiniones entre los ciudadanos. Mientras para Iñaki Aramburu, vecino de Íñigo Arista, se trata de una parte más de la “superciudad” que es Pamplona, para Javier, vecino de la plaza Félix Huarte desde hace 25 años, la supermanzana se convertirá en un perjuicio para los comerciantes y los conductores por la reducción de los aparcamientos.
A Pilar, que vive en Iturrama “desde que no había aceras”, este proyecto, que comprenderá las calles Esquíroz, Serafín Olave, Íñigo Arista y la avenida de Navarra, no promete garantías de mejora al barrio y considera que, más bien, con el tiempo será un perjuicio.
La pensionista María Francisca Pascual tampoco augura beneficios con esta reforma que guarda intenciones. “Las calles están ya bien delimitadas y lo peatonal está todo unido”, comentó. La vecina de Serafín Olave lo considera un gasto superfluo, y sostiene que hay cuestiones más necesarias.
Hay quienes reniegan la experimentación con el barrio dada la falta de consulta a los vecinos, comerciantes y hosteleros que residen y operan en la zona donde se quiere llevar a cabo.
“Los que deciden esto creen que Iturrama es un barrio en el que es fácil hacer experimentos porque no tienen comercios aquí”, sostuvo Giorgia Saiu, dueña de la librería Arcos en Iturrama, que vio afectadas sus ventas por la reducción de aparcamientos durante las obras de diciembre.
Saiu no ve la supermanzana como una solución y sugiere, si se quiere reducir la cantidad de coches, remodelar las líneas de villavesas para que los residentes de la comarca puedan desplazarse con más facilidad.
Así también, una petición común al ayuntamiento es la de notificar a los vecinos y comerciantes las grandes obras que les afectarán de forma directa.