Adiós a Boutique Montiel, la joya de Carlos III
Con la jubilación de los hermanos Fernández de Prado desaparece una joyería relojería de 62 años que se ganó la confianza de exclusivas marcas


Publicado el 01/02/2025 a las 05:00
Es una joyería que por su estilo y el género bien podría estar en la milla de oro de Madrid, París o Nueva York. Boutique Montiel, en la avenida Carlos III número 50 de Pamplona, puso ayer fin a 62 años de actividad. Los hermanos Miki, Óscar y Gonzalo Fernández de Prado, segunda generación en el negocio, se jubilan. No hay relevo familiar “y traspasar un establecimiento de estas características es realmente difícil”, señalan.
Estos joyeros vivieron su último día con “emoción pero normalidad”. El interior del establecimiento conservaba ayer ese “halo museístico”, con joyas y relojes en los expositores. Sólo los mensajes de despedida de los escaparates daban fe de que el negocio llega a su fin. “Cuando cerremos, todo el equipo nos iremos de cena. Así será nuestra despedida”, señalaban.
Montiel fue fundada en 1963 por Gonzalo Fernández Montiel y Dory de Prado, matrimonio que abrió su primera joyería en la calle Mercaderes. En 1987 se trasladaron a su actual ubicación, al final de Carlos III, un local a dos fachadas diseñado por el arquitecto madrileño Gabriel Allende, que amplió los ventanales para convertirlos en escaparates. Hace años que encomendaron la decoración de estas vitrinas a la artista Mila García (Similarte), especializada en papel. “Nos encanta su creatividad. Dos veces al año, en Navidades y en verano, los renovaba”, señala Óscar. Con motivo del 60 aniversario, el escaparate se convirtió en una ciudad fantástica con un tíovivo, una noria y una montaña rusa que logró el premio Letra de Oro 2023 a la mejor acción de marketing personalizado. Para esta última etapa, y a modo de despedida, Mila ha diseñado unas bailarinas que van contando un cuento con un mensaje final: “¡Gracias!” “¡Hasta siempre!”.
Aunque en ningún momento se sintieron obligados a continuar con el negocio familiar, los cuatro hijos de Gonzalo y Dory tomaron el relevo. Gonzalo hijo devoraba las revistas de joyas y relojes que llegaban a la tienda y Óscar estudió gemología en Madrid y alta relojería en el CFH en Lausanne. Mamen y Miki han sido la cara visible, con un trato al cliente respetuoso. “Hemos tenido la oportunidad de conocer a gente muy interesante, de Pamplona y de fuera. Son clientes que se han convertido en grandes amigos”, señalan. Mamen, la mayor, ya está jubilada y ahora le toca a Miki, Gonzalo y Óscar.
Óscar explica que el sector de la alta joyería y relojería ha cambiado mucho en los últimos años. “Las grandes marcas han puesto el foco en las grandes ciudades y han perdido el interés por ciudades más modestas”, comenta. Por eso sienten el orgullo y satisfacción de haberse ganado la confianza de fabricantes como Tag Heuer, Omega o Longinos. Montiel ha tenido desde 1977 la exclusiva en Navarra de la suiza Patek Philippe. El modelo más barato ronda los 20.000 euros pero los encargos especiales y más lujosos pueden llegar al medio millón. “Son encargos que tardan más de un año en entregarse porque hay un minucioso proceso de fabricación”, señala Óscar. Como responsable del departamento técnico, destaca que los Patek son “una maravilla de la tecnología”. “Es increíble cómo en un espacio tan reducido pueden introducir una maquinaria tan perfecta y con calendario perpetuo de días, meses y años”, expone.
¿Quién compra este tipo de relojes? “Sin duda son personas con un poder adquisitivo alto pero también atraídas por el mundo de la relojería. Les gusta el producto y además lo ven como una inversión porque son relojes muy cotizados que no pierden valor. De hecho las marcas procuran que sus artículos no caigan en manos de especuladores. Nosotros, a la hora de vender, nos aseguramos de que no sean de este perfil”, comenta.
Aunque Montiel eche la persiana, a los tres hermanos Fernández de Prado les espera todavía una temporada de trabajo. “Hay encargos pendientes de entregar, tenemos que hacer inventario, papeleos... así que estaremos un tiempo conectados al ordenador y al teléfono”, señala Óscar.